Si en Estados Unidos solo votaran los jóvenes menores de 30 años, los demócratas podrían estar tranquilos. Seis de cada diez de este grupo de edad apoyarán al ex vicepresidente Joe Biden en su carrera a la Casa Blanca, según una encuesta difundida este lunes por el Institute for Politics de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard. También es cierto que los seguidores del presidente Trump son mucho más entusiastas.

El 63% de los votantes jóvenes va a acudir a las urnas o ejercerá su derecho por correo. En 2016 apenas un 47% de los menores de 30 años lo hizo. La participación es crucial para las aspiraciones de los demócratas. En una entrevista con El Independiente, el español Juan Verde, que ha asesorado en distintas campañas, reconocía cómo los demócratas solo tendrán posibilidades si hay una movilización notable del electorado.

Los autores de informe prevén que la participación de los menores de 30 años puede alcanzar cuotas históricas. «Los jóvenes estadounidenses se están dando cuenta del impacto que tienen las decisiones del gobierno en su vida cotidiana, y por ello están dispuestos a hacer oír su voz en las elecciones», afirma el director del Institute of Politics, Mark DGearan.

Los jóvenes perciben que la economía es el gran problema en la actualidad. Antes de que la pandemia azotara tan fuertemente Estados Unidos, el país con más número de casos y de muertos del mundo, era el quinto tema para los menores de 30 años. Saben bien que van a ser los más perjudicados de la crisis vinculada a la propagación del coronavirus. Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, en EEUU hay 6,8 millones de casos y casi 200.000 muertos.

Las elecciones en Estados Unidos no se definen por el voto popular, que por ejemplo ganó la demócrata Hillary Clinton en 2016, sino por el voto electoral. En la media de encuestas que realiza y va actualizando RealClearPolitics, el ex vicepresidente Joe Biden va en cabeza por 6,5 puntos (49,5% frente a 43%). En los principales campos de batalla (estados más disputados que cambian de partido), la ventaja del ex vicepresidente demócrata de 3,8 puntos.

Entre los votantes registrados Biden lleva una ventaja de ocho puntos, según una encuesta de NBC/Wall Street Journal. Los últimos sondeos le dan como ganador en Carolina del Norte, Florida y Arizona, estados en los que ganó Trump hace cuatro años.

También va por delante en Wisconsin y en Ohio, el estado que suele decirse que vota como todo el país, aunque la ventaja es de apenas dos puntos. Quien gana Ohio llega a la Casa Blanca.

Joe Biden convence más a los votantes latinos registrados. Un 62% se inclina por el ex vicepresidente mientras que un 26% lo hace por el presidente Donald Trump, según la encuesta de NBC / Wall Street Journal/ Telemundo. Los afroamericanos también se decantan por Biden, sin bien Trump está mejorando su apoyo con respecto a 2016.

Lo preocupante para las filas republicanas es cómo está perdiendo voto entre los blancos, su base electoral. En Minnesota, donde están muy igualadas las posibilidades, Trump está dos puntos por debajo de Biden entre los votantes blancos. En 2016 logró una ventaja de siete puntos, según publica Politico.

Incluso entre los votantes blancos sin titulación universitaria ha perdido respaldo. En Wisconsin, entre las mujeres blancas sin titulación cosechó hace cuatro años 16 puntos de ventaja, pero ahora tiene nueve. En Pensilvania Biden está ganando adeptos entre los blancos.

La batalla del Supremo

La muerte de la juez Ruth Bader Ginsburg ha estallado como una bomba en la campaña electoral. La sobresaliente RBG, como era conocida, falleció a los 87 años como consecuencia de un cáncer de páncreas. Dejó por escrito su último deseo: que sea el ganador de las elecciones quien elija a su sucesor. Pero Donald Trump no hará caso a la juez.

La demanda de Ruth Bader Ginsburg en realidad obedece a una norma no escrita que apunta a que no se designa a un juez del Supremo en año electoral. Es un cargo vitalicio.

Los republicanos utilizaron este argumento en 2016 cuando Obama intentaba sustituir al juez Scalia, ultraconservador. Decían que desde 1880 ningún presidente había promovido la sustitución de un magistrado nombrado por la oposición en año electoral. El Supremo decide sobre cuestiones cruciales como el aborto, la inmigración, o si el presidente ha de hacer públicas sus declaraciones de la renta.

Trump ha anunciado este lunes que dará a conoce su elección el viernes o el sábado, pero ya ha anticipado que será una mujer. Una de las favoritas es Barbara Lagoa, hija de exiliados cubanos, y procedente de Florida, uno de los Estados que necesita Trump para asegurarse la reelección. Sería la segunda hispana que ocupa un puesto en el Tribunal Supremo, después de Sonia Sotomayor.  

También cuenta con posibilidades Amy Coney Barrett, una magistrada de 48 años. Otras posibles aspirantes serían, según la prensa estadounidense, Allinson Jones, Rushing, y la abogada de la Casa Blanca, Kate Todd.

Una vez que el presidente hace su propuesta, es el Senado el que ha de ratificarla. El Senado actual cuenta con mayoría republicana y podría salir adelante la designación, si bien votarían en contra todos los demócratas, algo inusual en una elección tan trascendental. Tendrían que terminar el proceso antes de enero, cuando asume el nuevo presidente, en caso de que haya relevo, y se renueva parcialmente el Senado.

Los estadounidenses se oponen a que se elija al sucesor de la juez Ginsburg antes de las elecciones. Según un sondeo de YouGov, el 51% de los encuestados quieren que se haga en 2021, mientras que el 42% prefieren que se haga ahora. De acuerdo con Ipsos, son más, hasta el 62% de los americanos, los que quieren que se espere a que se sepa el resultado de las elecciones del 3 de noviembre.

Quedan 42 días para que se conozca el resultado del proceso electoral. El primer debate entre los dos candidatos tiene lugar el 29 de septiembre y habrá otros dos entre Trump y Biden (15 y 22 de octubre), y otro entre Kamala Harris y Mike Pence, el 7 de octubre. Cada año electoral se espera la sorpresa de octubre, ese hecho inesperado que puede afectar la elección. En 2020 cada día alberga una sorpresa.