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Quim Torra afronta el segundo juicio por desobediencia ante el TSJC

El presidente catalán se niega a declarar y abandona el TSJC en tres minutos, tras alegar que "no es un tribunal neutral, diga lo que diga la sentencia ya está escrita"

Quim Torra abandona el TSJC tras negarse a declarar EFE

Apenas tres minutos ha dedicado el presidente de la Generalitat, Quim Torra, a declarar esta mañana como acusado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por una denuncia de desobediencia a este tribunal, al negarse a retirar una pancarta en favor de los condenados por el 1-O. El presidente catalán afronta una segunda condena por desobediencia pendiente de conocer si el Tribunal Supremo ratifica la condena de 18 meses de inhabilitación para cargo público que le impuso el TSJ catalán hace un año, por unos hechos similares.

Torra ha llegado al Palacio de Justicia minutos antes de las diez y ha abandonado las instalaciones tras una comparecencia de tres minutos ante el magistrado instructor de la causa, informan desde el TSJC, puesto que se ha acogido a su derecho a no declarar ante ninguna de las partes.

En declaraciones posteriores, el presidente catalán ha argumentado que «éste no es tribunal neutral» en referencia al TSJC, «y diga lo que diga la sentencia está escrita, por eso me acojo al derecho a no declarar». Torra ha ido más allá en su argumento, y ha considerado que los magistrados del Superior de Justicia de Cataluña «no deberían ni atreverse» a juzgar a los independentistas «porque están inmersos en causas» en las que ya se han manifestado en contra de sus tesis.

«Digamos lo que digamos seremos condenados» ha añadido Torra, que ha insistido en definir al independentismo como una «minoría nacional» sometida a «persecución» por parte de la justicia, como argumentó su abogado, Gonzalo Boye, ante el Tribunal Supremo.

Hace un año, cuando fue juzgado por desobediencia a la Junta Electoral, Torra se declaró culpable ante el tribunal, afirmando que había desobedecido a la JEC por considerar que la autoridad electoral no podía dar órdenes al presidente de la Generalitat.

Poca expectación en la calle

Torra ha llegado acompañado por el vicepresidente Pere Aragonés y la portavoz del Govern, Meritxell Budó, además del presidente del Parlament, Roger Torrent, y los líderes de la ANC, Elisenda Paluzie, y Òmnium, Marcel Mauri, y los responsables del partidos independentistas en la cámara catalana. Una comitiva mucho más reducida que en ocasiones anteriores.

También había menos público esta vez en el Paseo de Arco de Triunfo, frente al Palacio de Justicia de Barcelona. A la llegada de Torra, activistas independentistas han colocado dos pancartas con el lema «la libertad de expresión no es delito, president no estás solo».

El pasado verano, la organización Impulso Ciudadano denunció ante la justicia la exhibición en el Palau de la Generalitat de una pancarta en favor de la libertad de los condenados por el 1-O, la misma que la Junta Electoral ya había ordenado retirar durante la campaña electoral. En esa ocasión, Impulso se amparó en la exigencia de neutralidad en las instituciones públicas para requerir al presidente de la Generalitat que retirara la pancarta, a lo que Torra volvió a negarse.

El Tribunal dio entonces 48 horas a Torra para retirar la pancarta en la que se pide «libertad presos políticos y exiliados» en catalán e inglés, junto a un lazo amarillo. Pero el Departamento de Presidencia de la Generalitat respondió que no acataría el requerimiento de la justicia porque la puesta en libertad de los procesados por el Tribunal Supremo «es un clamor muy mayoritario en la sociedad catalana y un compromiso democrático del Govern con las personas que sufren represión por haber defendido la democracia».

Finalmente, la pancarta fue retirada cuatro días después del requerimiento, cuando el TSJ catalán ordenó a los Mossos que lo hicieran en calidad de policia judicial, y Torra optó por ordenar quitarla a funcionarios del Palau de la Generalitat para evitar que tuviera que hacerlo la policía autonómica.

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