Los hados favorecen a Donald Trump en 2020. «El estado de la Unión es más fuerte que nunca», ha dicho el presidente de Estados Unidos, en un discurso titulado La gran vuelta de América. Arranca así la campaña electoral de Trump con vistas a su reelección el próximo 3 de noviembre. «Cuatro años más, cuatro años más», coreaban en las bancadas republicanas. Los demócratas parecían asistir a un funeral.

«Los años de decadencia económica han terminado… Los años en que otras naciones se burlaban de nosotros son ya pasado», ha remarcado Donald Trump en la misma Cámara que ha sido escenario del proceso de impeachment promovido por los demócratas por abuso de poder y obstrucción a la Justicia. Este miércoles se conoce el veredicto, que será de absolución.

De los 78 minutos de un discurso rico en superlativos, Trump ha dedicado casi 20 minutos, según indica The Guardian, a hablar de economía. «Nuestra economía va mejor que nunca, ha señalado el presidente, quien sostiene que el paro está más bajo que nunca en 50 años y los salarios han subido. Y así un largo etcétera: ha dibujado un paisaje floreciente en América. Como nunca antes.

La presidente de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, ha puntualizado que pronto se presentan los presupuestos y ahí es cuando realmente se verá cuál es la situación del país.

La tensión entre republicanos y demócratas está en máximos como consecuencia del impeachment, ya que los republicanos han boicoteado la declaración de testigos, lo que ha desvirtuado el proceso. En el discurso del estado de la Unión, Trump no ha mencionado de forma explícita el elefante en la habitación. Pero ahí estaba.

Pelosi ha tendido la mano a Donald Trump cuando ha entrado en la sala, pero el presidente no ha hecho caso del gesto. Al terminar el discurso, Pelosi que tenía una copia escrita que le había dado Trump, la ha roto en pedazos ante las cámaras.

Posteriormente, Pelosi ha explicado a los medios su gesto: «Es lo más cortés que podía hacer, después de ese discurso tan sucio».

«En tan solo tres años, hemos hecho añicos la mentalidad del Declive Americano y hemos rechazado la infravaloración del destino de América. Hemos empezado a avanzar y ya nunca retrocederemos», ha remarcado Trump, quien no es el primer presidente que da este discurso mientras hay en curso un proceso político en el Senado. Clinton también pasó por ello y ganó las elecciones a las que se presentó después.

La nación está en un momento «increíble», como gusta decir a Trump. Vive América «un auténtico boom de los blue-collars (trabajadores)», que se ven beneficiados de un aluvión de acuerdos comerciales que están haciendo que América sea un gran poder manufacturero.

Los momentos teatrales han sido varios y bien elegidos. Trump ha sorprendido a la esposa de un soldado con la presencia de su marido en la Cámara, de vuelta de la batalla, ha rendido homenaje a un piloto de 100 años, acompañado de su biznieto de 13 años, y ha entregado la Medalla de la Libertad a Rush Limbaugh, un combativo locutor de radio a quien la izquierda detesta.

Entre las ausentes ha destacado la conocida congresista Alexandra Ocasio-Cortez, quien ha explicado en su cuenta de Twitter que no quería legitimar con su presencia a Trump. No quería «normalizar la conducta ilegal de Trump, ni su subversión de la Constitución».

Los demócratas han empezado la campaña de 2020 con un desastre histórico. En los simbólicos caucus de Iowa, que se celebraron el lunes, los problemas con una aplicación móvil han desencadenado un retraso antes nunca visto a la hora de conocer los resultados.

Aún este miércoles no está listo todo el recuento, que va encabezado por Pete Buttigieg, ex alcalde de South Bend, Indiana. El teórico favorito, Joe Biden, ex vicepresidente, se habría quedado cuarto. Once candidatos se disputan las primarias demócratas.

Juan Guaidó, invitado de honor

De forma sorprendente e inesperada entre los invitados al discurso del estado de la Unión ha estado Juan Guaidó, el presidente encargado de Venezuela, que termina con este broche de oro su gira internacional. Este fin de semana Guaidó y Trump han coincidido en Florida, y hubo rumores sobre un posible encuentro. Hasta minutos antes el equipo de comunicación del presidente encargado de Venezuela no podía confirmar su presencia y su nombre no aparecía en las listas oficiales de invitados.

En la primera gira que ha emprendido Juan Guaidó desde que juró como presidente encargado el 23 de enero de 2019, ha tenido ocasión de encontrarse con mandatarios como el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el Alto Representante de la UE para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, y el presidente de Colombia, Iván Duque, que fue su primer anfitrión. Sin embargo, en España el jefe del gobierno, Pedro Sánchez, no quiso verse con Guaidó. Sí lo hizo la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

«Aquí en esta noche hay un hombre muy valiente que lleva consigo las esperanzas, los sueños y la aspiraciones de todos los venezolanos. Aquí con nosotros está el verdadero y legítimo presidente de Venezuela, Juan Guaidó», ha dicho Trump, entre aplausos de congresistas republicanos y demócratas.

«Señor presidente: lleve este mensaje a su país. El pueblo estadounidense está unido al venezolano en su grandiosa lucha por la libertad», ha añadido. Ha querido dejar claro que «la tiranía» de Maduro va a ser aplastada.

En su intervención Trump no ha mencionado cuáles serán sus objetivos si logra un segundo mandato, pero sí que ha aprovechado la ocasión para recordar su compromiso en su cruzada contra «el socialismo». «Nunca dejaremos que el socialismo destruya el sistema sanitario americano», ha dicho.

Trump, que se ve en la estela de los Padres Fundadores, ha sentenciado: «Nuestros ancestros construyeron la República más excepcional que ha existido nunca en la historia de la humanidad, y nosotros la haremos más grande que ha sido nunca».