Adiós a John Bercow, el presidente del Parlamento británico (speaker, en inglés) con más personalidad que se recuerda. La última sesión antes del cierre temporal del Parlamento ha empezado con este anuncio de Bercow, quien ha desempeñado un papel crucial en los debates sobre el Brexit, inclinando la balanza en general hacia los eurófilos.

Ha asegurado que hizo la promesa a su esposa e hijos de marcharse después de esta legislatura. «Si esta noche la Cámara vota a favor de anticipar las elecciones, permaneceré hasta que se disuelva el Parlamento. Si rechaza la moción, me iré el 31 de octubre».

Ha servido una década como presidente del Parlamento y 22 años como diputado. «Es el acto más democrático irme ahora», ha señalado Bercow. Su anuncio ha causado sorpresa y muchos le han aplaudido. Bercow grita «order! order!» con gran maestría. Tiene un gato llamado así, según ha confesado a los medios británicos.

De cara al exterior, Bercow ha sido el gran protagonista de este periodo de gran actividad parlamentaria. Sin embargo, hay sombras en su gestión porque varios empleados de los Comunes le han acusado de tolerar la cultura de acoso laboral, algo que siempre ha negado.

The Guardian ya ha anticipado los nombres de quienes pueden sustituirle. Entre ellos figuran los ex ministros laboristas Chris Bryant, Harriet Harman, Meg Hillier y Rosie Winterton. También se barajan los nombres de sus números dos, Sir Lindsay Hoyle y Elanor Laing. Los brexiters apostarán por Sir Henry Bellingham.

Los Comunes han celebrado su última sesión antes del cierre temporal de cinco semanas con un intenso plan del día que culmina con una nueva votación sobre el adelanto electoral. Previsiblemente Boris Johnson, que aboga por que los británicos acudan a las urnas en octubre para no tener que pedir una nueva prórroga del Brexit, será derrotado por quinta vez en menos de una semana.

Este lunes el primer ministro ha cosechado la cuarta derrota al verse obligado a publicar las consecuencias de un Brexit sin acuerdo. El Parlamento va a pedir al Gobierno, tras aprobarlo por 311 votos a favor y 302 en contra) que revele al público la Operación Martillo Amarillo (Yellowhammer), donde se detallan las consecuencias de un Brexit sin acuerdo. Los medios británicos publicaron recientemente cómo se espera escasez de medicinas, alimentos y combustibles. La quinta derrota sería la derrota en la nueva votación sobre el adelanto electoral.

El primer ministro pidió a la Reina esta suspensión temporal de los Comunes hasta el 14 de octubre, una medida legal pero excepcional en un momento crucial para el Reino Unido y para la Unión Europea. La Reina no podía hacer sino aprobarla, ya que actúa a instancias del Gobierno.

Sin embargo, el Parlamento se puso en marcha a toda velocidad para aprovechar bien los escasos cinco días de sesiones hasta la vuelta, el 14 de octubre, cuando la Reina lea el plan de acción del Gobierno.

Derrota tras derrota

El Parlamento británico ha realizado una labor titánica en estas sesiones. El objetivo de los diputados preocupados por una salida sin acuerdo de la Unión Europea era que se aprobara una prórroga de tres meses en caso de que cuando se celebre la cumbre europea del 17 de octubre aún no haya un plan para ejecutar el Brexit.

El primer ministro cosechó dos derrotas consecutivas sobre este aplazamiento. La Reina ha sancionado este lunes la necesidad de una prórroga, mientras Boris Johnson sigue insistiendo en que él no va a pedir ese aplazamiento a la UE.

En las sesiones celebradas la semana pasada, los diputados aprobaron por 328 votos a favor y 301 en contra una moción para recuperar la agenda parlamentaria. Después volvieron a dar un golpe al primer ministro al aprobar que se solicitar la prórroga a Bruselas, en caso de que no haya un acuerdo para salir con red, por 327 a favor y 299 en contra.

A continuación asestaron otro batacazo a Boris Johnson al rechazar la convocatoria de elecciones el 15 de octubre. Para que saliera adelante este anticipo electoral el primer ministro conservador necesitaba dos tercios del Parlamento, es decir, 434 votos, pero solo obtuvo 298 y cosechó 56 en contra.

A la sesión de este lunes el Partido Conservador llega aún más frágil, debido a que ha perdido la mayoría, tras la marcha de un diputado a los liberaldemócratas.

La situación entre los tories ha empeorado más aún por purga que ha emprendido el primer ministro contra los 21 disidentes que se negaron a apoyar su salida a toda costa de la Unión Europea, y se unieron a la oposición para rechazar las elecciones. Entre los conservadores rebeldes están Kenneth Clarke, el decano de los Comunes; el ex ministro de Economía, Philip Hammond; o el nieto de Winston Churchill, Nicholas Soames.

Hasta el hermano de Boris Johnson, Jo Johnson, titular de Universidades ha saltado del barco del gobierno. También lo hizo el sábado Amber Rudd, ministra de Trabajo y Pensiones. Rudd explicó su marcha por la purga perpetrada por el primer ministro contra los disidentes.