Después de 47 años en la Unión Europea, el Reino Unido se ha convertido en la medianoche (hora europea) de este viernes en el primer país que sale del club. El primer ministro británico, Boris Johnson, ha dado un mensaje lleno de esperanza en el que no ha mencionado la palabra Brexit. «Este no es el final sino el principio… Estamos ante el amanecer de una nueva era», ha dicho desde el 10 de Downing Street apenas una hora antes de la hora B.

El premier británico ha asegurado a los británicos, que llevan tres años y medio sin ver a los políticos de su país hablar de otra cuestión más que del Brexit, que el momento marca la oportunidad de «una renovación nacional y de un cambio».

Ese mensaje de cambio de Boris Johnson va dirigido a los antiguos bastiones del laborismo del norte de Inglaterra, donde la desigualdad parece una marca del ADN local. Son enclaves en los que ganaron los conservadores en las elecciones del 12-D y marcaron una derrota histórica de los laboristas, liderados por Jeremy Corbyn.

«Estamos ante el comienzo de una nueva era en la que ya no será aceptable que tus oportunidades en la vida, tus opciones familiares, dependan de qué parte del país procedas», ha señalado en el mensaje grabado.

«Vamos a llevar esperanza y oportunidad a todos los rincones del Reino Unido», ha destacado.

«Y si todo va bien, creo que cada mes que pase veremos cómo aumenta nuestra confianza en nuestras fuerzas y la confianza que generemos en el exterior», ha añadido. El discurso, de apenas tres minutos y medio, tenía el tono de «paisajes florecientes» de aquella intervención del canciller alemán Helmut Kohl sobre la unificación alemana.

Este ejercicio de «independencia» se tornará en acción y su espíritu va a impregnar la política exterior, medioambiental, educativa y el libre comercio. «El Reino Unido redescubrirá músculos que no había usado durante décadas».

El primer ministro ha descrito la salida de la Unión Europea como «una oportunidad para un éxito extraordinario».

Hemos recuperado las herramientas del autogobierno. Ha llegado el momento de usarlas para mejorar las vidas de todos y cada uno de los británicos», dice Boris Johnson

«Hemos obedecido a la gente. Hemos recuperado las herramientas del autogobierno. Ahora ha llegado el momento de usar estas herramientas para desarrollar el potencial de esta brillante nación para mejorar las vidas de todos y cada uno de sus habitantes», ha dicho Boris Johnson, apenas una hora antes del simbólico momento.

Un reloj de luz en la fachada del 10 de Downing Street marcaba la cuenta atrás para el Brexit. El Big Ben no ha dado campanadas a medianoche, como pretendían los partidarios de la salida.

Muchos de ellos han celebrado en las inmediaciones del Parlamento este adiós a la UE. Han estado encabezados por Nigel Farage, quien fuera líder del Partido del Brexit, que acaba de perder su acta como eurodiputado. Cientos de Union Jacks ondeaban al viento.

A las 21h en las instituciones comunitarias se ha arriado la bandera británica. También han celebrado esta ceremonia en Gibraltar, donde el a la permanencia venció abrumadoramente.

Es uno de los políticos que puede atribuirse el éxito del sí del referéndum del 23 de junio de 2016. Otro es el actual primer ministro, quien abanderó una campaña basada en mentiras y en el manejo de los algoritmos, coordinada por Dominic Cummings, actualmente asesor en el 10 de Downing Street.

Sin embargo, el primer ministro británico ha preferido festejar con moderación esta marcha del club comunitario. Durante la mañana ha reunido a su gabinete en Sunderland, en el norte del país.

Antes de que se difundiera su alocución había convocado a sus ministros, asesores y algunas figuras relevantes a una cena de productos típicos ingleses, como el roast beef y el pudín de Yorkshire regados con vino de la tierra.

Desde las instituciones europeas el mensaje ha sido de tristeza por el amigo que se va. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha remarcado que las oportunidades para los Veintisiete no cambian por la salida del Reino Unido, país con el que se tratará de tejer la mejor relación comercial, «aunque no será lo mismo que ser un Estado miembro».

En realidad, este 1 de febrero los ciudadanos británicos no van a notar que ya no están en la Unión Europea porque se inicia un periodo de transición que durará, en principio, hasta el 31 de enero de 2020. Durante estos meses el Reino Unido no tendrá voz ni voto en las instituciones comunitarias.

El miércoles los parlamentarios europeos aprobaron la salida de la UE y despidieron a sus compañeros británicos. Cantaron juntos la melodía escocesa que suele entonarse en funerales y despedidas, Auld Land Syne, creada por el poeta Robert Burns. Con la marcha de los británicos el Parlamento Europeo se reconfigura: ahora tendrá 705 escaños en lugar de 751.

En estos meses el Reino Unido y la UE han de negociar cómo va a ser su relación futura. El tiempo apremia y todo indica a que será prácticamente imposible cerrar un acuerdo completo. El riesgo de una salida sin acuerdo sigue presente y se traslada la fecha al primer día de 2021.

En un desayuno organizado por Europa Press, el embajador británico en España, Hugh Elliot, ha insistido en que el Reino Unido «sale de la Unión Europa, pero no de Europa».

El objetivo ahora es negociar un acuerdo que suponga «cero tarifas y cero trámites», algo que considera que «es posible siempre que haya voluntad política de las dos partes». Elliot ha dejado claro que el principal objetivo del Reino Unido es lograr un acuerdo comercial justo con la Unión Europea, antes que con cualquier otro país, incluido Estados Unidos.

Tres, dos, uno… cuando lean esta crónica el Reino Unido habrá empezado un nuevo camino. Hasta la vista y buena suerte.