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"¿Dónde está España? No ejerce liderazgo", clama la resistencia venezolana

La ambigüedad del gobierno de Sánchez decepciona entre los que combaten al régimen de Maduro desde los medios

Juan Guaidó Plaza Bolívar

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, saluda a sus seguidores en la Plaza Bolívar de Chacao, Caracas, a su vuelta de la gira. EFE

«Nos sorprende que España actúe con esta nueva ambigüedad sobre lo que está pasando en Venezuela. ¿Dónde está España? Nos preguntamos los venezolanos. No ejerce el liderazgo que nos gustaría. No denuncia, como debería, al régimen chavista». Habla Milagros Socorro, experimentada periodista venezolana, que presenta este martes en Madrid Un café con el dictador.

Milagros Socorro ha compartido reflexiones con César Batiz, cofundador de El Pitazo, Doménico Chiappe, que trabajó en El Nacional y Tal Cual, el escritor y ensayista Ricardo Cayuela, junto a la escritora Karina Sainz Borgo, autora de La hija de la española, en un debate organizado por la Asociación de Periodistas Europeos bajo el título Venezuela merece más.

La autora de Un café con el dictador ha propuesto incluso que haya «una academia para velar por la democracia en el mundo hispanohablante», algo en lo que debería estar más comprometida España, en opinión de todos los participantes en esta mesa redonda. «España no ejerce su liderazgo y las élites no lo reclaman», se lamentaba la columnista de El Nacional.

La conversación fluye cuando resuenan los ecos del Delcygate, de las primeras declaraciones de Maduro sobre el encuentro entre el ministro español José Luis Ábalos y la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez, las palabras de la propia Delcy al ex canciller José Vicente Rangel, y la afirmación de la vicepresidenta española, Carmen Calvo, sobre cómo la derecha española quiere arrastrar al PSOE «no a lo que importa sino a lo que les importa».

Calvo pidió a su partido, en el que es secretaria de Igualdad, que no se desvíen de los temas importantes, «cuando quienes quieren que la política solo sea un combate inútil sobre cosas que a nadie le importan. Pongamos Venezuela. Pongamos Venezuela».

El Partido Popular, Ciudadanos y Vox han reclamado explicaciones al gobierno que encabeza el socialista Pedro Sánchez, y del que forma parte Unidas Podemos, que ha justificado durante años el chavismo y aún hoy considera a Juan Guaidó no más que «un importante dirigente opositor», en palabras del también vicepresidente Pablo Iglesias, sobre la reunión que mantuvieron el 20 de enero en aeropuerto de Barajas Delcy Rodríguez y el ministro Ábalos.

Según ha explicado Doménico Chiappe, «el encuentro se realizó por orden del jefe del gobierno, Pedro Sánchez, es decir, Ábalos era su enviado». Ha destacado también cómo el ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es el principal valedor de Maduro, y algo tendría que ver con esa reunión. Zapatero tiene una relación muy cercana con Delcy Rodríguez, que le llama «mi príncipe» en público.

En Barajas Ábalos habría dicho a Delcy Rodríguez que España se iba a mantener fiel a la política europea con respecto a Venezuela, según Chiappe Aun así, Sánchez no recibió al presidente encargado en su gira internacional. La UE impuso sanciones a varios dirigentes chavistas, entre ellos a Delcy Rodríguez, que tienen prohibida la entrada en el espacio Schengen.

Ambigüedad deliberada

Maduro dijo el viernes que la conversación entre Ábalos y su vicepresidenta era «un secreto«. También proclamó su interés en que «países aliados», como España o México, apoyen que se promoviera el diálogo y apoyaran el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

El jefe del gobierno de España, Pedro Sánchez, fue el primero de la UE en reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de acometer la transición y convocar elecciones libres. Hasta el momento 59 países de todo el mundo reconocen a Guaidó, entre ellos todos los que forman parte de la UE, salvo Suecia.

Sin embargo, Sánchez no ha recibido a finales de enero a Juan Guaidó en su gira internacional, al contrario de lo que hicieron el primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente francés, Emmanuel Macron, entre otros.

A su vez, Sánchez dijo en el Congreso el 12 de febrero que Guaidó era «el jefe de la oposición«, y la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que sí se vio con Guaidó en Madrid, defendía en una rueda de prensa en Nueva York como Guaidó es presidente encargado y jefe de la oposición a la vez.

El embajador de Guaidó en Madrid, Antonio Ecarri, ha remarcado que si nos dirigimos a Guaidó como jefe de la oposición habría que dejar claro que Maduro es un usurpador. Su fórmula sería presidente encargado y líder de la oposición «al régimen usurpador».

El diputado Armando Armas, presidente de la comisión de Exteriores de la Asamblea Nacional de Venezuela, afirmaba a El Independiente que es necesario que el gobierno de Sánchez actúe con coherencia. «Sánchez dijo que Maduro era un tirano y que Guaidó es el presidente encargado. Lo que reclamamos es coherencia», dijo Armas, muy cercano a Juan Guaidó y a Leopoldo López.

«Esta falta de transparencia que vemos con el Delcygate en España es la tónica habitual en Venezuela. Delcy Rodríguez forma parte del círculo más cercano a Maduro. Ha sido ministra de Comunicación, canciller y ahora vicepresidenta. Su hermano Jorge es ahora ministro de Comunicación. En Venezuela no hay acceso a la información. Acaba de llegar un avión a Aruba con maletas de lujo cargadas de lingote de oro. ¿Será lo mismo que contienen las 40 maletas que bajaron del avión de Delcy con destino a la embajada chavista?», decía Batiz, cofundador de El Pitazo, uno de los medios más combativos contra el régimen chavista.

El Pitazo ha cambiado varias veces de dominio asfixiado por la empresa estatal Conatel, que actúa, según Batiz, en connivencia con Movistar, que permite estos atropellos a la libertad de expresión.

El ideal de la transición española

Para Doménico Chiappe, España va ahora de la indiferencia socialista a la continua exaltación de la derecha. Con la diáspora hay una situación ambigua también. No hay expulsiones pero tampoco se conceden todos los asilos que se debería.

A su vez, Ricardo Cayuela ha recordado cómo los grandes capitales venezolanos están en España y con Rajoy en el poder reflotaron el sector inmobiliario. Cayuela se ha mostrado sorprendido por la posición condescendiente de la izquierda española sobre el chavismo.

«Hay líneas rojas que no se pueden traspasar. Hablamos de un sistema que se perpetúa en el poder, que destruye la sociedad, y cancela cualquier tipo de debate», ha recordado quien fuera jefe de redacción de Letras Libres en la edición mexicana y española.

Cayuela ha apuntado cómo los ministros españoles deberían tomarse más en serio lo que ocurre en Venezuela. «No le importa a nadie (ha dicho la vicepresidenta Carmen Calvo). Pues Venezuela puede destruir países enteros». Y al tiempo advertía el mexicano Cayuela cómo en su país hay una deriva con AMLO que puede acabar en un escenario similar al venezolano.

Lo ideal sería que Venezuela pudiera emprender una transición a la española, si bien el poder de los militares, y su implicación en los negocios del chavismo, es un factor diferencial relevante. Según Cayuela, la única solución sería aceptar la derrota y pactar con los militares. «A cambio de la libertad, garantizar a este sector que no saldrá perdiendo. Sin violencia sería la única vía».

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