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"No hablamos de prácticas sexuales porque no es el objetivo, los talleres son muy ñoños"

José Vela, sociólogo y voluntario de COGAM, y Axel Martín Sarraillé, de Arcópoli, son dos de los voluntarios que imparten las charlas sobre diversidad afectivo sexual que imparten en la Comunidad de Madrid.

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"No hablamos de prácticas sexuales porque no es el objetivo, los talleres son muy ñoños"

Una de las charlas de COGAM sobre diversidad afectivo sexual. COGAM (Twitter)

Resumen:

En los últimos días, líderes de VOX han cuestionado si las charlas que se dan en los centros educativos sobre diversidad sexoafectiva e identidad de género se «enseña a los alumnos a masturbarse», si se habla de prácticas sexuales como la zoofilia o lo han identificado directamente con pederastia. Para aclarar el contenido de estas charlas, El Independiente ha hablado con dos voluntarios de las charlas sobre diversidad afectivo sexual e identidad de género en Madrid, de COGAM y Arcópoli.

Desde COGAM, la asociación que ofrece la mayoría de estas charlas en Madrid (y que tiene lista de espera ante la demanda de los centros), habla el sociólogo José Vela, profesor de formación y orientación laboral y voluntario para impartir estas charlas en Madrid: «Hablamos de diversidad, de tolerancia y convivencia pacífica. No hablamos de prácticas sexuales porque no es el objetivo y porque no podemos. De hecho, los talleres son muy ñoños, los chavales piden más pero no podemos hablar porque es contenido curricular y nos tenemos que ceñir a lo acordado con la Comunidad de Madrid, quien subvenciona el diseño del proyecto».

De hecho, en la web de la entidad se puede ver la formación que reciben los voluntarios para la impartición de las clases, donde se detalla específicamente de que «no es un taller de sexualidad: A pesar de que el tema está muy relacionado con la sexualidad, el taller propuesto es de sensibilización frente al acoso LGBT-fóbico. Educación-COGAM se ha comprometido a este contenido con el centro, no a otro».

Ese «más» del que habla Vela lo piden los chavales en las charlas pero sobre todo a los propios centros, quieren hablar de sexualidad pero no siempre es posible. «A veces nos llaman padres y profesores pero les decimos que nuestro taller es sobre diversidad afectivo sexual y no podemos hablar. No obstante es una demanda de los niños, que se sabe que ven porno desde los 12 años o antes y tienen dudas y cosas que quieren saber», añade el formador.

Porque lo que se trata en las charlas es de «conocer la diversidad, que lo diferente tiende a verse como anormal, por eso les explicamos en qué consisten las distintas identidades de género, la transexualidad o la intersexualidad, y las orientaciones sexuales, que no son mejores unas que otras», explica Vela.

«Nos centramos mucho en el acoso, que cuando es con motivación de LGTBIfobia es superior, y tratamos de explicarles en qué consiste y cómo evitarlo», afirma el voluntario de COGAM. Que vayan a los profesores si lo detectan y que no participen, a veces tan solo dejando de reir ante una burla, son herramientas que calan en los jóvenes, según el experto.

«No hablamos de prácticas sexuales, solo de orientación afectivo romántica»

En Arcópoli también ofrecen cada curso talleres de diversidad afectivo sexual a niños y adolescentes de entre 12 y 18 años. Axel Martín Sarraillé, coodinador de la ONG y voluntario de estas charlas, afirma también en sus talleres «no hablamos de prácticas sexuales, solo de orientación afectivo sexual y del respeto. El contenido lo conoce el centro y se adapta siempre a la edad de los alumnos».

Arcópoli, la asociación que lleva en España el Observatorio Madriñeño contra la homofobia, transfobia y bifobia, empieza sus charlas presentándose y animando a los alumnos a que puedan trasmitir si sufren o ven alguna situación de acoso. «Les explicamos los conceptos de género, de orientación sexual, de salir del armario, tener pluma o ser transexual. Que son diversos y que hay que respetar a todo el mundo», afirma Sarraillé.

«Les hablamos también de que el concepto asociado al género va cambiando, que en Francia en el siglo XVII los tacones los llevaban los hombres o que en otros tiempos el rosa no era un color que se asociara a las niñas y el azul a los niños, sino al revés», explica el voluntario, quien afirma que en todo momento se habla del respeto a la privacidad. «Les decimos que nadie debe sacar a nadie del armario, y que si se lo cuenta alguien en confianza deben guardar el secreto pues es un asunto de la vida privada», añade.

Los responsables de ambas asociaciones coinciden en que nunca han recibido una queja de los padres por la realización de estas charlas y que los jóvenes tienen «bien asimilado el concepto de diversidad», dice Sarraillé. Lo que preocupa a Vela, sin embargo, «es que últimamente hay niños que vienen con el discurso aprendido de su casa más machista u homófobo, pero muchas veces son los otros chavales los que replican que eso es inadmisible».

Más allá del sexo, estos dos monitores inciden en que el objetivo es «visibilizar a la gente con una orientación sexual distinta para que no caigan en la marginalidad. Les ponemos ejemplos para que entiendan que, si deciden dar el paso y salir del armario, el futuro que les espera es bonito», concluye Vela.

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