Sociedad CRISIS DEL CORONAVIRUS

Castells agranda la incertidumbre sobre el caos del curso universitario

El sociólogo anuncia "recomendaciones" para las facultades pero no detalla medidas concretas para salvar el final del año académico universitario

El ministro de Universidades, Manuel Castells. EP

En plena crisis universitaria por las dudas sobre el final de curso, Manuel Castells, único ministro del Gobierno que seguía sin comparecer en público, ha avanzado que no se ha tomado ninguna medida más allá de «que no se alargue» el curso. Será cada facultad la que, en un plazo de semana y media, decidirá con qué sistema terminará el año académico y advertirá de ello a sus profesores y alumnos.

«Ningún estudiante va a perder el curso por causa de la pandemia». El sociólogo arrancaba su primera rueda de prensa con este mensaje de optimismo para los estudiantes. Hasta la fecha, no se habían anunciado medidas concretas para el final del curo universitario. Y después de debatir durante un mes con los rectores, el ministro ha dejado claro que, en todo caso, lo que se ha acordado son unas «recomendaciones» para las facultades.

Entre ellas, ha anunciado que el curso universitario finalizará en los plazos ya establecidos. Las facultades deberán programar ya «exámenes online» y la «evaluación continuada» como métodos de calificación del curso. No obstante, Castells no ha descartado la posibilidad de que los exámenes se realicen de forma presencial, siempre que lo permitan las autoridades sanitarias: «No sabemos si habrá exámenes presenciales, ojalá sí se pueda».

El próximo curso comenzará en las fechas previstas pero con medidas de distanciamiento social

Cada centro, ha detallado, deberá tomar sus medidas siempre que las consulte con la comunidad universitaria y avise con brevedad —esta semana o la siguiente— de los procedimientos a los profesores, estudiantes y el conjunto de los trabajadores de las universidades.

En cualquier caso, la estrategia de las facultades se basará en la «confianza, buena voluntad y flexibilidad» con los alumnos, aunque esto no significa que se facilite el «aprobado general». «Sería injusto para aquellos estudiantes que están matándose para hacer el curso de forma digna», ha agregado.

Castells considera que es «un problema muy serio» el hecho de que algunos alumnos no puedan volver a los pisos o residencias donde vivían durante el curso para recoger el ordenador y los apuntes, y ha explicado que el ministro del Interior podría abordar esta cuestión mañana para ver «en qué medida y sin riesgo» pudieran volver, aunque ha recordado que se trata de la movilidad «de cientos y miles de estudiantes».

Parece difícil en estos momentos aunque hay «un rayito de esperanza», si hubiera una relajación de las medidas de confinamiento tras el 9 de mayo: «Ahí se podría incluir una movilidad puntual con salvoconducto de las universidades, con permisos nominativos para ir de un sitio concreto a otro y en un día fijado». No obstante, el margen de lo que decida Interior, se evaluará esta situación en la Conferencia de Rectores, según ha explicado Castells.

También se ha referido a la bajada de las tasas universitarias, que llevará a la próxima conferencia de política universitaria con las comunidades autónomas, y ha insistido en que, aunque esa es la postura del Gobierno, depende de que haya presupuestos .

Sobre la subida de becas, ha afirmado que el Ejecutivo lo va a intentar, pero que no se anunciarán los criterios hasta que no se consensúen entre los distintos ministerios del Gobierno. «Sería irresponsable prometer cosas que no están en nuestras manos», ha aseverado. 

Distancia social para el próximo curso

Sobre el próximo curso, Castells confía en que pueda comenzar en el calendario habitual, después del verano. «Aunque depende de lo que depende todo, de que el mundo no se hunda», ha apostillado. «En principio debería abrirse en los plazos normales, pero habrá que adaptar, seguramente, la presencialidad», ha advertido.

En ese sentido, el titular de Universidades augura que el regreso a las aulas no será «de cualquier manera» ni «como antes». Castells da por seguras medidas como el distanciamiento social. «Eso quiere decir que habrá que adecuar las clases presenciales en condiciones que permitan respetar esos dos metros, enseñar en aulas grandes y en horarios distintos, desinfectándolas», pronostica el ministro.

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