Sociedad

Una víctima cada dos días y medio por violencia machista desde el fin del estado de alarma

Entre el 9 de mayo y este jueves han matado a 13 mujeres por presunta violencia de género, una de ellas menor de edad, y a dos niños

Dos mujeres con un cartel de `Terrorismo machista´, en una manifestación en Santa Cruz de Tenerife.

Dos mujeres con un cartel de `Terrorismo machista´, en una manifestación en Santa Cruz de Tenerife. EP

La próxima víctima de violencia machista se convertirá en la 1.100 desde que se comenzaron a recopilar estadísticas al respecto en el año 2003. A pesar de que el confinamiento y el segundo estado de alarma decretado por la pandemia, que finalizó el 9 de mayo, han traído consigo un descenso de las víctimas mortales por violencia de género, en las últimas semanas se ha experimentado un preocupante aumento.

Entre ese 9 de mayo y este jueves han sido asesinadas 13 mujeres por presunta violencia de género, una de ellas menor de edad. En esos 40 días, han matado además a dos niños, un menor de 7 años en Baleares y Olivia, de seis años, encontrada a mil metros de profundidad en Tenerife. Por tanto, la violencia machista ha dejado en nuestro país en las últimas semanas una víctima cada dos días y medio (2,66).

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha remitido un oficio a la Comisión Nacional de Estadística Judicial para que incluya en los boletines estadísticos todos los asesinatos de menores por violencia machista, ya que se encontrarían en el marco de la violencia vicaria, por lo que el total de víctimas que ha dejado esta lacra desde 2003 no ascendería a 1.099, sino a 1.139.

Factores de este repunte

El médico forense y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, Miguel Lorente Acosta, achaca este incremento de asesinatos machistas a varios factores. El principal de ellos es la pérdida de control sobre la víctima que experimenta el agresor con el levantamiento de las restricciones. «Cualquier acción de la mujer relativa a la salida de la relación, la ruptura o la denuncia se percibe como más crítica», por lo que la situación se torna «de riesgo extremo», porque «el objetivo principal se pierde y él percibe que no va a poder controlarla».

El alcohol, las drogas y los trastornos mentales son los «falsos mitos» son los que se intenta desviar la atención tras un asesinato machista

Además, Lorente, que pertenece al grupo de expertos del CGPJ, indica para El Independiente que una de las causas de este pico de feminicidios es el machismo estructural que continúa latente. De hecho, asegura que el «machismo práctico y funcional» no sólo no se ha desinflado con la pandemia, sino que «últimamente se ha disparado» a través de manifestaciones de algunas personas que «ya no se cortan tanto a la hora de hacer comentarios sobre la desigualdad, las mujeres y su culpa», pero también desde «el área institucional con el negacionismo que existe en la ultraderecha, con un acompañamiento peligrosísimo de la derecha». 

Por último, la comisión de un crimen machista previo motiva a otros asesinos que ya se habían planteado atentar contra la mujer. «Hay hombres que piensan en asesinar a su mujer y, cuando ven que otro lo ha hecho, se sienten reforzados», sostiene. Por el contrario, descarta que otros factores externos, como el alcohol, las drogas o los trastornos mentales, inciten a la comisión de estos crímenes: «Ese es uno de los mitos que siempre se intenta poner en relación con los asesinatos machistas». Este experto, que analiza con el grupo del Observatorio del CGPJ todas las sentencias por asesinatos machistas, determina que «no influye el alcohol, que no está presente, pero tampoco el trastorno mental, como así recogen todos los estudios».

La violencia de género aumentó durante las restricciones

En 2020, las llamadas al 016 aumentaron un 14,8% con respecto al año anterior, con un total de 78.886 llamadas pertinentes, según los datos del Boletín Estadístico Mensual sobre Violencia de Género del mes de diciembre de 2020. Ese porcentaje se triplica si se atiende a los dos meses que discurrieron desde el 14 de marzo y el 15 de mayo de 2020, de confinamiento domiciliario, cuando el incremento con respecto al mismo periodo del anterior alcanzó un 43,8%, según los datos recogidos entonces por el Ministerio de Igualdad junto con la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género.

«No es que haya habido menos violencia de género es que hubo menos posibilidades de que estas mujeres pudieran pedir ayuda, porque en casa el control de los maltratadores es más férreo», explicó la presidenta del Observatorio de Violencia de Género del CGPJ, Ángeles Carmona, en unas declaraciones recogidas por Europa Press.

Durante el confinamiento, la violencia no cesó; simplemente no llegó a su punto más grave, el de la muerte de la mujer. Sin embargo, «la violencia física, psicológica y probablemente sexual» creció, afirma Miguel Lorente. «Los estudios que se han hecho a nivel internacional sobre situaciones que se han caracterizado por el confinamiento y la limitación de la movilidad, como los desastres naturales del tsunami de Japón o del terremoto de Haití, siempre dicen que hay un incremento de la violencia de género: la gente que ya venía haciéndolo ejerce más violencia y con más frecuencia, y hay gente que no la ejercía y empieza a hacerlo», expone. 

«La violencia de género se construye sobre la normalidad y para que se produzca un cambio cíclico tan importante como para que la mujer no acepte como normal la violencia y que la reacción ante esa no aceptación de la violencia sea una denuncia, tiene que cambiar toda la sociedad», incide este experto, que apunta a que el plan de acción tiene que dirigirse hacia un «aspecto clave», como es la detección de los casos, «y no sólo esperar a la denuncia, porque la denuncia nunca va a funcionar en grado suficiente como para que seamos capaces de romper una realidad construida sobre esa normalidad».

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