Creo que va a pasar. Conor quiere que ocurra y Floy también. Con lo que Conor ha hecho por nosotros, no le podemos negar esta pelea». Son palabras de Dana White, presidente de la Ultimate Fighting Championship (UFC). White no es sólo el mandamás de esta popular modalidad de artes mixtas, es la única persona que puede materializar el (nuevo) combate del siglo.

Cuando White habla de Conor y Floyd lo hace de Conor McGregor y Floyd Mayweather Jr, dominadores de la UFC y el boxeo en los últimos años. Sus especialidades son muy diferentes, pero ambos tienen una cosa en común: un ego descomunal. Por eso ambos consideran que son mucho mejor que el otro, pese a que sería algo similar a que Dan Carter y Cristiano Ronaldo dijeran que pueden vencerse el uno al otro en rugby o en fútbol.

Los dos llevan meses tirándose dardos a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, ansiosos de que ambos se encuentren en un ring de boxeo. Mayweather es el más reticente, retirado después de colocar el 49-0 en su marcador de combates a lo largo de su carrera. Tras vencer a André Berto, el púgil de Michigan se ha dedicado a la vida contemplativa rodeado de apuestas millonarias, lujo sin fin y omnipresentes billetes de cien dólares. Sí que ha sacado tiempo para vacilar a McGregor.

El irlandés Conor Mcgregor, tras un combate.

Conor McGregor, tras un combate. EFE

Hace unos días Mayweather se descolgó colocando el porcentaje de que la pelea sea real en «un 90%». «Puede que mi carrera no esté acabada. El combate número 50 podría ser contra Conor McGregor. Hay que esperar», ha afirmado el bueno de Mayweather, confirmando que sólo saldría de su retiro para pelear con el irlandés, y que «absolutamente no» lo haría para enfrentarse a otro boxeador.

Lo cierto es que conseguir que Mayweather se comprometa es lo más difícil. Dana White ya tiene el sí de McGregor, que ha firmado los papeles y ya ha solicitado una licencia de boxeador en el estado de Nevada, ya que por supuesto la pelea va a ser en Las Vegas. Fue hace unos días cuando White confirmó que el irlandés estaba a bordo y que ahora empezaba «la parte complicada» para convencer a Mayweather.

La fecha de la pelea y los componentes de la velada también son un punto de disputa. Cuando esta pelea era apenas una fantasía se habló del 2 de mayo, fecha que luego se pospuso hasta mediados de junio para más tarde trasladarla al 16 de septiembre. Pero no podrá ser. Ese día pelean Canelo Álvarez y Gennady Golovkin, por lo que aún tendrá que pasar algo más de tiempo.

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Mayweather va a exigir, además, que algunos de los púgiles jóvenes a los que representa peleen en los combates previos al gran choque. Estos retrasos, en cualquier caso, no le van a venir mal a McGregor, ya que su experiencia en el boxeo es nula. Hay que recordar que en la UFC se pueden utilizar tanto los brazos como las piernas, además de que está permitido agarrar y golpear al rival una vez que está en el suelo.

Muchos millones en juego

Mayweather y McGregor son dos bocazas con un ego enorme, pero su principal motivación para montar el combate del siglo está muy lejos del ring. El dinero que espera a ambos cuando se bajen del cuadrilátero puede ser histórico, sobre todo teniendo en cuenta el historial de Money Mayweather, que es el boxeador que más ha ingresado en la historia.

En sus últimos 15 combates Mayweather ha generado 1.300 millones de dólares, más de 1.150 millones de euros, sólo por los pinchazo del pago por visión (PPV) en Estados Unidos. Sus ganancias, además de los porcentajes que se lleva de la televisión, superan los 600 millones de dólares, más de 530 millones de euros, gracias a las bolsas de los combates.

Floyd Mayweather, tras un combate.

El boxeador estadounidense Floyd Mayweather. EFE

Su gran día fue el 2 de mayo de 2015, cuando venció al filipino Manny Pacquiao en el combate más grande que ha conocido hasta ahora el mundo del boxeo. Sólo ese año Mayweather ganó 300 millones de dólares, más de 260 millones de euros, y fue el deportistas mejor pagado del mundo. Ese galardón también se lo llevó en 2012, con 85 millones de dólares, y en 2014 con 105 millones de dólares.

Según las primeras filtraciones, Mayweather podría embolsarse 144 millones de dólares, casi 130 millones de euros, por los pírricos 10 millones de dólares, casi 9 millones de euros, que figurarían en el cheque a nombre de Conor McGregor. Sumando todo, eso sí, el irlandés podrían embolsarse una cantidad que rondaría los 50 millones de euros.

En el año 2016 el luchador irlandés ganó 22 millones de dólares, casi 20 millones de euros, por su desempeño en el octógono y por sus contratos publicitarios. Eso le colocó en el puesto número 85 en la clasificación del deportista mejor pagado que elabora cada año Forbes.

Las leyendas, en contra

Las grandes leyendas del boxeo, pues la UFC es un deporte de popularidad más reciente, no están muy a favor del choque entre McGregor y Mayweather. Sugar Ray Leonard, miembro del salón de la fama del boxeo, ha estado medianamente tibio. «Mayweather lo tendrá fácil. McGregor es un luchador temible, pero es complicado que tenga opciones ante un boxeador profesional», ha afirmado.

El propio Leonard ha razonado su respuesta. «Los boxeadores profesionales lanzamos los golpes de otra manera», alegando que los luchadores de la UFC lo hacen «pensando en dar una patada», y no en desgastar a su rival con los puños.

Oscar de la Hoya sí que ha dado una opinión más contundente, calificando el combate como «circo». «Cada día es más probable que ocurra», ha explicado el Golden Boy, «Esperen a que el mejor boxeador de su generación desmantele a alguien que nunca ha boxeado a nivel profesional. Nuestro deporte puede que nunca se recupere de algo así», ha dicho De la Hoya en una carta que ha hecho pública.

El Golden Boy, que fue derrotado por Mayweather en mayo de 2007, ha ido más allá con un ejemplo muy ilustrativo. «Resulta que soy un golfista muy bueno. ¿Podría tener oportunidades en un torneo de segunda fila? Puede. ¿Podría competir con Rory McIlroy, Jordan Spieth o Sergio García? Por supuesto que no». No le falta razón al chico de oro.