Bajar de peso suele llevar aparejado el consumo habitual de comida saludable y una buena rutina de ejercicio diario. Pero hay otras fórmulas complementarias -que no sustitutivas- que ayudan a reducir grasa y bajar esos kilos de más y que no conllevan tanto esfuerzo.

Uno de los secretos reside en un buen descanso (entre siete y nueve horas) para estar en plena forma física al día siguiente, ya que la falta de sueño contribuye a desajustes en los niveles de glucosa, cansancio y sensación de hambre durante la jornada posterior. Pero también influye (y mucho) lo que consumimos antes de ir a dormir. Si la cafeína y el azúcar están en la lista de alimentos prohibidos si queremos descansar, hay cinco bebidas que no solo ayudan a garantizar el sueño, sino que activan el metabolismo e, incluso, queman grasa mientras dormimos.

Leche

Es una de las bebidas más habituales antes de dormir. Y es que un vaso de leche, además de facilitar el descanso por su alto contenido en calcio y triptófano (un aminoácido que el cuerpo convierte en serotonina, conocida como la hormona del sueño) facilita la pérdida de grasa por las noches. La leche es rica en caseína, una proteína nutritiva que el organismo absorbe lentamente, por lo que el metabolismo permanece activo. Además, previene la pérdida de masa muscular lo que contribuye a aumentar el número de calorías que podemos quemar en reposo.

Té de jengibre con limón

Se trata de dos ingredientes que, por separado, activan el metabolismo. Así que su combinación es una excelente elección para tomar cada noche antes de dormir y, de paso, reforzar el sistema inmunológico. Para prepararlo solo es necesario añadir unas rodajas de jengibre y un poco de zumo de limón sobre agua caliente y dejar reposar durante 15 minutos.

Pero el jengibre no es el único ingrediente que cuenta con estas propiedades. Cada noche, puedes combinar el limón con otras cinco especias que también aceleran el metabolismo: cúrcuma, nuez moscada, canela, clavo o pimienta.

Leche de soja

Los aminoácidos triptófanos de la leche de soja, como ocurre con la leche de vaca, reducen los niveles de cortisol, la conocida como ‘hormona del estrés’. Una cota alta de cortisol en sangre puede aumentar la cantidad de grasa que se almacena en el cuerpo, especialmente en la zona abdominal. La leche de soja es, además, fuente de proteína vegetal, por lo que también previene la pérdida muscular al tiempo que constituye una alternativa para veganos.

Kéfir

Se trata de una bebida similar al yogurt -pero con un sabor más agrio- que se toma sobre una base de leche fermentada, lo que le confiere altos niveles de probióticos que mejoran la flora intestinal y la absorción de nutrientes. Esta bebida cremosa es también rica en proteínas, lo que lo convierte en el alimento perfecto en tu rutina de noche si tu objetivo es quemar grasa.

Manzanilla

El té de manzanilla es conocido por contar con propiedades que ayudan a relajar el cuerpo y conciliar el sueño. Sus altos niveles en glicina actúan como relajante muscular, lo que permite un mayor y mejor descanso. Recuerda que, si no descansas lo suficiente, el cuerpo tiende a ganar peso por la falta de regulación de los niveles de glucosa en sangre, generando picos de insulina que hacen que este componente se almacene en el cuerpo en forma de grasa.