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La SGAE intenta salvarse: sospechas de un 'pacto oculto' para suceder a su presidente

La Sociedad General de Autores y Editores intenta in extremis evitar este miércoles la intervención del Ministerio de Cultura

Sede de la SGAE.

Sede de la SGAE.

Último intento para evitar que el ministerio de Cultura tome las riendas de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). El ministerio pidió a la Audiencia Nacional la autorización judicial para intervenir la sociedad ante los «incumplimientos graves» de su gestión.

Ahora, en pleno trámite de la autorización y contrarreloj, la Junta Directiva de la SGAE prepara una moción de censura para sustituir a su presidente, el gaitero José Ángel Hevia, con la esperanza de que un nuevo directivo evite in extremis la entrada del ministerio en esta sociedad privada. Con un problema: el nombre que coge más fuerza para coger el testigo ha despertado suspicacias y son muchos quienes atribuyen su intento de alzarse en la Presidencia a un «pacto oculto» para mantener los «privilegios» económicos de los grandes grupos de comunicación y perpetuar un sistema de reparto económico más que cuestionado.

Los últimos meses en la SGAE han estado plagados de escándalos; desde los insultos de Hevia a su dirección a su intento por derrocar la Comisión Deontológica de la sociedad, que le había señalado por presunto conflicto de intereses, al haber recibido de la SGAE en los últimos nueve años 1,9 millones de euros -más del 90% de sus ingresos- mediante el sistema de ‘La Rueda’, por el que los músicos firman contratos con editoras creadas por las propias televisiones a cambio de que su música se emita en sus canales durante la madrugada, de manera que los derechos generados por esa emisión se reparten al 50% entre ambas partes.

En los últimos días ha sido el guionista Antonio Onetti quien ha capitaneado la batalla por la sucesión en la Presidencia de la SGAE postulándose para la sucesión del gaitero. Aunque fue el vicepresidente Cliffon Williams quien pidió formalmente la moción, él fue quien el pasado miércoles reunió las cartas necesarias para obligar a que se celebrase la moción de censura, que tendrá lugar este miércoles. Y antes de presentar esas firmas mantuvo una reunión con el gaitero Hevia para intentar una salida pactada, sin que trascendiera el desenlace del encuentro.

El encuentro ha despertado suspicacias en las altas esferas de la SGAE, donde sospechan que el interés de Onetti por hacerse con la Presidencia podría responder a un «pacto oculto» para que el nuevo presidente mantenga los «privilegios» de los músicos de la noche y «pueda velar» por los intereses de las grandes cadenas de televisión. Esto se suma a que Onetti es uno de los guionistas habituales de series producidas por Atresmedia, como Amar es para siempre y La Catedral del mar.

Esta circunstancia, unido a su intento de hacerse con la Presidencia, supone para fuentes próximas a la SGAE «una coincidencia sospechosa» que apuntaría a un acuerdo para perpetuar el irregular sistema de reparto económico, defienden varios miembros de la dirección. «El posible pacto de Onetti con Hevia podría estar relacionado con su vinculación con Antena 3 a través de las series», relata otra fuente, que apunta a que tanto a que el gaitero como el guionista «siguen el mismo patrón» de dependencia económica de las televisiones, concretamente de Atresmedia.

A esa reunión entre Hevia y Onetti, relatan fuentes de la sociedad, también acudieron otros músicos ajenos a la dirección que están imputados por la Audiencia Nacional de ‘La Rueda’. Varios de estos asistentes fueron grabados en abril de 2017 por la Audiencia Nacional en conversaciones telefónicas mantenidas con Nuria Rodríguez, la directora de Música Aparte, la editorial musical de Atresmedia, que fue detenida en julio de 2017 y está imputada por el sistema de reparto de ‘La Rueda’.

La figura de Rodríguez es controvertida en el mundo de los derechos de autor, al considerarse que «a través de este puesto [en Atresmedia] ampara y da tratos de favor a los investigados emitiendo sus repertorios musicales en este canal de televisión privada», según señalan los sumarios de la Audiencia Nacional a los que ha tenido acceso El Independiente, donde le imputan delitos de pertenencia a organización criminal, continuado contra la propiedad intelectual y continuado de falsedad. El propio Hevia mantiene gran relación con Rodríguez, que llegó a ser administradora de la compañía Busindre Producciones SL, de Hevia, según los informes policiales.

El sistema de la música de la noche no sólo reparte millones de euros en la SGAE: las grandes cadenas también consiguen influencia política en el Gobierno de la SGAE. La actual Junta Directiva está compuesta por 35 miembros, de los cuales 14 obtienen gran parte de sus ingresos a través de la música nocturna emitida en diferentes cadenas de televisión, incluyendo los de Atresmedia.

En 2017 Rodríguez fue definida en uno de los informes policiales como «la persona que dirige la actuación» de varios miembros de la SGAE. «Nuria se vale de su posición y de la falta de criterio alguno respecto de los sistemas de contratación de la música y vídeos que son emitidos a través de la editoriales de televisión que gestiona, para conseguir con ello obtener futuros votos con los que influir de acuerdo a sus intereses en las Juntas de la SGAE», reseña la Policía en sus diligencias.

Dos años después Hevia, uno de los más estrechos colaboradores de Rodríguez, ocupa el lugar de máxima responsabilidad y algunos apuntan a que principal aspirante a sustituirle, Onetti, podría tener el camino abierto a lo más alto de la SGAE si contara con el respaldo de la directiva de Atresmedia, y por ende, de los 14 músicos de ‘La Rueda’.

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