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Dos generales y una guerra: Montgomery y Rommel

Son los dos generales más famosos de la Segunda Guerra Mundial pero no los más valorados por los historiadores militares

Oficiales modelos y héroes populares. Pésimos estrategas e incurables egocéntricos. La historia todavía no ha encontrado un juicio definitivo sobre Bernard Law “Monty” Montgomery y Erwin Rommel , el Zorro del desierto. Son los dos generales más famosos de la Segunda Guerra Mundial pero no los más valorados por los historiadores militares. El primero, impaciente general del ejército británico. El otro, un frío mariscal de campo de la Wehrmacht, la armada nazi. Protagonizaron algunas de las batallas más importantes, pero su papel en el desenlace del conflicto no fue tan determinante.

Ambos habían recibido el bautismo de las armas en la Primera Guerra Mundial. Cuando estalla el segundo conflicto internacional volverán a enfrentarse de nuevo, pero esta vez en el puesto de mando.

Bernard Montgomery sabía transmitir confianza a sus soldados, aunque su obstinación le llevaría a menudo a la derrota. Churchill le respetaba en público pero en privado no podía aguantarle. Erwin Rommel era uno de los generales preferidos de Hitler. No procedía de la aristocracia militar alemana y el Reich le convirtió en héroe nacionalsocialista.


En este vídeo Anton Beevor analiza la figura del general Montgomery. Según el historiador británico la figura del general ha sido sobrevalorada por la prensa y considera que gran parte de su comportamiento es imputable al síndrome de Asperger que pudo padecer. Vídeo: G. M. Piantadosi

Auges y caídas en África

Para el historiador Peter Caddick-Adams, autor de Monty y Rommel (Ático de los libros) tienen en común un carácter tozudo y la incapacidad de trabajar en equipo. “Los rifirrafes con sus superiores costaron a Montgomery un daño perdurable en su reputación. Rommel, por otro lado, pagó con la vida sus desobediencias a las órdenes de Hitler”, escribe Caddick-Adams.

Ambos obtuvieron la fama en un momento muy complicado de la Segunda Guerra Mundial: la campaña de África de 1942. Primero los Afrika Korps de Rommel consiguieron acorralar al ejército británico en Egipto. Después, Montgomery al mando, consiguió imponerse sobre las tropas de Rommel en la batalla de El Alamein, la primera gran derrota de la Wehrmacht.

Ambos volvieron a enfrentarse en 1944. Rommel era el responsable del Muro Atlántico, la barrera de búnkeres en la costa de Francia para para impedir una invasión Aliada. Montgomery estaba al mando de las tropas británicas que desembarcaron en las playas de Normandía el 6 de julio de 1944, el Día D.

Cuando empezó el desembarco en Normandía, Rommel estaba de vuelta a Alemania para celebrar el cumpleaños de su mujer. “Rommel nunca hizo maniobras para simular una invasión en Normandía. La cúpula del ejército de Hitler siempre pensó que la invasión empezaría desde el Canal de la Mancha. Quizá de haberlo hecho se habría dado cuenta de que era el punto más débil del Muro Atlántico”, escribe Caddick-Adams.


El mito del general nazi está siendo hecho trizas por las nuevas investigaciones historiográficas, como en el libro ‘El auge de Alemania’ | Vídeo: G. M. Piantadosi

Enfrentados en Normandía

El Día D marcó la caída y el declive de ambos. Rommel fue involucrado en el fallido atentado a Hitler del 20 julio de 1944 y fue obligado a suicidarse el 14 de octubre del mismo año. Dos semanas antes Montgomery había llevado a los aliados al borde de la catástrofe con una operación aerotransportada para avanzar en los Países Bajos que se saldó con 2.000 soldados muertos y casi 7.000 capturados por los nazis.

“Market Garden, el nombre en código de la operación siempre será una espina clavada en la reputación de Montgomery que la definió eufemísticamente ‘un éxito al 90%’. Con esta derrota, Monty se granjeó el odio de las cúpulas”, explica Caddick-Adams. Harold Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas y futuro Presidente de Estados Unidos, estuvo a punto de pedir su relevo del frente. A pesar de todo, el Alto mando aliado le concedió un último momento de honor: la firma de rendición incondicional de las fuerzas alemanas en Holanda, Dinamarca el noreste de Alemania.

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