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Felipe y Letizia: viajes a Portugal y Barcelona, muchos premios y ese vestido

El rey Felipe y la reina Letizia con el Premio Nacional de Investigación Blas Cabrera

Desde luego, si hay algo que ha dominado la escena informativa estos días en la Casa Real eso ha sido la coincidencia de trajes bicolor que llevaron la reina Letizia y una de las premiadas a una entrega de premios sobre discapacidad. El modelo de Mango – muy bonito, por cierto – ha eclipsado todo lo demás, pero hay que destacar que la agenda de Zarzuela ha estado repleta de actos que hubiesen merecido algo más de atención.

El rey Felipe en Portugal

Por ejemplo, el viaje del rey a Portugal para asistir al XV Encuentro COTEC junto con el presidente de Italia y el de Portugal, el muy simpático Marcelo Rebelo de Sousa. La Fundación COTEC es una organización que promueve la innovación como motor de desarrollo económico: trabaja con empresas para impulsar nuevas prácticas, realiza informes sobre I+D+I y tiene un observatorio para estudiar tendencias y proponer soluciones. Además, cada año organiza un evento destacado en presencia de los tres jefes de Estado donde está presente la fundación (España, Portugal e Italia): en el 2017 se celebró en Madrid (fue sobre economía circular); en el 2018 fue en Lisboa (automatización de empleo); en el 2019 le tocó a Nápoles (innovación del sector público). Luego vinieron Málaga y Mafra. Ese año le ha vuelto a tocar a Portugal (ha sido en la ciudad de Braga) y se ha centrado en el papel de la cultura y las industrias creativas.

Al rey, todo hay que decirlo, se le nota que le gustan mucho las actividades del COTEC. O, al menos, es uno de los eventos donde más cómodo y a gusto se le ve. Aparte de que no es ningún secreto que le gusta Portugal y que siempre recuerda que se deberían fomentar más los lazos económicos y las relaciones comerciales entre ambos países. Que margen, desde luego, hay: según el ICEX, el año pasado exportamos a Portugal productos por valor de 24,8 millones de euros (un 24% que en el 2020) e importamos productos por valor de 13,5 (un 24,3% que el año anterior). Son unas cifras que no están mal, pero que, siendo sinceros, se pueden mejorar substancialmente.

Por ello, está muy bien que el rey haya ido a Portugal, pero hemos de decir que la visita podría haber dado más de sí: se limitó a una cena en el palacio de los duques de Braganza, un discurso al día después y una visita relámpago a una universidad. De nuevo el formato conferencia-seminario del que tanto me quejo en estos artículos (parece que el rey sólo pueda abrir y cerrar seminarios y conferencias). ¿Por qué no hubo una visita a alguna empresa española destacada en Portugal? ¿Por qué no se organizó un desayuno de trabajo con destacados empresarios para fomentar las exportaciones? Y, dado que el encuentro era sobre cultura, ¿por qué no se reunió con jóvenes creadores?

Desgraciadamente, la visita siguió un modelo tan trasnochado y anquilosado que no merece mayor apunte. Y, siendo sinceros, el discurso de Felipe durante la clausura del encuentro COTEC tampoco ayudó, básicamente porque no dijo nada. Más allá de pronunciar alguna frase en italiano y otra en portugués, el parlamento fue una retahíla de lugares comunes y párrafos repletos de frases grandilocuentes pero vacíos de contenido. En realidad, es uno de los peores discursos que le he escuchado en los últimos meses.

La reina Letizia y el vestido de Mango

Mientras Felipe estaba en Portugal, Letizia puso rumbo a Mérida, en Extremadura, para presidir la 30ª reunión del Consejo del Real Patronato sobre Discapacidad, un organismo adscrito al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 20130 (de ahí la presencia de la ministra correspondiente, la podemita Ione Belarra).

Después de presidir una reunión y de visitar una miniexposición con fotografías de mujeres y niñas con discapacidad, Letizia otorgó los premios que llevan su nombre, los «Premios Reina Letizia 2021«. En ese momento fue cuando se produjo la anécdota de la semana: el encuentro entre Letizia y una de las galardonadas, Inma Vivas Tesón, que casualmente iban vestidas con el mismo diseño de Mango. Ambas se lo tomaron con buen humor, se rieron a carcajada limpia y se abrazaron. Fue un gesto espontáneo y simpático que aplaudimos.

La única pega es que, con tanto hablar del diseño de Mango –muy bonito, insisto–, muchos medios no han dedicado ni un párrafo a hablar de la (brillante) trayectoria profesional de Inma Vivas Tesón en favor de las personas con discapacidad. Recordemos, pues, aquí que está doctorada en Derecho, es catedrática de Derecho Civil en la Universidad de Sevilla, ha publicado multitud de artículos en revistas internacionales y es una referente europea en estudios sobre discriminación y discapacidad. Un currículum superlativo, vaya.

Tampoco se ha prestado ninguna atención a los otros galardonados, y eso que había proyectos preciosos. Si tienen un rato libre, échenle un vistazo al proyecto «Si Thalía fuera ciega«, impulsada por ONCE, una película, a medio camino entre ficción y documental.

Visita a Barcelona

Pasamos al día 5 de mayo, cuando los reyes Felipe y Letizia se trasladaron a Barcelona para entregar los Premios Nacionales de Investigación, los galardones más importantes en la materia y que, por primera vez, se celebraban fuera de Madrid.

Desgraciadamente, otra vez el rey dio un discurso muy mejorable. No hay duda de que le preocupa sinceramente la situación de los científicos y de que está intentando poner la promoción de la ciencia en el centro de su agenda (en muchos actos y viajes oficiales el impulso a la ciencia tiene mucho más peso), pero en el discurso de Barcelona volvió a caer en los párrafos rebuscados y llenos de lugares comunes. Tan sólo con cuentagotas dijo alguna frase importante, como por ejemplo: «para afrontar con éxito los retos que tenemos como país, nuestros científicos deben estar en el eje de las prioridades. Y para seguir escalando posiciones, un propósito doble es fundamental: fomentar vocaciones y mejorar aún más las condiciones de nuestra comunidad científica, de los hombres y mujeres que hacen ciencia en España«.

Después de entregar los premios de innovación, el rey participó en la XXXVII Reunión del Cercle d’Economia, una de las instituciones más importantes y prestigiosas de Cataluña, donde dio un discurso y entregó premios a destacadas emprendedoras. Felipe abrió y cerró el discurso en catalán y, esta vez sí, le salió un buen discurso. O, como mínimo, bastante mejor que los anteriores. Mejor ritmo, mejor entonación, más fluidez en las frases, una estructura más clara. Algunos párrafos eran un poco rebuscados, sobre todo al principio, pero había más dinamismo. Eso sí, faltó poner algún dato y dar más peso a las premiadas (eran tres mujeres: Muriel Bourgeois, Mireia Trepat y Pilar Mateo). Pero en conjunto, le quedó bastante bien.

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