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El grupo activista ruso Pussy Riot en 'El Hormiguero': "Es responsabilidad de todos a nivel internacional parar a Putin"

Las componentes han dirigido un mensaje principal a los espectadores del programa de Pablo Motos: "No esperes a que un líder te marque el camino, hazlo tú"

Pussy Riot en 'El Hormiguero'

Pussy Riot en 'El Hormiguero' Antena 3

María Alyokhina ‘Masha’ y Olga Borisova, las integrantes Pussy Riot (el disturbio del coño, en español), un grupo de poderosas mujeres rusas que utilizan el punk-rock para reivindicar la violencia, la censura y la corrupción de su país, han abierto la semana de El Hormiguero, programa presentado por Pablo Motos, con una visita el lunes por la noche.

Con una mentalidad abiertamente feminista, el grupo musical Pussy Riot no ha cesado en su lucha por defender los derechos LGBT, el feminismo, la situación de la libertad de expresión o la represión de los movimientos artísticos en Rusia a través de sus letras, naciendo como un símbolo de resistencia contra la invasión rusa en Ucrania. Así, contra toda represión de su gobierno, las tres buscan ayudar a las víctimas afectadas por la invasión. Precisamente en el programa de Antena 3 han explicado la dura lucha a la que se enfrentan a diario todos los gays y lesbianas que pertenecen al país ruso y del cual son discriminados e incluso asesinados: «Es ilegal en nuestro país decir que eres gay», contaba Masha.

Gracias a la magia de internet, estas jóvenes comenzaron a ganar reconocimiento internacional en 2011 después de publicar su canción Matar al sexista, cantada por dos de ellas, Nadezhda Tolokonnikova y Yekaterina Samutsevich, convirtiéndose en un tema viral tras una convención sobre punk feminista. Enmascaradas en casi todas sus actuaciones, las cantantes del grupo musical fueron ganando relevancia gracias a sus polémicos shows.

Pero el colectivo artístico no se convirtió en un fenómeno mundial hasta el año 2012. El 21 de febrero, las componentes entraron en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú y comenzaron a cantar una canción en contra del mandatario Vladimir Putin, Holy shit. Aunque no era la primera vez. Ya lo habían hecho antes en plena Plaza Roja de Moscú, de donde salieron con una multa de 500 rublos (6 eruso aproximadamente). Al poco tiempo fueron detenidas, acusadas de vandalismo y sentenciadas a dos años de prisión.

Pussy Riot: artistas y activistas LGTB… en la cárcel de Rusia

Tras cinco meses de prisión preventiva, las integrantes de Pussy Riot fueron condenadas a dos años de cárcel por faltar el respeto a los creyentes. En esta polémica actuación se escucharon algunos versos como «¡Madre de Dios! Echa a Putin«, señalando al patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa por «creer» en el presidente y no en Dios.

El 4 de julio se presentaron contra el grupo cargos formales y un escrito de acusación de más de 2000 páginas. Ese mismo día se les notificó que tenían de plazo hasta el 9 de julio para preparar su defensa. Su respuesta fue una huelga de hambre, alegando que dos días laborables era un plazo inapropiado para defenderse. El 21 de julio el tribunal amplió su prisión preventiva durante seis meses más. Todo el proceso está reflejado en un documental que emitió Canal + titulado Una Plegaria Punk, publicado en YouTube.

Tan solo Yekaterina pudo librarse de la cárcel gracias a una apelación de su abogado, en la que justificaba que esta había sido detenida antes de poder sacar la guitarra.

«El 17 de agosto de 2012 fuimos sentenciadas a dos años de prisión. Tengo un terrible trastorno de estrés postraumático que se convirtió en depresión clínica, con la que es muy difícil vivir incluso hoy. Sueño con la cárcel todo el tiempo y sin embargo, al final, todo nuestro equipo, que pasó juntos estos tiempos infernales, salió más fuerte, más enfadado y más efectivo», confesaba Nadezhada Tolokónnikova. «Con Putin nunca hay juego limpio. Los dictadores actúan como guardianes de prisiones. Tratan la amabilidad como una debilidad», sentenciaba. 

Su condena despertó multitud de protestas en su país natal, alcanzando una repercusión internacional nunca antes imaginada. Caras reconocidas como las de Madonna, Sting o Red Hot Chili Peppers levantaron la voz a favor de las activistas rusas. El 23 de diciembre de 2013, María (Masha) y Nadia (Nadezhada) fueron puestas en libertad gracias a un proyecto de ley de amnistía.

Las integrantes del grupo fueron reconocidas como «presas de conciencia» por la Union of Solidarity with Political Prisoners, por ser condenadas únicamente por expresar sus opiniones. De hecho, la sección española de Amnistía Internacional entregó a la embajada de Rusia en una reunión casi cuarenta mil firmas que pedían la liberación del grupo. Pussy Riot aseguraban que en sus letras protestan por la falta de transparencia política, persecución hacia la oposición y por la represión a la libertad de expresión.

El descontento con el líder ruso por parte del grupo no ha dejado de provocar conflictos públicos. Durante la final del Mundial de fútbol de 2018, celebrado en Moscú, las activistas se lanzaron al campo con mensajes de protesta contra Putin. Fueron detenidas y condenadas a 15 días de prisión por «saltarse los protocolos de seguridad» e irrumpir en el Estadio de Kaliningrado.

La guerra en Ucrania y la huida de Pussy Riot de Rusia

El estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania ha vuelto a trasladar al grupo al foco mediático. Entre sus últimas acciones se encuentra la huida de Masha de Rusia en mayo, quien se encontraba en detención domiciliaria, y usó un disfraz de repartidora de comida para poder salir del país. La activista continúa con una pulsera de arresto en su pierna derecha, que no se quita para que se vea en su performance y seguir con esa lucha. Masha siempre se había negado a abandonar el país, pero su decisión se toma con el objetivo de participar en la gira Pussy Riot y llevar, junto a su compañera Olga Borisova el mensaje «más fuerte posible» contra Putin, pese a que le resulte «difícil» hablar del periodo «tan oscuro» en la historia que ha provocado con su «imperio fascista».

Masha explicaba en El Hormiguero a Pablo Motos que no es la primera vez que Pussy Riot utiliza uniformes para escapar, y que el traje de repartido fue elegido por su novia mientras la componente del grupo se encontraba en la cárcel. Ella se puso el uniforme, salió de su piso, que estaba a punto de ser devastado, y cruzó la frontera.

«Durante los últimos ocho años han preparado a Rusia para estar más cerrada, ser un país separado; nos estaban preparando para esto, para lo que están haciendo ahora», relataba Masha en una entrevista para Efe.

Las artistas, que iban a actuar en Barcelona, Zaragoza y en Madrid, pero fueron cancelados por «la falta de organización y previsión de los promotores», se encuentran en España para recibir el Premio Espíritu de los galardones Alan Turing LGTBIQ+, un reconocimiento a su activismo por la libertad, los Derechos Humanos y el Feminismo. Lo harán en Tenerife el próximo 17 de junio, donde además tendrán la oportunidad de actuar ante miles de personas, saliéndose del esquema al que están acostumbradas.

«Si sacas la bandera LGTBI+ en la televisión rusa, ya estarías prácticamente muerto»

Precisamente Masha Aliójina y Olga Borisova han sido las dos componentes de Pussy Riot que han visitado El Hormiguero. La charla ha comenzado sobre la represión con la que convive el colectivo LGTBI+. Pablo Motos ha sacado la bandera del colectivo LGTBI+ para explicar con imágenes y con las palabras de Masha, qué pasaría si un presentador ruso hace eso en la televisión pública, después de contar la gran represión hacia dicho colectivo en Rusia. La cantante le ha contestado que si allí hace eso, básicamente ya estaría muerto.

Olga entró en la policía rusa, y al cabo de un año se terminó convirtiendo en una persona «antisistema», a raíz del asesinato a uno de los líderes de la oposición al lado del Kremlin.

Después de contar las condiciones a las que se habían sometido en la cárcel rusa, Pablo les preguntaba si les daba miedo Putin: «No me da miedo Putin, pero sí me dan miedo que todas estas cosas terribles que están cometiendo él y las fuerzas rusas armadas se olviden y que la vida siga como si no hubiera pasado nada. Hay gente que muere todos los días. Es responsabilidad de todos a nivel internacional pararle». «Yo creo que el miedo es mucho más peligroso que cualquier cárcel en la que te pueda meter Putin», señala.

La activista integrante de Pussy Riot insistía en que el miedo te bloquea, «y si tienes miedo no eres capaz de hacer nada. Siempre es importante atravesar ese miedo y pasar por él, aunque lo sientas»

Su principal mensaje ha sido que había que dar el salto porque cada medida, cada opinión que se expresa y cada gesto cuentan. «No esperes a que un líder te marque el camino, hazlo tú», ha sentenciado Masha, con el asentimiento de Olga.

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