Aina Clotet (Barcelona, 1982) dirige, escribe –junto a Valentina Viso– y protagoniza la película Viva. Llega a las salas de cine este viernes 19 de junio tras su paso por la Semana de la Crítica, sección paralela del Festival de Cannes, donde Aina Clotet ganó el premio a mejor interpretación. La protagonista de Viva es Nora, una mujer de cuarenta años que, tras someterse a una mastectomía y curarse de un cáncer de mama, vuelve al ruedo. La acción arranca, más o menos, cuando el jovencísimo primo de su mejor amiga se le declara. Nora tiene pareja, trabajo... Aina Clotet, en conversación con El Independiente durante la promoción de Viva, confirma que empezarán a grabar la segunda temporada de la serie Esto no es Suecia el próximo otoño.
P.- ¿Tuviste la tentación de poner exclamaciones a Viva?
R.- (Aina Clotet) No porque yo quería que el significado fuera sentirse vivo; estar viva. Que luego tenga otra lectura en castellano –porque en catalán no la tiene– me encanta. La película va de que es una mujer que está viva, y que hace un camino de aceptar esta impermanencia y de mirar de cara a sus propios miedos. Pero es un canto a la vida.
P.- Está viva y se siente viva. Puede uno estar vivo y no sentirse vivo; o sentirse menos vivo. Da la sensación de que ella sale de la enfermedad, del cáncer de mama, de la mastectomía, muy viva, con muchas ganas de comerse el mundo.
R.- (Aina Clotet) Se siente muy viva. Por eso es una película que habla mucho sobre el deseo. La peli cuenta la huella que le deja esta enfermedad y cómo le lanza este carpe diem, a sentirse viva, a querer comerse el mundo en todos los aspectos; en el sexual, mucho, pero también en el profesional, en asumir retos que antes, quizás, no se hubiera sentido con la fuerza [suficiente]. Viva habla mucho de las ganas de vivir, pero estas ganas de vivir feroces que tiene esconden un miedo profundo al que tiene que enfrentarse para liberarse.
P.- Sin hacer destripe a aquellos que irán a ver la película, ella retrasa una prueba médica.
R.- Ella está sana; ella se ha curado. Pero tiene que mirarse una cosa y no se atreve. Sirve para recordar este miedo que tiene y que no la abandona; para mí, cuando se hace la prueba, todo sale bien. Es la dificultad que tiene de volver a enfrentarse a esto. Sirve para contar lo duro que ha sido para ella pasar por lo que ha pasado y mirar de cara esta impermanencia y este miedo a la muerte que tiene. Ella quiere vivir; no quiere que le recuerden esta condición de mortal. Entonces, la película se mueve en estas dos fuerzas: una pulsión de vida muy fuerte y un miedo también muy fuerte.
P.- Le induces cierta tensión al público, que podrá pensar: tía, ve al médico, hazte la prueba y te quedas tranquila.
R.- (Aina Clotet) Pero esto, en el fondo, es supercomún en la humanidad. Le damos la espalda a cosas que nos dan miedo, como la salud. Yo vengo de una familia de médicos y contrastaba mucho las cosas cuando estaba escribiendo; les preguntaba si es normal no querer hacerte una prueba, y me decían que es lo más normal. Lo más complicado es que las personas se enfrenten a las situaciones.
P.- Relatos y ficciones sobre el cáncer hay muchos, sobre todo desde una perspectiva mucho más dramática. Me da la sensación de que intentas quitar un poco de hierro al asunto.
R.- (Aina Clotet) Sin duda. Con todo el profundísimo respeto, yo quería hacer una película ligera que se digiriera fácilmente con esta historia de amor, de pulsión y de deseo. Mientras que parece que te está contando una comedia romántica, te está contando un miedo profundo y una historia de tener que enfrentar tu propio miedo; el miedo a la soledad y el miedo más profundo de todos que es el miedo a la muerte. Quería que fuera una peli ligera con sentido del humor. Cuando empecé a dirigir, yo quería hacer cosas que tuvieran sentido del humor porque es mi manera de enfrentarme a las cosas y de sentir que la vida es más digerible. Siento que a través del humor podemos llegar a las cosas más complejas y profundas.
P.- Es una peli sexy. O sexual. O sensual. No sé qué adjetivo te gustaría emplear.
R.- Me gusta lo de peli sexy; no me lo habían dicho. En todos mis apuntes sale 'alta temperatura sexual'. Me miré muchas referencias del tratamiento sobre el deseo, y el cómo se puede realmente trasladar el deseo en pantalla, y cuáles son las claves para que funcione o no funcione el deseo. Sí sentía que en esa temperatura, en ese deseo, contaríamos también el miedo. El nivel de miedo de la protagonista se pone en evidencia con la necesidad de deseo que siente.
P.- El otro día, una académica de la RAE [Clara Sánchez] decía en televisión que las escenas de sexo son muy aburridas. ¿Qué reto tenías a la hora de mostrar el sexo de Viva y tú desnudarte?
R.- Yo estoy muy de acuerdo con que el sexo, en el cine, si no te está contando cosas más allá del propio sexo, no tiene mucho interés. Debían ser escenas narrativas que contaran cosas del personaje; de hecho, no me considero una persona muy exhibicionista, aunque viendo esta película [parezca lo contrario], pero no lo soy para nada. Yo, si muestro el cuerpo de Nora, es porque es un cuerpo que ha pasado por una mastectomía. Queremos contar la historia de apropiación del propio cuerpo; una historia de deseo.
Colocamos a la mujer en el centro de su propio deseo y en el control de eso. Nos parecía bonito e importante mostrar estas escenas con un cuerpo de una mujer de 40 años en su plenitud. Hay una evolución. La primera escena de sexo es una escena que la trabajé mucho como si fuera una segunda pérdida de virginidad del personaje; ella tiene un miedo muy profundo a ser rechazada, y [sucede] todo lo contrario. Max [Marc Soler] la acepta y la ama con todo lo que ella es. Ahí empieza este viaje de reapropiación, de deseo; y vemos un sexo en su plenitud y a una mujer en control de su cuerpo. Sí me parecía importante mostrar a una mujer que ha pasado una mastectomía tener un deseo pleno y correspondido.


P.- Me da la sensación de que es una película que polariza. Vivimos tiempos en que decimos que la polarización, a nivel política, es lo peor. En el cine, en cambio, hay películas amadas y odiadas a partes iguales. Quizás, Nora vaya a ser amada y odiada.
R.- (Aina Clotet) Los personajes que a mí me gustan, que nos gustan a Valentina [Viso] y a mí, no tienen por qué caerme bien todo el rato. De hecho, deseo que no me caigan bien todo el rato porque, precisamente, la condición humana está en la imperfección y está en lo errático. Sí deseo que la entiendas durante el camino, que estés conectado emocionalmente. Nora, evidentemente, hace cosas muy erráticas, y se equivoca. Pero la amo porque es resiliente, porque lo intenta. En el fondo es bien intencionada, aunque es egoísta. ¿Quién no lo es en muchos momentos de su vida? Siento que esto nos pone espejos y nos cuestiona a nosotros mismos. En el fondo, yo entiendo que Nora, por lo que ha pasado, tenga ciertas reacciones, aunque no comparta muchas de ellas.
P.- Tú escribes el guion con Valentina Viso, y luego te diriges. Tú eres la película; tú eres la protagonista. A veces uno dirige películas o capítulos de series, y sale relativamente poco. En Viva sales, si no en todas, en casi todas las escenas. ¿Cómo se come uno esto?
R.- (Aina Clotet) Hay un montón de personas cerca de mí para que yo pueda hacer este salto de dirigir e interpretar a la vez. Muchas veces no puedes visionar porque no hay tiempo en el rodaje. Juan Mirada [director de teatro] estuvo a mi lado desde el primer día de ensayos hasta el último día de rodaje. Se empapó de lo que yo quería; del tono, de los riesgos que yo quería tomar… Ensayamos muchísimo con los actores; primero en la productora y luego en el lugar donde íbamos a rodar, aunque no estuviera montado por arte. Sentía que habíamos explorado mucho los caminos.
Yo no podría hacer esto en cualquier película, pero estos personajes los he parido yo, literalmente; los entiendo en cada acto, en cada gesto, en qué se están jugando, en qué quieren conseguir… Yo hago un trabajo de dirección y luego un trabajo interpretativo, como si me propusieran el personaje; analizo y entiendo los objetivos, las dualidades, qué quiere conseguir, qué está sintiendo y qué no… La interpretación es una faceta que me gozo mucho, y [Nora] es un personaje que me gusta mucho porque tiene muchas caras; lo he intentado vivir con el máximo disfrute posible. La directora que está dentro de mí quiere que arriesgue también [como actriz]. Hay un pacto interno para ir a lugares desconocidos. Estoy rodeada de gente en la que confío mucho y que, si yo desafinara mucho, me ayudaría.
P.- Está la directora que dice '¡corten!' y no necesita más tomas, y la intérprete que cree que puede dar más de sí.
R.- (Aina Clotet) Ahí tengo una lucha supergrande. En la peli tuve algún momento en que la actriz tenía clarísimo que quería hacer más tomas, y la directora, no, porque quedaban 'no sé cuántas' secuencias. Ahí también tengo un equipo, una ayudante de dirección maravillosa que me dice que no no podré cumplir el plan de rodaje. Yo me hice una escala de objetivos; si no era una secuencia clave… Hay mucha frustración por el camino porque los personajes los he escrito yo. Soy una mujer exigente, y controladora, que siempre busca soltar la exigencia y el control.
P.- Tu personaje es una bióloga que investiga la longevidad hasta los 120 años. Has mencionado que vienes de una familia de médicos.
R.- Cuatro generaciones de científicos. Hay algo de homenaje a la profesión de mis padres, sin duda, y a la investigación científica, que yo he tenido supercerca y me parece superapasionante; hay algo en mí de vocación frustrada. Estos personajes de los padres son muy diferentes a los míos en la vida real. O sea, hay guiños. El personaje de la madre no se parece en nada a la mía [Anna Fresquet]; el personaje del padre, por momentos, toca cosas de mi padre [Bonaventura Clotet], pero también hay muchas que son ficción. Sí me parecía importante contar que son dos personas exitosas en sus profesiones y que han criado a Nora en la exigencia. Esto ha creado, como a muchas personas del mundo capitalista comunista que tenemos hoy en día, que queramos ser la mejor versión de nosotros mismos en todos los aspectos.

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