El sábado pasado, el Ejecutivo de Pedro Sánchez decidió decretar el estado de alarma nacional, para luchar contra la propagación del coronavirus en España. En el anuncio se subrayó el cierre de todos los bares, restaurantes, gimnasios, cines, teatros, instalaciones deportivas y otra larga lista de negocios.

Esta semana España cerraba sus fronteras, dejándola sumida en una cuarentena, un confinamiento al que estaremos sometidos probablemente durante más de quince días. Todos los sectores que no ofrecen servicios de primera necesidad, están sumidos en la más absoluta incertidumbre.

En el caso de Tamara Crespo, que es la única dueña y empleada autónoma de Librería Primera Página, tiene el problema de «afrontar esto sola, puesto que soy la única que vive de los ingresos de la librería». Es por ello, que actualmente está estudiando cómo seguir vendiendo a distancia.

Las facturas llegarán a final de mes haya coronavirus o no

Estas librerías pequeñas e independientes disponen de libros nuevos y de segunda mano, y presentan un perfil distinto a lo que es una gran plataforma como Amazon: «Yo soy chiquitita, llevo cuatro años y no tengo libros online. A veces hago campañas en redes, pongo fotos y así se vende».

Por otro lado están los libros nuevos, que tienen otro funcionamiento. «Para poder tener un libro nuevo en una librería hay que invertir mucho dinero, puesto que hay que hacer un pedido mínimo que suele rondar los cien euros».

Las grandes editoriales dan la oportunidad de cambiar un libro que no hayas vendido por otro pero no te devuelven el dinero, y en este negocio «tampoco paras, por lo que no puedes estar devolviendo cada mes lo que no has vendido», explica la librera. Por ello, al tener una librería pequeña e independiente, «selecciono los libros que merece la pena tener en el catálogo y que van a permanecer».

Hay pequeñas distribuidoras que la librera tilda de «humanas», ya que que te dejan los libros en depósito, y posteriormente «les pago lo que vendo. Es mejor para las editoriales porque se vende más».

Las grandes empresas sobreviven, la historia se repite

«En el caso de mi librería, en cuanto a la venta de segunda mano tengo esa dificultad, pero sí sigo vendiendo libros nuevos por correo». La librera está viendo cómo organizarse para poder seguir vendiendo de forma online, y así poder paliar un poco las pérdidas, y obtener algún ingreso ante esta situación. «La cuota, los alquileres, los gastos de luz y agua… las facturas llegarán a final de mes haya coronavirus o no», explica Crespo.

La tienda permanece cerrada y su dueña denuncia a algunos sectores del gremio que «instaban a la administración a que abriéramos. No somos inmunes al coronavirus. Es normal que abran los supermercados, pero no serviría hacer lo mismo con nuestro negocio, porque nadie puede salir a comprar libros», denuncia.

En épocas de penumbra aumentan su capital unos pocos y el resto nos quedamos en el camino

Para paliar un poco esta situación, a lo que se aferran los pequeños negocios como el de Crespo, es mandar libros por correo. «Correos funciona, tiene el servicio exprés. Tenemos al cartero que viene cada dos días, y la oficina de correos que ofrece servicio aunque sea en horario reducido. Podemos seguir trabajando. Amazon va a seguir haciéndolo». La librera critica la forma de trabajar de esta gran empresa, que empezó vendiendo lo mismo que ella: «El que no piensa en los carteros, y le da igual tratar a sus trabajadores de cualquier manera, es Amazon».

Considera que, si Amazon sigue vendiendo, ellos también tienen que hacerlo, puesto que es la forma que «tenemos de sobrevivir». Crespo cuenta que otra librera decía que, cuando pase todo esto, «la gente mirará a su alrededor y se preguntará dónde está la panadería del barrio o la librería del pueblo. Los que tenemos más probabilidades de desaparecer somos los pequeños».

Esta es una historia que se repite. En la Primera Guerra Mundial, fueron los ricos los que se enriquecieron gracias a la coyuntura «y esto sigue pasando. En épocas de penumbra aumentan su capital unos pocos y el resto nos quedamos en el camino», sentencia la librera.