Cultura

María Luisa Merlo, 80 años respirando teatro

Imagen archivo María Luisa Merlo. EFE

Con las cartas que le han tocado en la vida, María Luis Merlo, feminista y mujer adelantada a su tiempo, ha aprendido a ser feliz aunque ha trabajado como «una mula» en lo que más le gusta, el teatro, oficio en el que sigue con la gira Mentiras inteligentes, una comedia sobre sexo y secretos matrimoniales.

Este lunes, 6 de septiembre, cumplirá 80 años y, por el momento, no piensa en la jubilación: «Estaré mientras pueda», explicaba María Luisa Merlo en una entrevista con EFE, al tiempo que aseguraba que sus hijos «ya lo saben, si me falla la cabeza o las fuerzas me retiro».

Para Merlo, el teatro «lo es todo». Desde el vientre de su madre respiraba teatro. Es la tercera generación de actores. Sus abuelos fueron «primerísimos actores» en Valencia; su madre fue la actriz María Luisa Colomina y su padre fue «el gran» Ismael Merlo, a quien recuerda todos los días como actor y como persona.

Solo tenía 4 años cuando por primera vez se subió a las tablas. Estaba en las bambalinas, viendo a su padre, que hacía de farmacéutico, y de repente alguien le dio un empujoncito y salió a escena. Su padre le preguntó: «Qué quiere la señorita», y ella, con mucha gracia y salero, respondió: «Quiero bicarbonato».

Así se ganó su primer sueldo, cinco duros. A partir de entonces no ha dejado el oficio, trabajado como «una mula» desde los 15 años. Primero «¡como bailarina!» en el Teatro de la Ópera de Verona (Italia) con Alberto Portillo.

Después, cuando volvió a España, hizo cine. El teatro vino después y, a continuación, la televisión, «aquellos maravillosos programas de Estudio 1» y también series como Siete Vidas (2006) o Los Serrano (2008).

Su intención es retirarse sin hacer ruido. «Me iré por la puerta de atrás, no se lo contaré a nadie. Lo haré cuando considere que ya no estoy en condiciones o no me gusta cómo lo estoy haciendo, pero lo haré muy discretamente».

Ahora sigue disfrutando del teatro, de su vocación de actriz junto Juan Jesús Valverde, Jesús Cisneros y Ana Escribano en la función Mentiras inteligentes, en la que además de actriz es empresaria y lo lleva «divinamente» porque Cisneros «lo hace todo y luego me lo cuenta; confío en él plenamente».

Se considera feminista y no hace distinciones entre hombres, mujeres, transexuales o heterosexuales. «Me importa lo que le ocurre al ser humano», añade esta valenciana que ha recibido la Medalla de Oro de las Bellas Artes 2017, el premio Ercilla 2009 a la Trayectoria Artística y el premio del Festival de Teatro de Palencia. También ha sido galardonada con el Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert junto a toda la saga Merlo, en 2019.

Tras casi 65 años de profesión, María Luisa Merlo hace balance de su carrera: «Está bien haber nacido en un país donde la cultura no ha estado tan bien como en otros países. Lo mejor ha sido el público». Nunca se imaginó cómo sería su trayectoria. «No pienso en el futuro, vivo el presente», añade la actriz.

Se casó con el actor Carlos Larrañaga con quien formó una compañía, y sus hijos también siguieron los pasos profesionales de sus padres, abuelos y bisabuelos, toda una saga.

Desde hace más de 20 años, todas las mañanas hace «un poquito de ejercicio y meditación» para conectar mejor consigo misma, incluso dirige clases de lo que llama «psicología espiritual», una técnica que le ha servido «muchísimo» en su vida porque le ayuda a estar en «otro estado» diferente al que estaría abocada por las «exigencias» vitales de su alrededor.

Disciplinada gracias al baile, rebelde, reivindicativa y agradecida con todo lo que la vida le da. «Hay que aprender a ser feliz con las cartas que te han tocado; he sido feliz con lo que me ha tocado en la vida».

Te puede interesar

Comentar ()