El escritor y ensayista indio Amitav Ghosh, una de las voces más incisivas sobre la crisis ecológica derivada del cambio climático, ha visitado Madrid con motivo de la publicación en castellano de El gran delirio. Cambio climático y lo impensable (Capitán Swing, 2026). Ghosh es uno de los autores indios más reconocidos. Ha recibido el Padma Shri del gobierno de la India y ha sido elegido miembro de la Royal Society of Literature y Art of Change Fellow de la Fundación Ford.
Ayer pudimos conversar con él antes del diálogo que mantuvo con el poeta y pensador ecosocial Jorge Riechmann en CaixaForum Madrid. Ghosh aborda cómo el cambio climático apenas encuentra espacio en la literatura y la cultura contemporáneas, síntoma de una crisis de imaginación colectiva que nos impide comprender la verdadera magnitud del desastre en curso.
Pregunta: En todo el mundo hay personas que se están movilizando contra el cambio climático, precisamente Riechmann fue uno de ellos y ahora se enfrenta a un proceso judicial. ¿Qué piensa de esta persecución contra quienes alertan sobre la emergencia a la que nos enfrentamos?
Respuesta: Esta es una de las cosas más terribles que están ocurriendo ahora mismo y también forma parte de lo que yo llamo el desvarío en el que estamos viviendo. Lo mismo sucede en el Reino Unido, donde han aprobado leyes con las que han estado deteniendo a jóvenes activistas y les han impuesto sentencias increíblemente duras. Personas mayores, pensionistas y demás están siendo encarcelados por protestar, no solo por el cambio climático sino por muchas otras cuestiones también. Así que esta es la dirección en la que nos estamos moviendo ahora: hacia una represión increíble. Ya no se trata solo de negar el cambio climático, sino de reprimir activamente a los jóvenes que protestan, y este es un desarrollo muy inquietante que estamos viendo en todo el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, el FBI ha incluido ahora el activismo climático en varias listas y está siguiendo a los activistas climáticos, lo cual es muy preocupante, justo cuando los impactos del clima se vuelven cada vez más graves al mismo tiempo que vemos crecer esta represión increíble.
Pregunta: El clima, la realidad y la ciencia apuntan en una dirección y nos golpean constantemente con acontecimientos terribles, pero al mismo tiempo la política no actúa en consecuencia. ¿Cómo podemos cambiar esta situación?
Respuesta: Es una pregunta muy difícil de responder. Lo que vemos ahora es que muchos gobiernos reflejan sobre todo los intereses de la clase capitalista, de cierta élite que ha llegado a controlar, por así decirlo, todos los procesos de gobierno. De modo que protestar hoy contra el cambio climático significa literalmente enfrentarse a las corporaciones más poderosas del mundo: las grandes compañías de combustibles fósiles y todas las demás empresas implicadas en la creación de estas enormes emisiones de gases de efecto invernadero. Tienen una influencia desproporcionada dentro de los gobiernos y pueden controlar lo que se hace y lo que se dice. Y creo que ese es realmente el problema con el que se topan los jóvenes: las fuerzas que tienen en contra son tan enormes y están tan bien financiadas que pueden presionar a los gobiernos hasta el punto de llevarlos a cometer estos actos de represión.
Pregunta: En su libro señala que el imperialismo es un elemento clave cuando intentamos analizar las causas u orígenes de la crisis climática. Lo que vivimos ahora es un regreso al imperialismo más que a la creación de un mundo capaz de cambiar esta situación.
Respuesta: El hecho de que Occidente en su conjunto esté volviendo al imperialismo es hoy absolutamente evidente. De hecho, Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, dijo recientemente en una gran conferencia en Europa que Occidente tiene que volver a mantener su dominio, que tiene que conservar su control sobre el mundo, y el conflicto que estamos viendo en Irán, especialmente, tiene que ver exactamente con eso: con mantener la hegemonía occidental. Eso se ve con bastante claridad y ahora se dice abiertamente. Al mismo tiempo, el mundo ha cambiado: esa brecha tecnológica increíble que hizo posible el imperialismo ya no existe. Lo vemos en Irán, donde han encontrado formas de contrarrestar el dominio militar occidental; lo vemos en Irán y en otros lugares. Así que actualmente vivimos con la realidad de un mundo multipolar y, al mismo tiempo, con el hecho de que el Occidente colectivo no quiere renunciar a su hegemonía, porque esa hegemonía es lo que ha hecho posibles sus altísimos niveles de vida, su riqueza y su abundancia. Por eso estamos hoy en una encrucijada histórica: por un lado, tenemos un orden geopolítico que está quedando atrás, pero que las potencias del statu quo resisten con enorme amargura, y por otro lado tenemos la realidad de un mundo esencialmente descolonizado.
Pregunta: ¿Qué papel cree que deben desempeñar países como China?
Respuesta: No cabe duda de que China va a la cabeza, especialmente en lo que respecta a las energías renovables y las nuevas tecnologías. Pero la razón por la que China está haciendo esto no es necesariamente que le preocupe el cambio climático. Las principales razones por las que China ha liderado esta transición hacia las renovables son estratégicas y geopolíticas. Podemos tener muchas opiniones distintas sobre el Estado y el gobierno chinos, pero nadie puede negar que han sacado de la pobreza a alrededor de 800 millones de personas, algo que ningún otro país ha hecho nunca, y que han llevado a cabo una transformación increíble junto con todas estas nuevas tecnologías.
Pregunta: El IPCC y las Cumbres del Clima de la ONU son la única herramienta que hemos sido capaces de construir ¿Van a ser suficientes estas citas anuales?
Respuesta: No cabe duda de que la creación del IPCC fue un paso muy importante, porque estableció un organismo con autoridad capaz de comunicar los hallazgos científicos al mundo. Pero lo realmente triste es que los científicos del clima, en general, tenían una idea muy ingenua de la ciencia. Daban por hecho que, si presentaban sus conclusiones al mundo, los políticos las seguirían, porque creían que los Estados son racionales, especialmente los Estados occidentales. Todo eso se ha venido abajo. Lo que vemos es que, cuando las conclusiones científicas chocan con los beneficios de las grandes corporaciones, son siempre las corporaciones las que ganan. Es una realidad muy devastadora para muchos científicos cuando descubren que el Estado puede ignorar por completo sus resultados y sus investigaciones, dejarlos de lado. En Estados Unidos, lo que vemos hoy es que se está recortando toda la financiación para la ciencia del clima; hay estados como Florida donde no se permite mencionar el cambio climático. Así que, de nuevo, vemos exactamente la razón por la que di a mi libro el título El gran desvarío estamos viajando en la dirección exactamente opuesta a cualquier cosa que pueda llamarse racional. Lo que vemos es una ruptura completa de las estructuras de gobernanza, diría yo.
Pregunta: Si los científicos desempeñan un papel se tiene en cuenta ¿Qué pasa con el arte, el cine, la literatura y la cultura en general, están fallando?
Respuesta: Sí, absolutamente, yo diría que nuestra cultura en su conjunto está fallando. Pero también diría que ahora se percibe una diferencia. En el mundo del arte se aprecia una conciencia mucho mayor del peligro planetario al que nos enfrentamos hoy. En Estados Unidos, por ejemplo, si enciende la televisión, la mitad de las series son historias de catástrofes sobre el mundo después del colapso y cosas por el estilo. Así que, desde luego, hoy existe una mayor conciencia, diría yo.
Pregunta: Pero esa conciencia del colapso no nos está movilizando.
Respuesta: En absoluto. En absoluto. En absoluto.
Pregunta: ¿Qué podría hacer mejor el mundo del arte?
Respuesta: Creo que el mundo del arte debería representar de manera más gráfica las realidades en las que vivimos hoy, debería reflejar esa realidad, porque ya no vivimos en el mundo de la novela del siglo XIX. Estamos en un mundo completamente impredecible. En el pasado, los escritores y artistas siempre reflejaban las crisis de su tiempo, y creo que es muy importante que volvamos a hacerlo.
Pregunta: ¿Y cree que eso no está ocurriendo?
Respuesta: No diría que no esté ocurriendo en absoluto. Muchos escritores y artistas están reflexionando sobre estas cuestiones y las están representando, pero quizá no sea suficiente.
Pregunta: ¿Será suficiente la política la herramienta para lograr algo frente a la situación que vivimos?
Respuesta: ¿Qué puedo decir? Una cosa que se ha vuelto absolutamente evidente es que las élites políticas de hoy están completamente en bancarrota en todos los sentidos. No creo que el mundo haya visto jamás un liderazgo tan terrible como el que estamos viendo hoy, y eso es una de las cosas más deprimentes que podemos observar. Siempre nos hemos dicho que la política democrática puede generar cambios, puede resistir, por así decirlo, las cosas malas. Pero creo que todas esas ilusiones se han desvanecido.
Pregunta: ¿Hay alguna posibilidad de que encontremos una forma de resolver esta situación, o será la propia realidad la que reconfigure todo en nuestro mundo?
Respuesta: Para mí, en lo personal, una de las cosas más esperanzadoras fue la elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York. Él demostró que existen posibilidades, que la gente joven tiene hambre de cambio, y quizá, a raíz de Zohran Mamdani, han surgido muchos otros políticos que, de nuevo, se enfrentan a la corriente. Así que esperemos.
Pregunta: ¿Sería Mamdani un ejemplo del liderazgo del futuro en este mundo multipolar?
Respuesta: Sí. Lo conozco desde que era un niño pequeño. Siempre le he tenido mucho cariño; era un chico encantador y se ha convertido en una figura increíblemente poderosa que ha inspirado a personas de todo el mundo.
Pregunta: ¿Cree que pueden surgir líderes como él en otras partes del mundo?
Respuesta: Sí. Es algo asombroso ver que Zohran, que era completamente desconocido para la mayor parte del mundo, es ahora una de las personas más famosas del planeta, y es una inspiración para los jóvenes en todas partes.
Pregunta: Pero en el otro lado tenemos a esos políticos de inspiración nacionalista que sigen ganando poder y siguen creciendo.
Respuesta: El problema de Europa es que, en este momento, por primera vez en cuatro o cinco siglos, se está volviendo absolutamente marginal: marginal, impotente, irrelevante. Como podemos ver en las guerras recientes, todas las grandes deliberaciones han tenido lugar no en Europa, como solía ocurrir en el pasado, sino en Oriente Medio, en lugares como Baréin o Catar. Creo que esto es un golpe muy duro para los europeos, que se ven cada vez más relegados y cada vez menos conscientes de su lugar en el mundo. Esa es una de las razones por las que el liderazgo actual de Europa a menudo da la impresión de que no sabe lo que está haciendo. Y, de hecho, no sabe lo que está haciendo, porque no encuentra la manera de establecer su propia relevancia.
Pregunta: Da la sensación de que no tienen la capacidad de hacer un diagnóstico real y certero del problema.
Respuesta: Exactamente.
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