Anónimo García fue liberado de una de las condenas sociales más ciegas de la historia reciente de nuestro país con una sentencia del Tribunal Constitucional que anuló su condena por la creación del falso tour de La Manada. El periodismo de trazo grueso fiel a los teletipos y a los prejuicios le condenó en tiempo récord. Los tribunales, después.
El agitador cultural en el ejercicio de su creación libre creó una web del tour de La Manada con apariencia de real, pero llena de ironías y bromas que fueron tomadas muy a pecho, pero era una web falsa. Los jueces no le creyeron y le condenaron a un año y seis meses de prisión. Fue necesario llegar hasta el Tribunal Constitucional para que se reconociera que el tour era ficticio, tal y como el propio autor, Anónimo García, había admitido públicamente apenas tres días después del lanzamiento de la web.
Tres días después de su puesta en marcha, la web eliminó el contenido y lo sustituyó por un desmentido bajo el título “El día en que los medios de comunicación se retrataron a sí mismos”. La defensa de Anónimo García subrayó la hipocresía mediática: los mismos medios que calificaron el tour de indignante habían “publicado hasta la saciedad el recorrido de La Manada de todas las formas posibles: narrándolo, con mapas y fotos, con precisión horaria y todo lujo de detalles”. La defensa de Anónimo argumentó, como contó a El Independiente en 2019, que la acción buscaba criticar esta "explotación de una tragedia, por parte de los medios de comunicación para aumentar sus audiencias y obtener más beneficios".
Se volvió contra él la trampa que había tendido a los medios. Trampa como otras anteriores que Anónimo García había hecho con en el colectivo de ultranacionalistas. Como cuando se hicieron pasar por religiosos que apoyaban a Podemos en Vistalegre con la monja Sor Passo; cuando celebraron la victoria electoral del PP siendo los "Hipsters con Rajoy"; se colaron en la foto de The Guardian como los españoles que apoyaban la independencia de Cataluña; o cuando fueron los "Feministas con Esperanza Aguirre" (Colectivo FEA) que lograron fotografiarse con la expresidenta del PP madrileño.
Juan Soto Ivars dedicó a su historia el libro Nadie se va a reír, que le ayudó a Anónimo a reconstruir su imagen social destruida por el juicio. Este pasado domingo, Anónimo se presentó con los ultranacionalistas en la caseta donde Ivars estaba firmando libros y le hizo un falso escrache. Llegaron coreando "El calentamiento global es culpa de este éxito editorial".
Una broma que, a la luz de los comentarios de los tuiteros engañó a los tuiteros. “Los hooligans de Soto Ivars no leen a Soto Ivars”, afirma anónimo al narrar esta anécdota antes de abordar esta entrevista por su libro Contra la conciencia social (Endebate). “A causa de la conciencia social no habían dejado más que causarme vejaciones de todo tipo, cancelaciones, palizas.. y me puse a reflexionar sobre la conciencia social porque en nombre del bien te hace hacer el mal y me propuse explorar de ahí sale este pequeño ensayo". explica.
Pregunta: Has hecho una construcción teórica sobre cómo la moralidad en la sociedad pasa por distintas fases y etapas. ¿Dónde están tus ideas en todas estas fases?
Pregunta: Para eso habría que ver cuál es la hegemonía. Todo el mundo se cree que la hegemonía la tienen los demás. Los de izquierdas creen que los medios están controlados por la derecha y los de derechas creen que los medios están controlados por la izquierda. Todo el mundo cree que la hegemonía la tiene el otro y ellos son unos luchadores contra el poder. Mi conclusión es que el poder está en lo que llamo el ruido, que es la chachara constante de los medios de comunicación y es como una especie de dios actual al cual todo el mundo implora eh algún tipo de cambio social, de mejora, pero como el dios de antes es inalcanzable y es irresponsable, no puede no puede responderte.
P: ¿La conciencia social no necesariamente tiene que ser negativa?
R: No, no necesariamente tiene que ser negativo. La moralidad en sí no es negativa porque es lo que nos ha permitido subsistir como especie. La moralidad es el mecanismo de cooperación indirecta entre los seres humanos, nos permite colaborar con la persona que tenemos al lado sin conocerla de nada.
P: En distintos momentos de tu libro cuentas tu historia pero no profundizas mucho. ¿Por qué no has entrado más al detalle de esto?
R: Porque ese caso ya está muy explorado, como ya sabes, lo menciono como punto de partida para preguntarme por qué la gente que cree estar haciendo el bien sumaba que castigos adicionales al castigo que ya tenía. Me pregunto por qué y de qué manera estaban engañados, incluso gente que sabía la verdad, como es el caso de mi despido de Greenpeace.
P: ¿Qué ha hecho más daño a la conciencia social, las batucadas o el 15M?
R: Diría que las batucadas, hay una parte del libro en la que las menciono, es una especie de broma en las que la gente que va a las manifestaciones con una batucada son los que tienen más conciencia social porque son los que están más comprometidos con esa causa, pero tenemos que hacer el planteamiento socrático de que realmente no tenemos ni idea de por lo que estamos allí. ¿Por qué estamos allí? Porque el ruido ha puesto ciertas nociones de preocupación social en nuestra cabeza que hace que estemos allí porque es lo más importante. La gente de la batucada se cree con más conciencia social porque son los más comprometidos con una causa, pero realmente no tienen ni idea.
P: ¿Tienes conciencia social? ¿En qué crees que tú?
R: Yo creo que tenemos que ser fanáticos de la ironía porque es lo único que nos va a salvar del fanatismo. Es decir, que mi conciencia social va a la ironía. Es lo único que se puede creer y lo único que nos va a pasar de moda.
P: Tú antes te considerabas una persona feminista. ¿Lo sigues siendo?
R: Sí, lo sigo siendo porque el feminismo es el estado normal de la gente en España a día de hoy. Eso no quita que haya un porcentaje de la población que no lo sea, pero es lo habitual en España, lo habitual es lo mayoritario. Esa es feminista. Asumiendo las fierencias que hay el hombre es igual a la mujer en derecho, en oportunidades, etc.. Otra cosa es que en la práctica haya fricciones y eso nunca las va a dejar de haber porque el mundo perfecto no existe.
Pregunta: ¿Cómo queda en tu vida después de tu salida de Greenpeace? Tú eras una persona comprometida con el medio ambiente y no sé cómo lo ves ahora después de esta experiencia
R: Greenpeace no es el ecologismo entero, además todo el mundo de Greenpeace me apoyó, aparte de dos o tres que fueron las que me expulsaron, pero el resto de gente no me falló y por supuesto el ecologismo no se acaba en Greenpeace y aún así me parece que es muy importante la labor que hace Greenpeace y por eso seguí siendo socio a pesar del despido durante un tiempo hasta que eligieron mentir cuando salió el libro de Juan y entonces ya dije, no voy a apoyar una organización que miente sobre mí.
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