España

La paradoja transpirenaica del cambio climático: Yolanda Díaz y Marine Le Pen quieren lo mismo

Marine LePen y Yolanda Díaz
Marine LePen y Yolanda Díaz | C.V. / EP

Las olas de calor de final de primavera y comienzo del verano han tenido un impacto sociopolítico en Francia que ha abierto debates nuevos en un país que no ha necesitado nunca persianas, toldos, ventiladores, abanicos ni aire acondicionado. Pero la realidad del cambio climático es tozuda. Los partidos de derechas y de izquierdas acostumbradas a tomar partido desde sus posiciones han creado un gran paradoja transpirenaica frente al cambio climático: Yolanda Díaz y Marine Le Pen, piensan lo mismo, que hay que poner aire acondicionado en las escuelas.

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Yolanda Díaz y Marine Le Pen respiran el mismo aire acondicionado, pero lo hacen desde lugares políticos casi irreconciliables. Ambas han convertido la climatización de las escuelas en una cuestión pública, cómo deben adaptarse los centros educativos al aumento de las temperaturas, quién debe asumir ese coste y qué modelo de respuesta da el Estado frente a una emergencia climática cada vez más visible.

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En el caso de Yolanda Díaz, la posición es clara y se inserta en la tradición de la izquierda española: las escuelas deben garantizar condiciones dignas y seguras para aprender. La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar ha defendido la necesidad de un plan de choque para climatizar colegios y residencias, al considerar que no es aceptable mantener a niños, docentes y personal educativo en aulas sometidas a temperaturas extremas.

En sus intervenciones públicas, Díaz ha insistido en que no se puede dar clase con calor insoportable y que los centros escolares deben adaptarse con urgencia a los episodios de calor cada vez más frecuentes. Su enfoque conecta la climatización con el derecho a la salud, el bienestar laboral y la protección de la infancia. Básicamente adaptación al nuevo clima, si bien su aproximación a este debate abarca más aspectos como abordar el aislamiento térmico de las escuelas, ampliar el sombreado, diseñar ventilación cruzada, rehabilitación energética y climatización mecánica. 

Marine Le Pen, por su parte, ha abordado el mismo asunto desde un ángulo muy distinto, pero con una conclusión que se parece en lo práctico. La líder de la Agrupación Nacional ha reclamado un gran plan nacional de climatización con especial atención a escuelas, hospitales, residencias y transporte público frente a voces más de la izquierda francesa y ecologistas que ven en el incremento del aire acondicionado un problema añadido que redunda en las emisiones de gases al aumentar el consumo eléctrico. Consideran que no es la solución al problema de cambio climático.

Para Le Pen el calor de estos días no responde a cambio climático alguno, ni a cambio climático causado por el hombre, como sí han atribuido los científicos. Su propuesta es ofrecida como “de sentido común”. Hace calor, pongamos aire acondicionado.

La realidad es que tanto en España como en Francia -donde el calendario escolar se adentra en el mes de julio- los niños sufren, cada vez, más el impacto de las subida de las temperaturas mientras están en clase. Con el coste que esto tiene en su concentración, la atención y el rendimiento. Los periodos de verano son más largos y según la Agencia Española de Meteorología (Aemet), en España los veranos son ahora entre 5 o 10 días más largos que antes, sin contar con las olas de calor.

En España, donde las competencias educativas las tienen las comunidades autónomas esta pelea política ha sido más relevante en Madrid, en donde la polémica se reproduce cada ola de calor que entra en el calendario escolar. En junio de 2026, el PP votó en contra de una propuesta de ley impulsada por Más Madrid para garantizar por normativa temperaturas inferiores a los 27 grados en las aulas y en septiembre de 2025, junto a Vox, también tumbó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) avalada por más de 72.000 firmas ciudadanas que solicitaba el aislamiento térmico de los colegios.

Este curso se ha vuelto a reproducir el conflicto con la llegada del calor y la polémica llegó con las declaraciones del consejero de Cultura de Ayuso que ante la demanda de medidas en los centros sentenció: “Yo hice la EGB en Murcia y cuando hace calor, hace calor”.

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