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50 años de marchas del Orgullo

Historia

50 años de marchas del Orgullo

El 28 de junio de 1970, tuvo lugar en Nueva York la primera marcha del orgullo gay de la historia, en el marco de la celebración del primer aniversario de los disturbios de Stonewall. Esa mañana, se reunieron miembros de la comunidad en el número 53 de Christopher Street, cerca de Stonewall, para dar el pistoletazo de salida al Día de la Liberación de Christopher Street, jornada en la que recorrieron 51 manzanas hasta Central Park. Aunque los manifestantes habían recibido el permiso dos horas antes, caminaron a paso ligero por el riesgo que suponía ir por la ciudad con signos y pancartas gais.

A pesar de que en Christopher Street solo se juntaron unos pocos cientos de personas, la primera marcha del orgullo gay concluyó con una multitud de varios miles. The New York Times publicó al día siguiente que los asistentes «se reunieron para protestar contra las leyes que hacen que los actos homosexuales entre adultos que consienten sean ilegales, y condiciones sociales que a menudo les hacen imposible mostrar afecto en público, mantener trabajos o alquilar apartamentos».

Michael Brown, fundador del Frente de Liberación Gay, dijo al reportero del citado periódico lo siguiente: «Tenemos que salir a la luz y dejar de sentir vergüenza, de lo contrario la gente seguirá tratándonos como monstruos. Esta marcha es una afirmación y declaración de nuestro nuevo orgullo».

La ciudad de Los Ángeles acogió igualmente una manifestación ese 28 de junio de 1970, a la que acudieron miles de personas. Esta marcha, definida como «una procesión de una hora y una milla» congregó a «manifestantes alegres por los derechos sexuales y la dignidad», informó Paul Houston en Los Angeles Times. Algunos asistentes iban por Hollywood Boulevard ataviados con ropa informal, otros llevaban unos calzoncillos y algunos se habían fabricado sus propias alas, como si de unas hadas se tratasen.

La historiadora y autora, Lillian Faderman, confesó haber paseado por Hollywood Boulevard en la década de 1950, cuando era una lesbiana adolescente. Veinte años después, se dirigió al mismo lugar, al igual que otras mil personas. «Permítanme decir que la prensa siempre subestimó el tamaño de estas manifestaciones homosexuales, pero puedo decirles que fue sorprendente y enorme», admitió. Contó igualmente que se celebraron dos marchas de menor tamaño ese mismo año en San Francisco y Chicago, aunque la de mayores dimensiones fue la de Nueva York.

En el segundo aniversario de los disturbios de Stonewall, tuvieron lugar marchas del Orgullo Gay en Boston, Dallas, Milwaukee, Londres, París, Berlín Oeste y Estocolmo. Al siguiente se sumaron Atlanta, Buffalo, Detroit, Washington D.C., Miami y Filadelfia. Ahora, cinco años después de ese Día de la Liberación de Christopher Street, la manifestación que acoge cada año Nueva York cuenta con participantes y espectadores de todo el mundo.

La marcha del Orgullo llega a Madrid para quedarse

La Manifestación Estatal del Orgullo LGTB tiene lugar en Madrid el primer sábado después del 28 de junio desde 1979. El Comité Organizador del Orgullo Estatal LGBTI ha informado que, este año debido a la crisis del coronavirus, la marcha será de carácter virtual el sábado 4 de julio a las 19.00 horas a través de la web de FELGTB y COGAM, orgullolgtb.org. También se ofrecerán recorridos virtuales por los Orgullos de los últimos años a través de documentos gráficos, por las obras del Museo del Prado desde una perspectiva LGTBI y por los lugares más emblemáticos del barrio de Chueca.

Entre las actividades que conformarán este Orgullo, la organización adelanta que habrá un pregón online, así como otras actividades culturales, reivindicativas, de ocio y con iniciativas que animen a participar a la gente en este nuevo formato, engalanando sus casas y sus balcones con los colores del arco iris. Por otra parte, en el marco del año temático ‘2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo’, se celebrarán varios directos a través de las redes sociales, de las entidades participantes para hablar de referentes trans, sororidad y feminismo y del papel de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales en el activismo LGTBI, entre otros aspectos.

Según consideran los organizadores, “el Orgullo puede aportar una dosis de energía y un mensaje de superación y resiliencia, cualidades inherentes al colectivo LGTBI, que ya ha tenido que lidiar con otra pandemia, la del VIH y con siglos de discriminación”.

Los organizadores recuerdan que «no podemos olvidar que el Orgullo es ante todo visibilidad y reivindicación y no queremos que este momento de crisis suponga un retroceso en los derechos y reclamos de las personas LGTBI». Además, reivindican que en estos momentos la discriminación que sufre el colectivo ha ido a más. » Este Orgullo es más necesario que nunca y seguiremos celebrando y reivindicando como llevamos haciendo los últimos 40 años». Concluyen señalando que esta edición dará voz a las personas LGTBI que peor lo están pasando en esta crisis sanitaria.

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