Las grandes historias son el maná de las productoras de series y películas. La explosión de plataformas de pago ha multiplicado las producciones que, más que nunca, necesitan buenas historias que llevar a la pantalla y captar abonados. Los autores viven un gran momento, los que alcanzan el éxito editorial no tardan en dar con sus historias en la pantalla. El viaje que emprenden sus ficciones no siempre es del agrado de sus creadores, si bien lo que preocupa -a autores y productores- es que sea del gusto del público, que sigue siendo el gran juez de toda adaptación. 

Se ha convertido en una pregunta obligada para todo escritor que presenta una nueva historia. ¿La ve como serie? ¿Ha pensado en su adaptación? Especialmente si los periodistas están frente a un superventas o sus obras ya han recorrido ese camino. Le pasó en la rueda de prensa de Paula Hawkins durante la presentación de su nueva novela A fuego lento.  “No tengo ofertas en firme”, aseguró, pero reconoció que imagina su nuevo libro como una mini serie. Se repite el caso con Ken Follett, ante los medios, “Sería una miniserie magnífica”, afirma durante la presentación de Nunca.

La noche en la que descubrimos que Carmen Mola son tres señores en la gala de los Planeta, la vinculación entre literatura y el mundo audiovisual se hizo más patente. “Nuestra academia es el guion, tenemos una mirada audiovisual”, aseguraba Antonio Mercero. “El cine está a la vuelta de todas las novelas hoy en día”, confesaba Agustín García. “En las productoras hay gente buscando qué novelas se pueden adaptar, para series, miniseries o para cine”, añadía el tercer Mola, Jorge Díaz. Los Mola se acababan de llevar el Premio Planeta con La Bestia, “novela complicada de adaptar porque sería carísima ya que está ambientada en el siglo XIX con muchos exteriores” nos reconocía Díaz. La vida audiovisual de las historias planea a cada título que se lanza.

Saben de lo que hablan, además de ser guionistas experimentados los Mola acaban de adaptar La novia gitana (Alfaguara) para Atresmedia, productora que ha llevado con éxito a la pantalla novelas como La catedral del mar (Grijalbo) o La cocinera de Castamar (Planeta). ¿Qué tiene que tener un libro para convertirse en una serie? “Cuando adaptas una novela lo que tiene que haber es una buena historia detrás”, afirma contundente Montse García directora de Ficción del Grupo Atresmedia. “Es una simbiosis maravillosa porque se aúnan la parte televisiva con la literatura, pero necesitas tener unos personajes muy atractivos y un contexto extraordinario”. Esta es la base, pero reconoce que es un plus si ha tenido éxito antes como novela, pero la calidad de la historia es lo que manda.

Amazon Studios va un paso más en la relación con los autores y los incorpora a sus equipos. Juan Gómez-Jurado, el autor de Reina roja (Ediciones B) del que ha vendido 2 millones de copias se ha convertido en el primer autor español, segundo europeo tras el  alemán Sebastian Fitzek, en sumarse a los estudios para desarrollar nuevos conceptos originales de ficción para Amazon Prime Video en calidad de escritor, consultor de guion y productor ejecutivo.

María Dueñas es una de las superventas a la que es inevitable preguntar por la vida de sus historias fuera de las páginas del libro. El tiempo entre costuras arrasó como libro y como serie de televisión y esta semana se ha estrenado como musical en Valencia. “Estamos en unos momentos muy óptimos para la creatividad, en todos los sentidos y casi en la multitarea. Ahora a los escritores se nos abre un campo excelente para la segunda vida de nuestras novelas a través de las adaptaciones”, nos confesaba la escritora en Marruecos durante la promoción de Sira (Planeta), continuación de El tiempo entre costuras.  “Yo lo estoy notando y otros compañeros también, se despierta un interés por parte de productoras y plataformas en nosotros como agentes creadores. He colaborado en una serie nueva de Televisa, he hecho una serie de ficción para Audible y, en fin, hay varios de estos proyectos en marcha. No olvido nunca que mi profesión es escribir novelas, pero estas formas de encauzar la creatividad son también muy ilusionantes”, afirma la creadora a El Independiente.

Si bien los autores detrás de Carmen Mola, han tirado de oficio y han puesto los guiones de la adaptación de La novia gitana, no siempre ocurre así, como afirma Montse García. “Los autores muchas veces se apartan de hacer la adaptación al guion porque no se ven capaces de hacer la traslación de lo que muchas veces es como su hijito. Se apartan para que sean los guionistas los que lo hagan”, asegura.

De esa vida de la obra al margen del artista sabe mucho Paco Roca, cuyo trabajo El dibujado (Astiberri) fue concebido como una obra para un museo y ha terminado en un cómic, lo que no deja de ser una paradoja pues ese es el lugar de donde parten sus creaciones. “Las obras nacen de los creadores pero enseguida viven independientes y no puedes controlarlas”, asegura este autor que ha visto cómo su trabajo ha migrado varias veces al cine y las series. “A veces las cosas van muy bien y tu obra crece en un sentido determinado y otras veces se convierte en algo que ya no tiene nada que ver con la obra original. He tenido experiencias de todo tipo, Arrugas y El secreto del cisne negro (Astiberri) [que ha convertido Alejandro Amenábar en la serie La Fortuna] están muy bien, pero Un hombre en pijama ha sido un poco más desafortunada”, afirma el dibujante. 

Fotograma de 'La Fortuna'.
Fotograma de ‘La Fortuna’.

Roca tiene claro que una vez que se desprende de su obra tiene que aceptar que pueda convertirse en otra cosa; “si no estás dispuesto a aceptarlo lo mejor es que no vendas derechos de tus obras para un audiovisual, en el momento en el que lo haces tienes que tragar con lo que sea, porque son medios diferentes, tienes que asumir que se va a convertir en otra cosa”, asegura a este diario.   

La directiva de Ficción de Atresmedia asegura que sus experiencias con autores, que han sido muchas, siempre han ido bien. Pero no siempre el viaje del libro a la pantalla se produce sin fricciones. Santiago Posteguillo, que sorprendió este otoño con su regreso a Ediciones B para publicar una serie de novelas sobre la vida de Julio César, reconoce algunos roces con el mundo audiovisual. “Viniendo del mundo literario me sorprende siempre la manía de personas que no tienen ninguna idea sobre creación -ni escrita ni fílmica- que metan sus narices en el proceso creativo. Altos directos que no tienen mucha idea y eso es algo que voy aprendiendo de este mundo audiovisual. Trabajo muy bien con los equipos de creación, los guionistas, directores, actrices y actores pero esta manía desde fuera de lo creativo de meterse en lo creativo siempre me sorprende”, afirma el superventas.

Michelle Jenner en 'La Cocinera de Castamar'
Michelle Jenner en ‘La Cocinera de Castamar’

 “Algunos directivos emiten opiniones sin tener ningún conocimiento real de la creación y lo hacen creyendo que van a llegar a más gente y no tienen, detrás de ellos, nada que demuestre que ellos han sido capaces de conectar con la gente. Me sorprende mucho. Este mundo es así, en el mundo editorial es mucho más equilibrado porque los que emiten opinión son gente más formada, tú siempre tienes la libertad de criterio al final de aceptar o no aceptar, o aceptar en parte”, nos explica el Premio Planeta 2018 con Yo, Julia.

El público, juez definitivo

Lo que autores y productores no pierden de vista es que, de natural, una obra ya se desprende y se convierte en otra cosa en la imaginación de los lectores y eso es importante para trasladar un texto literario en una producción audiovisual. “Nos debemos a la persona que ha leído la novela, que le ha gustado la novela y se ha metido en su imaginario en un contexto y unos personajes y tienes que intentar no defraudarlo. Ese es un trabajo extra”, explica la directiva de Atresmedia.

“Los lectores son dueños de la obra, tú puedes tener unas intenciones sobre lo que has hecho, pero en el momento en el que lo publicas y lo vendes el lector la hace suya y va más allá de la intención que le has querido dar a la historia. Las obras están vivas, más allá del autor”, confirma Paco Roca.
El público es el juez definitivo, más incluso que el propio autor. “Si el público ve que has hecho un buen trabajo a todos los niveles, desde el casting, el entorno o los personajes, el éxito es que el espectador diga sí, esto es lo que me había imaginado”, concluye la productora.