Es la serie del momento y Netflix ya ha confirmado la segunda temporada. Élite, la historia de tres estudiantes de clase baja que reciben una beca para estudiar en un instituto “pijo”. Obviamente hay mucho sexo entre cuerpos jóvenes y una intriga criminal que empieza con un caso de corrupción y acaba en asesinato.

“La fecha de estreno todavía no está fijada pero el guión de la segunda temporada  ya está en fase avanzada, llevamos un tiempo trabajando en ello” dice a El Independiente, Darío Madrona, guionista de la serie junto a Carlos Montero, “desde antes que se estrenara Netflix quería que estuviéramos preparados por si hacía falta adelantarla”.

Llevamos ya tiempo trabajando en el guión de la segunda temporada

El final de la primera temporada deja muchos hilos de los que tirar. De momento Madrona solo desvela que hay mucha presión y muchas ganas de no decepcionar”. La repercusión en medios y redes sociales indica que Élite está funcionando muy bien.

Un éxito asegurado también por la participación en el reparto de tres actores de La Casa de Papel (la serie de Atresmedia incorporada en el catálogo de Netflix): Jaime Lorente, Miguel Herrán y María Pedraza.

Sin embargo, para Madrona, acostumbrado a trabajar en televisión, es un éxito muy etéreo. “En televisión al día siguientes sabes exactamente cuántos espectadores que has tenido pero Netflix no desvela este dato. No es un éxito que puedas agarrar con las manos”.

Desigualdad

Élite es la segunda serie original de Netflix producida en España y supone un cambio radical después de Las chicas del cable. El thriller para adolescentes se ha puesto de moda con Por 13 razones. “El género teen tiende a mezclarse. Antes lo hizo con el horror, las historias de vampiros y de hombres lobos. Ahora con la intriga criminal aunque Élite habla de desigualdad económica y de lucha de clases”.

El contraste extremo y la desigualdad ha favorecido el éxito en Sudamérica

En el colegio Las Encinas uno o es pobre o es rico. La clase media parece haberse esfumado sin dejar rastro entre chalés pijos y los cuartos compartidos de los protagonistas “pobres”. “Hemos querido reflejar que la sociedad española está cada vez más dividida entre apenas mileuristas y ricos super ricos. La desigualdad ha crecido porque la crisis no ha pasado factura a las rentas más altas. Es un tema muy presente en las vida de las personas y era necesario que una serie, aunque juvenil, tuviera este trasfondo”.

Un contraste extremo que para explica por qué Élite está funcionando muy bien en Sudamérica, sobre todo en Brasil. “Pensamos que se iba a entender mejor el tema de la desigualdad. Ahí los colegios de élite y los chalés fortificados son la normalidad”, explica Madrona.

El sexo

Uno de los méritos reconocidos de la serie es haber roto el tabú sobre el sexo con personas que tienen VIH. “Hemos querido plantear el tema de los indetectables, personas que gracias a la medicación ya no pueden transmitir el virus y tienen una calidad de vida comparable a la de una persona sin VIH”, apunta Madrona.

En Élite también la enfermedad tiene una componente de clase. “El VIH siempre se ha visto como una enfermedad de marginales: gays, prostitutas y yonquis. De ahí que para la familia de Marina, la joven de clase alta con VIH, sea peor la vergüenza del estigma que la enfermedad en sí misma. Si hubiera tenido un cáncer habría sido apoyada en cada momento”.