El recuerdo de la merienda sabe a bocadillo de chorizo, a batido de fresa, a pan con chocolate e incluso a pan con vino y azúcar en el caso de los más mayores. Quizás no son los mismos sabores que recordarán los niños de hoy, pero lo que es seguro es que recordarán la merienda. Así lo muestra el I Estudio sobre hábitos de merienda de los españoles elaborado por Aldeas Infantiles SOS y El Caserío, que asegura que hoy meriendan el 95% de los niños, mientras que en el caso de sus padres lo hacía el 88%.

Meriendan más y lo hacen más sentados. Uno de los problemas que refleja este informe es el aumento del sedentarismo. Los padres de los niños de hoy merendaban jugando – el 54% – y solo el 21% lo hacía viendo la televisión. Hoy meriendan delante de una pantalla casi el doble de niños, el 39%.

Dos de cada 10 padres merendaban de niños delante de la TV, hoy el doble lo hace frente a una pantalla

El bocadillo sigue siendo la merienda por excelencia, pero mientras que en la generación de los padres lo tomaban habitualmente ocho de cada 10, ahora son la mitad los que la eligen. Aunque ha aumentado el número de niños que toma fruta o leche, también lo han hecho los que toman bollería industrial y galletas. En algunos casos de forma alarmante, como en el caso de la bollería industrial en Andalucía, que toma el 40% de los niños, siete veces más que en el resto de España.

En el estudio, elaborado por la consultora Ipsos a través de 1.200 entrevistas telefónicas a padres e hijos, ha comparado también quién prepara las meriendas a los niños. Mientras que en la generación de los padres en un 88% de los casos lo hacían las madres, el porcentaje ha bajado ahora al 78%. Caso contrario a lo ocurrido en el caso de los padres, que antes lo hacían solo un 2% y ahora las preparan en el 13% de los casos.

Las madres siguen siendo mayoría absoluta en la preparación de meriendas

Aunque los padres siguen siendo quienes mayoritariamente preparan las meriendas de sus hijos, el  75% considera que el ritmo de vida que llevan no les permite disfrutar del momento y a más de la mitad les gustaría que las meriendas de sus hijos se pareciesen más a las que ellos tuvieron.

En términos de salud, aunque todos consideran que la merienda que dan a sus hijos influirá en sus valores alimenticios del futuro, dos de cada tres compensan meriendas saludables con algún capricho.