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Los científicos aplauden la llegada de Montón y estrechan el cerco a la homeopatía

Las sociedades científicas reclaman que los productos de pseudoterapias no se vendan en las farmacias, aunque el sector de oficinas de farmacia se desmarca.

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Los científicos aplauden la llegada de Montón y estrechan el cerco a la homeopatía
Carmen Montón (derecha) recibe la cartera de Sanidad de la ya ex ministra Dolors Montserrat.

Carmen Montón (derecha) recibe la cartera de Sanidad de la ya ex ministra Dolors Montserrat. EP

Resumen:

“Ni siquiera se deberían llamar pseudociencias, porque se pervierte la ciencia aunque sólo sea con el prefijo”. Lo ha dicho el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), Nazario Martín, cuya entidad se ha unido por primera vez a la Federación de Asociaciones Científico-Médicas españolas (Facme) para luchar contra las pseudociencias y las pseudoterapias.

El auge de estas disciplinas, que van desde la acupuntura a la homeopatía, pasando por la medicina holística o la naturopatía, ha provocado la respuesta de estas asociaciones, que han celebrado la llegada de la nueva ministra, que se ha mostrado en contra de este tipo de pseudociencias.

“Lo más terrible de la homeopatía no es cuando alguien la defiende, sino cuando añaden posturas negativas respecto a la indicación farmacéutica para el problema. Es como llevar a alguien al borde de un precipicio y decirle que tirándose se va a salvar. Es un flagrante delito”. Así de contundente se ha mostrado el presidente de Facme, Fernando Carballo, que ha pedido una ley que proteja a los ciudadanos: “No basta con concienciar, es necesario legislar para combatir tanto las pseudoterapias como los actos o movimientos que las promueven y salvaguardar la salud pública”.

Para ambas entidades existen dos tipos de pseudociencias, las que tienen un origen ancestral, como el chamanismo, y que surgieron cuando no había alternativas médicas y que han podido mantenerse por su arraigo, como la acupuntura, y otras con menos justicficación. “Lo peligroso es querer transformar en remedios terapéuticos productos intencionadamente relacionados con un falso bienestar o salud”, ha explicado Carballo.

“No se le puede llamar medicamento simplemente porque no haga daño, porque se manipula la información y si se vende en la farmacia se hace creer al consumidor que está ante un medicamento”, ha reivindicado Carballo. Por ello, Facme y Cosce han reclamado que estos productos se dejen de vender en farmacias o que al menos tengan espacios delimitados y separados.

“Ni siquiera se deberían llamar pseudociencias, porque se pervierte la ciencia aunque sólo sea con el prefijo”. Lo ha dicho el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), Nazario Martín, cuya entidad se ha unido por primera vez a la Federación de Asociaciones Científico-Médicas españolas (Facme) para luchar contra las pseudociencias y las pseudoterapias. El auge de estas disciplinas, que van desde la acupuntura a la homeopatía, pasando por la medicina holística o la naturopatía, ha provocado la respuesta de estas asociaciones, que han celebrado la llegada de la nueva ministra, que se ha mostrado en contra de este tipo de pseudociencias.

“Lo más terrible de la homeopatía no es cuando alguien la defiende, sino cuando añaden posturas negativas respecto a la indicación farmacéutica para el problema. Es como llevar a alguien al borde de un precipicio y decirle que tirándose se va a salvar. Es un flagrante delito”. Así de contundente se ha mostrado el presidente de Facme, Fernando Carballo, que ha pedido una ley que proteja a los ciudadanos: “No basta con concienciar, es necesario legislar para combatir tanto las pseudoterapias como los actos o movimientos que las promueven y salvaguardar la salud pública”.

Para ambas entidades existen dos tipos de pseudociencias, las que tienen un origen ancestral, como el chamanismo, y que surgieron cuando no había alternativas médicas y que han podido mantenerse por su arraigo, como la acupuntura, y otras con menos justicficación. “Lo peligroso es querer transformar en remedios terapéuticos productos intencionadamente relacionados con un falso bienestar o salud”, ha explicado Carballo.

El “peligro” de la venta en farmacias

“No se le puede llamar medicamento simplemente porque no haga daño, porque se manipula la información y si se vende en la farmacia se hace creer al consumidor que está ante un medicamento”, ha reivindicado Carballo. Por ello, Facme y Cosce han reclamado que estos productos se dejen de vender en farmacias o que al menos tengan espacios delimitados y separados.

Marín también ha clamado contra los “sangrantes” movimientos antivacunas, que constituyen “un claro y flagrante delito”. “Ante esto hay que protestar y alzar la voz. Las pseudociencias son como las ‘fake news’, hay que combatirlas”, ha afirmado.

Altas expectativas con los nuevos ministros

Aunque cautos, Carballo y Marín han mostrado su satisfacción con los nuevos ministros de Sanidad – Carmen Montón – y Ciencia – Pedro Duque-. “A Sanidad se incorpora una médico con experiencia política que le hace conocer los mecanismos de gestión. Esto no es una garantía pero desde luego no es un handycap. Y lo que sabemos por lo hecho en Valencia es que se ha manifestado a favor de aspectos tan interesantes como la defensa de lo público o en contra de las pseudociencias”, ha expresado Carballo.

Por su parte, Marín ha asegurado que celebra “la recuperación del Ministerio de Ciencia”, ya que era una reivindicación que ya hicieron al Gobierno anterior. “Tener un Ministerio con financiación propia ya lo valoramos como una intención”, ha añadido.

La posición de los farmacéuticos

En este cerco a la homeopatía, los farmacéuticos son la voz disonante, ya que actualmente son muchos de ellos los que incluyen la venta de estos productos sin validación científica en sus boticas. El Colegio de Farmacéuticos de Madrid echaba recientemente balones fuera asegurando, según unas declaraciones de su presidente Luis González, que la homeopatía “es responsabilidad del médico”.

Más polémica es la postura de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles, que a finales del año pasado emitieron un comunicado en la que defendían el uso de la homeopatía, con el argumento de que “las objeciones sobre la eficacia de los medicamentos homeopáticos no son diferentes de otras utilizadas en la medicina alopática (tradicional)”  que requerirían una revisión de sus aspectos de eficacia, particularmente los que están sometidos a prescripción médica y obligada dispensación para el farmacéutico, como en cualquier otro medicamento”. Además aseguraban, según recogía Redacción Médica, que la eficacia de los productos homeopáticos se “comprueba en alergias, afecciones dermatológicas, faringitis, reumatismos, amigdalitis, asma y depresión, de una forma empírica”, sin extender esta argumentación.