Consumo | Familia | Salud | Vida Sana

Los pediatras alertan de que los andadores no son seguros y piden su prohibición

Un estudio de la Asociación Americana de Pediatría ha revelado que más de 230.000 niños sufrieron accidentes relacionados con el uso de andadores infantiles entre 1990 y 2014.

logo
Los pediatras alertan de que los andadores no son seguros y piden su prohibición
Los pediatras piden la prohibición de los andadores infantiles.

Los pediatras piden la prohibición de los andadores infantiles.

Resumen:

Llenan las estanterías de jugueterías y grandes almacenes aunque hace años que están en el punto de mira de los profesionales. Los andadores infantiles o tacatás, tradicionalmente usados para que los niños que aún no andan se movieran por la casa, son ahora considerados un peligro para los más pequeños. Y las cifras lo corroboran.

Esta misma semana se publicaba en la revista Pediatrics el estudio “Daños producidos por los andadores en Estados Unidos”, que cuantifica en más de 230.000 los niños menores de 15 meses que sufrieron heridas por culpa de los andadores entre 1990 y 2014 en el país norteamericano, según los datos del Departamento de Emergencias de EEUU.

Por ello la Asociación Americana de Pediatría ha aprovechado para reiterar una petición que llevan tiempo lanzando (sin éxito): que se prohíba la venta de andadores infantiles, como ya han hecho ciertos países como Canadá, donde el comercio de estos productos es ilegal desde 2004.

Aquí en España, su venta es igualmente legal aunque los pediatras  se muestran, en general, contrarios a su uso. Una de ellas es Lucía Galán, más conocida como Lucía, mi pediatra, que afirma que “el mejor tacatá es el que no se usa”. La especialista asegura que “entre el 12 y el 33% de los niños que utilizan un andador sufrirá un accidente mientras que el riesgo de caer por unas escaleras se multiplica por cuatro respecto a los niños que no lo utilizan”.

Entre los riesgos de los que advierte la pediatra, también está que el uso del tacatá duplica las posibilidades de  sufrir golpes en la cabeza y fracturas de brazos o piernas, además de un mayor riesgo de quemaduras e intoxicaciones, debidas a que los tacatás permiten a los bebés que los utilizan llegar a lugares a los que de otra manera no tendrían acceso.

Por último, la pediatra advierte que “los niños que utilizan andadores tardan más en andar por un retraso en su desarrollo motor”. “Lo que verdaderamente ayuda a los bebés a desarrollarse es el suelo, que jueguen, que se desplacen, que repten, que gateen si así desean hacerlo, en definitiva, que se muevan y se desplacen, que exploren. Siempre, recordemos, en entorno seguro”, añade.

Tres de cada cuatro accidentes, caídas por escaleras

El estudio estadounidense aclara que los accidentes por el uso de tacatás han ido decayendo desde 1990, gracias a las recomendaciones – que luego se hicieron obligatorias en EEUU – de que el ancho de los andadores fuera mayor que los marcos de las puertas.

Sin embargo, más de 2.000 niños siguen sufriendo accidentes por culpa de estos aparatos anualmente, lamentan, de los que tres de cada cuatro son caídas por escaleras. Además, subrayan, en el 91% de los casos las heridas afectan al cuello o la cabeza y en el 4,5% de los accidentes el niño termina en el hospital.

En la Unión Europea, según publica la Asociación Española de  Pediatría, las estimaciones de  la European Injury Database, indican que cada año se producen aproximadamente 580 lesiones relacionadas con andadores en niños de entre 0 y 4 años de edad lo suficientemente graves como para necesitar asistencia sanitaria. Por ello, esta sociedad recuerda que la Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda el uso de andadores debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños.

No obstante, la AEP no pide oficialmente su prohibición y recomienda, en el caso de decidir comprar un andador, comprobar “el andador cumple la norma europea EN 1273:2005 Andadores – Requisitos de seguridad y métodos de ensayo, que no debe caber por las puertas para evitar que el niño pueda moverse de una habitación a otra y verificar que tiene un mecanismo de agarre para detener el andador al borde de un escalón”.