«Nos tenemos que habituar a la mascarilla», asegura tajante la jefa de Microbiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), Francisca Portero, quien agrega: «De esto no nos libramos hasta Navidades».

En una entrevista con la agencia Efe, Portero cree que seremos nosotros «con nuestros anticuerpos y evitando el contagio los que haremos que no tenga dónde replicarse» el Covid-19 y aconseja el uso de mascarilla para los que no se hayan infectado.

«Para que haya una vacuna quedan años, a lo mejor este virus muta menos, pero me extraña porque ya se han observado distintas variaciones, por eso veo que muy difícil que llegue la vacuna, pasará como con el SARS (un coronavirus anterior), que desaparece porque el propio virus no tiene dónde replicarse», explica.

La responsable de Microbiología del hospital Puerta de Hierro cree que hasta ahora se ha hecho una labor muy buena con el confinamiento y añade que «nos tenemos que acostumbrar a llevar mascarillas para que la persona que no haya generado anticuerpos y sea una persona vulnerable no se contagie».

Cuando algunas personas dicen que a los virus los mata el calor se equivocan; un virus no es un ser vivo, necesitan gente para contagiar al vulnerable», dice la experta

«Si se empiezan a hacer estudios para saber quién tiene anticuerpos, a estas personas no les hará falta la mascarilla, pero los que no tienen anticuerpos y son vulnerables tendrán que llevar la mascarilla durante una temporada larga», apunta.

Por eso, valora positivamente que se vayan a empezar a realizar pruebas para saber quién ha generado anticuerpos, especialmente en las residencias de personas mayores y con discapacidad, para separar a los vulnerables de la población que puede seguir contagiando.

«Creo que de esto no nos libramos hasta Navidades, mientras esté el virus circulando la gente se va a contagiar», sostiene la experta.

Según la jefa de Microbiología del Puerta de Hierro, «cuando algunas personas dicen que a los virus los mata el calor se equivocan; un virus no es un ser vivo, necesitan gente para contagiar al vulnerable, por eso lo que lo propaga son las aglomeraciones. Si frenamos los contagios el virus no va a ser capaz de circular».

«Con el aislamiento se ha disminuido el número de ingresos para evitar el colapso; cuando salgamos de casa va a haber contagios, pero ahora el que se ponga malo va a tener una cama», ha añadido.

Por otro lado, celebra que en estos meses se ha aprendido «muchísimo» con respecto al virus.

«Veo que mis compañeros ya lo dominan, lo manejan. Por eso, los casos que vengan cuando la curva se aplane o decrezca van a estar muy bien tratados. Vamos a tener profesionales muy bien formados, expertos y un sistema de salud que, a pesar del primer agobio, ha respondido muy bien», subraya.