Vida Sana

Los que se quedan atrás: Cáritas Madrid triplica sus peticiones de ayuda en un mes

Familias que viven en habitaciones subarrendadas y son obligadas a salir de casa durante el día o ancianos solos que acumulan la basura en sus casas porque no se atreven a bajarla. Desde la ONG advierten que la crisis social por el coronavirus recuerda a la de 2008 “pero más acelerada”.

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Los que se quedan atrás: Cáritas Madrid triplica sus peticiones de ayuda en un mes

Resumen:

“Es la primera vez que me veo en la necesidad de llamar a Cáritas, ya no me queda dinero ni comida”. Con esta frase desesperada comienzan muchas de las llamadas que reciben en la ONG de Madrid desde hace algunas semanas. Es la cara B de la crisis sanitaria del coronavirus, la provocada por la estocada del virus a la economía pero también la de la soledad y falta de apoyo social que están aflorando tras el confinamiento.

El 18,2% de la población en Madrid ya vivía en situación de inestabilidad

En primera línea de esta realidad se sitúa Víctor Rodríguez, experto de Cáritas Madrid que ha analizado la situación que se está viviendo en la Comunidad, una de las más golpeadas por el coronavirus y con una situación difícil de partida. «En Madrid había una situación muy precaria en cuanto a vivienda, que por primera vez se puso el año pasado como el primer problema por delante del desempleo. En los últimos años las desigualdades sociales se han agrandado, casi un millón de personas [el 18,2% de la población, según el último informe sobre pobreza Foessa] vivía en una situación de inestabilidad y ellos son los primeros en caer», explica el responsable del Observatorio Global de la Realidad de Cáritas Madrid.

Algunas de estas situaciones son de especial crudeza. «Hay familias enteras que viven en habitaciones subarrendadas en condiciones de hacinamiento y los ‘caseros’, ante la dificultad de convivir en el confinamiento, les obligan a salir de la casa durante el día y tienen que buscar lugares donde esconderse de la policía», relata Rodríguez, que lamenta que en las ayudas al alquiler «no entran quienes están en mayores dificultades, porque su alquiler no suele ser legal».

Las peticiones de ayuda proceden en muchas ocasiones de personas que, viviendo al día, han perdido con el confinamiento los recursos con los que conseguían salir adelante a diario. «Muchas familias que vivían gracias a que sus hijos comían en el comedor escolar o que llevaban a los hijos a comer junto a los abuelos», incide Rodríguez. A ellos se suman quienes ya vivían en la pobreza «y ahora han visto su situación aún más agravada, como los sin techo o mujeres que vivían de la prostitución».

Sin embargo, no todos los problemas son económicos. «Nos llaman personas, sobre todo mayores, que no tienen con quién hablar o que acumulan la basura en sus casas porque no se atreven siquiera a salir para tirarla». En este sentido, Madrid es una de las comunidades más afectadas por esa falta de red de apoyo, ya que según el último informe Foessa es la región más individualista con un 40% de los hogares que ni da ni recibe apoyo de otros.

Esas llamadas de ayuda, calcula Rodríguez, se han «al menos triplicado» en el último mes. Familias con sueldos precarios que vivían al día o de la economía sumergida se han quedado sin recursos «de forma muy repentina». Ese factor, asegura el experto, es el que agrava una situación incluso por encima de la que dejó la crisis económica surgida en 2008. «Aquello fue más gradual, ahora muchas personas han perdido sus ingresos muy rápido y muchos de los que tienen derecho a beneficiarse de ayudas de los servicios sociales aún no las tienen porque la Administración, al no haber atención presencial, no tiene capacidad de reacción rápida», denuncia.

Esta situación, advierte el experto de Cáritas Madrid, no se levantará con el fin del confinamiento. «Esperamos situaciones muy difíciles al menos seis meses más tras el Estado de Alarma, si el año pasado dimos ayudas por 2,1 millones, este año necesitaremos duplicarlas o triplicarlas. Los camareros, los autónomos, los migrantes… mucha gente va a tardar mucho en recuperarse y encima ya se están endeudando», concluye Rodríguez.

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