Nutrición

La obesidad infantil disminuye en España, pero aumenta en los hogares pobres

Un niño come pizza del menú infantil de Telepizza durante el confinamiento. Jesús Hellín - Europa Press

La buena noticia es que las cifras de obesidad y sobrepeso infantil van disminuyendo en España, pero la mala es que no lo hacen de forma homogénea. Mientras que en los últimos cuatro años el número de niños obesos ha bajado, la tendencia ha sido inversa entre los hijos de hogares pobres, donde cada vez hay más niños con problemas graves de peso. Estas familias tienen el doble de niños obesos que las de ingresos medio-altos.

Estas conclusiones se extraen del Estudio Aladino, promovido por la Agencia Española de Seguridad y Nutrición, que lleva evaluando la alimentación, la obesidad infantil y la actividad física desde 2011 y acaba de presentar su edición de 2019. Los resultados responden al análisis de 16.655 niños entre seis y nueve años de las 17 comunidades autónomas, Ceuta y Melilla.

El 17,3% de los participantes en el estudio padece obesidad y otro 23,3% tiene sobrepeso, por lo que cuatro de cada diez (40,6%) está por encima del peso saludable.

La obesidad está fuertemente marcada por la renta y es casi el doble en los hogares donde entran menos de 18.000 euros al año (23,2%) que en las familias con ingresos de más de 30.000 euros anuales (11,9%). Y en las familias más pobres, además, hay ahora medio punto más de obesidad infantil que en 2015. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha incidido en el «fuerte componente de clase social» que tienen tanto la malnutrición como el exceso de peso». «Aunque España ha conseguido doblegar la curva de obesidad desde 2001, las cifras son significativas y detrás de muchos de estos problemas hay factores estructurales que hay que abordar», ha dicho Fernando Rodríguez Artalejo, epidemiólogo y presidente del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad.

Y es que en las últimas ediciones del Estudio Aladino la cifra global de sobrepeso más obesidad ha ido cayendo desde el 43% de 2013 al 41,3% de 2015 y ahora el 40,6% de la edición de 2019. «Las cifras siguen siendo inaceptables porque la mayoría de estos niños seguirán con el exceso de peso en la edad adulta y eso repercutirá en más problemas de salud cardiovascular de salud mental y otros», ha añadido Rodríguez Artalejo.

Además de la renta, son factores que hacen a los niños más vulnerables al exceso de peso el desempleo y la falta de estudios en los progenitores. Sus hijos comen menos fruta diaria y más comida rápida y golosinas. Por poner un ejemplo, el 18% de los niños de hogares con rentas más bajas van una vez por semana a locales de comida rápida, frente al 10% de familias con más de 30.000 euros anuales.

La fruta y la verdura, no obstante, son una asignatura pendiente en general. En una de las encuestas sobre el desayuno diario, sólo un 6% de los niños había desayunado fruta mientras que casi la mitad había tomado bollería o zumos o batidos comerciales. Sólo un 2,2% había hecho un desayuno completo y saludable con lácteo, cereal y fruta.

Ese es uno de los malos hábitos que mantienen los niños españoles y sobre los que Rodríguez Artalejo ha llamado la atención: «Sólo el 70% de los niños tomaban fruta la mayoría de los días de la semana y en el caso de las verduras 45%», ha afirmado, «aquí, en la cuna de la dieta mediterránea, los niños toman menos frutas y verduras que los de países nórdicos».

El epidemiólogo también ha incidido en la importancia de frenar la obesidad porque es el principal factor de riesgo frente al COVID-19.

Más allá de la alimentación, el sedentarismo también influye directamente en el peso. Uno de cada cuatro niños pasa más de tres horas diarias frente a las pantallas, lectura o deberes, pero ese porcentaje es del 29,5% entre los niños obesos frente al 21,6% de quienes están en un peso saludable.

Mejorar el problema no depende únicamente de educar a los niños sino también a combatir los problemas de percepción de los padres. Nueve de cada 10 progenitores de escolares con sobrepeso cree que su hijo tiene un peso saludable y un 40% de los padres de niños obesos no ve el problema de su hijo.

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