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Crean ratones más longevos, inmunes al cáncer y la obesidad, sin manipular su ADN

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Crean ratones más longevos, inmunes al cáncer y la obesidad, sin manipular su ADN

Telómeros hiperlargos, clave para retrasar el envejecimiento. CNIO

Resumen:

Retrasar el envejecimiento y las enfermedades que se le asocian (cáncer o alzhéimer, entre otras) es uno de los santos griales de la investigación científica. En España, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) investiga en esta dirección desde hace 10 años para crear ratones que vivan más y con menos enfermedades basándose un aspecto clave: la longitud de sus telómeros.

Los telómeros son los extremos de los cromosomas y su función es proteger la integridad de la información genética. Al dividirse las células, los telómeros se acortan y es precisamente este acortamiento el que se considera uno de los indicadores de envejecimiento. Por ello, alargar los telómeros es uno de los objetivos de los investigadores del CNIO que hoy publican un avance claro en la revista Nature Communications.

Por primera vez, el grupo dirigido por María Blasco ha logrado crear ratones más longevos y con menos enfermedades con un 100% de telómeros hiperlargos. Este hallazgo supone un paso más en lo que ya consiguieron en 2016, con la diferencia de que en aquel momento los ratones solo tenían entre el 30 y el 70% de sus células con telómeros hiperlargos y ahora han llegado al 100%. Así, explica el CNIO, toda la evolución de los ratones es atribuible a los telómeros.

Estos ratones creados por el CNIO viven un 13% más y sin desarrollar cáncer ni obesidad. Son, además, «más delgados de lo normal porque acumulan menos grasa. También muestran un menor envejecimiento metabólico, con niveles más bajos de colesterol y LDL y mejor tolerancia a la insulina y la glucosa. El daño en su ADN a medida que envejecen es menor y tienen una mejor función en las mitocondrias, otro de los talones de aquiles del envejecimiento», explican los autores de la investigación. María Blasco, directora del CNIO, es la autora principal del estudio y Miguel Ángel Muñoz, el primer autor.

En este caso, al igual que en 2016, la clave es que no ha habido alteración genética. Hasta ese momento, la longitud de los telómeros sólo había podido alargarse modificando la expresión de los genes. Ahora, se ha conseguido manteniendo las células embrionarias en cultivo, que tras un determinado número de divisiones adquirían telómeros hasta el doble de largos de o normal. Esa alteración es de tipo epigenético – no implica una modificación del ADN, sino que es una anotación química que modifica el trabajo de los genes.

«Ha bastado con alargar el tiempo en que las células embrionarias se mantienen en pluripotencia para generar ratones con telómeros más largos, protegidos del cáncer y la obesidad, y más longevos», explican los autores. Algo que en definitiva supone, para María Blasco, que «hay margen para alargar la vida sin alterar el material genético».