SARS. Son cuatro letras que en China evocan los peores recuerdos. El Síndrome Respiratorio Agudo Severo es un virus de origen similar al coronavirus aunque más virulento que dejó a la potencia asiática a principios de este siglo XXI en shock. Murieron casi 800 personas, y 8.000 resultaron afectadas en todo el mundo. La economía china se resintió un 1%. China teme estar viviendo una secuela. Y el mundo también. Es la prueba de fuego para la segunda potencia global y para su presidente, Xi Jinping.

«Podemos ganar la batalla para combatir esta epidemia con prevención y control», dijo Xi Jinping en el cónclave del Comité Permanente del Partido Comunista Chino convocado el sábado 25 para afrontar las medidas para combatir el coronavirus. En el recién estrenado Año de la Rata, cuando el objetivo de lograr una «sociedad modestamente acomodada» parecía al alcance, esta epidemia puede desbaratar todos los planes.

Aún es pronto para saber el impacto que tendrá el coronavirus. Hay expertos que aseguran que su impacto será mucho menor que el SARS, pero otros, como Guan Yi, de la Universidad de Hong Kong, anticipan que será diez veces más potente que la epidemia que se propagó en 2002 y 2003. De hecho, la revista The Lancet acaba de publicar que en Wuhan habría unos 75.000 infectados y no los menos de 10.000 que de momento reconoce el gobierno de Pekín.

Sea como sea, China ha mostrado otra cara al mundo, alejada de la gran potencia puntera en tecnología que domina el 5G como ninguna otra. Hay una China que avanza imparable en su soterrada conquista del mundo, pero hay otra China que dista mucho de ser un país desarrollado, donde hay mercados en los que se venden animales en condiciones insalubres. Las autoridades activaron medidas contra estas prácticas después del SARS pero aún persisten creencias difíciles de erradicar.

Este nuevo virus se originó en un mercado de pescados y mariscos en la ciudad de Wuhan, la zona cero del coronavirus. Allí, como en muchos mercados en China, se venían todo tipo de animales, también salvajes, vivos y muertos. El SARS también se originó en un mercado similar. En ese caso el virus procedía de un reservorio de murciélagos y de ahí se extendió a gatos de civeta, cuya carne se considera un manjar en el sur de China. El virus actual, 2019-nCoV, procede probablemente de serpientes.

En China conviven varios siglos. China avanza a gran ritmo pero con grandes desequilibrios territoriales», afirma Xulio Ríos

«Tenemos la imagen de un país muy desarrollado, pero en China conviven varios siglos. Las diferencias en términos de desarrollo son muy significativos, por ejemplo, en el campo y la ciudad. China avanza a gran ritmo pero con grandes desequilibrios territoriales. El cambio en 50 años es espectacular pero hay grandes diferencias entre unas zonas y otras», afirma Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China.

Hay más medios que hace 17 años, pero aún la inversión en salud no corresponde a un país que es la segunda potencia global. En un ranking de 191 países y regiones, China ocupa el puesto 80 por su gasto público en sanidad per capita.

Un poder muy centralizado

El primer caso se detectó el 12 de diciembre, pero las autoridades locales fueron reticentes a la hora de valorar la gravedad de la crisis, en gran parte debido al gran centralismo del poder político en China. Cuando al alcalde de Wuhan le preguntaron en una entrevista en la radio oficial por qué no había dado importancia a esta epidemia desde el principio, Zhou Xianqang dijo que tenía las manos atadas. «Necesitaba autorización de Pekín para hacerlo público», replicó. Ha ofrecido su dimisión en todo caso.

Pero Pekín esperó unas semanas para dar la señal de alarma. Ahora, sin embargo, la consigna oficial es la transparencia, al menos de cara a la galería, porque hay quienes sospechan que el número de afectados es siete u ocho veces mayor. Xi Jinping ha insistido en que hay que cooperar con la Organización Mundial de la Salud y dar información clara de forma rápida.

Aún así, hay gran diferencia entre la reacción con este coronavirus y con el SARS a principios de este siglo. Ahora se ha demorado semanas pero entonces fueron meses y el SARS era mucho más virulento. La tasa de mortalidad del coronavirus es inferior a un 2%.

«Hay diferencias muy importantes respecto al SARS en lo que se refiere a la gestión. En aquel momento el gran reproche desde la comunidad internacional fue la falta de transparencia y la falta de cooperación con la OMS durante mucho tiempo, lo que contribuyó a agravar la situación. Generó desconfianza con respecto a China. Fue un fracaso y resultó dañada la imagen internacional de China», destaca Mario Esteban, investigador principal en el Real Instituto Elcano, quien vivió en Pekín la crisis del SARS.

«Ahora China ha reaccionado más rápido. La relación con la OMS ha sido más fluida. Siempre con dificultades. No ha habido una labor tan obstruccionista», añade el experto.

Debido a esta actitud más abierta, de momento China ha contenido las críticas de la OMS o de otros países, si bien en ciertas latitudes como Australia crece el sentimiento antichino.

Sin embargo, la población china está indignada porque considera que el Estado ha de proteger a su gente y cuidarlos, y aquí ha habido fallos. La protesta de momento se observa sobre todo en las redes sociales.

Los chinos están dispuestos a sacrificar muchas libertades, pero son muy exigentes en lo que se refiere a protección del Estado», dice Mario Esteban

«Las redes sociales arden en China con esta crisis. Los chinos tienen una visión muy paternalista, lo que a veces juega a favor del gobierno. Están dispuestos a sacrificar muchas libertades. Sin embargo, la población es muy exigente en lo que se refiere a la protección que creen que ha de proporcionarles el Estado. Se quejan del impacto sanitario y económico», señala Mario Esteban.

Al contrario de lo que sucede en el caso de críticas políticas, la censura oficial ha dejado que estos mensajes se difundan. En este caso la estrategia puede ser dejar que se desfoguen en las redes para evitar que la ira llegue a las calles.

También el poder central está intentando que aparezcan como responsables las autoridades locales. De hecho, las críticas no llegan a cuestionar al presidente Xi Jinping.

Impacto económico impredecible

Es indudable que esta epidemia tendrá un impacto en la economía china y en la economía global. China supone ahora un 18% del PIB global. Aún es pronto para cuantificarlo, pero será relevante, según los expertos. Cuando China ya tenía dificultades para alcanzar el objetivo de crecimiento del 6% anual, esta epidemia hará prácticamente imposible esta meta.

Justo cuando empezaba a ver la luz en el horizonte de la guerra comercial con Estados Unidos, surge esta nueva crisis que tendría que llevar a China a plantearse cuestiones básicas sobre su desarrollo. Según Michael Smith, corresponsal de Financial Review, «la peor crisis sanitaria que ha vivido China desde el SARS es un duro golpe para su hombre fuerte, Xi Jinping». De hecho, Smith considera que el virus es «el último desafío» al que se enfrenta el emperador rojo, en un momento de ralentización de la economía, con las protestas en Hong Kong aún por sofocar y con la guerra comercial a medio resolver.

De hecho, esta crisis ha puesto de relieve un modelo centralizado que en teoría le haría responsable último de cualquier decisión. También de todos los logros.

Incluso aunque la situación se calme a partir de los próximos días, cuando haya tocado techo la propagación, siempre que no haya nuevos casos y se controle los que hay ya declarados, los efectos de esta suspensión parcial de actividad en el país van a ser importantes.

«De entrada el impacto va a ser notable. Hay que tener en cuenta que la tendencia es la reducción en la tasa de crecimiento. El año pasado terminó con un 6,1%, dentro de los objetivos, pero muy justo. El coste de esta crisis puede ser de tres o cuatro veces más que la crisis del SARS de 2003. En el año 2003 era el 5% del PIB global, hoy es el 18%. El crecimiento de China en el primer trimestre como mucho estará en el 5%. En un momento de demanda interna crucial por la fiesta de Año Nuevo. No solo se notará en el tema del consumo, también el gasto público», explica Xulio Ríos, autor de La China de Xi Jinping.

«Todo depende de si funcionan las medidas adoptadas. Si eso ocurriera, puede revertirse a favor del gobierno chino. Es un desafío muy importante. La respuesta de las autoridades chinas, sobre todo del gobierno, está siendo más contundente que en 2002. Pero China, a pesar de ser la segunda economía mundial, en muchos casos es como un país en vías de desarrollo», añade Xulio Ríos.

La crisis del coronavirus ha golpeado fuerte a muchas empresas con negocios en China. British Airways fue la primera aerolínea que suspendió sus vuelos directos desde y hacia la zona cero. Después adoptaron esta misma medida Lufthansa, Swiss Airlines y Austrian Airlines. Los precios de las acciones de British Airways y otras compañías se han resentido. Cathay Pacific ha reducido a la mitad el número de vuelos con salida o destino en la China profunda.

De entrada el impacto va a ser notable. La tendencia es la reducción de la tasa de crecimiento… El coste puede ser dos o tres veces el del SARS», señala Ríos

Son las empresas relacionadas con el turismo las más afectadas, pero hay fábricas que también han cerrado. Starbucks ha anunciado el cierre de la mitad de sus 4.300 establecimientos. Otras empresas que han aplicado echado la persiana son numerosos restaurantes de McDonald y tiendas de H&M y Uniqlo, según informa Financial Times. En seis provincias han pedido a todas las empresas cuya actividad no sea imprescindible que paralicen todo hasta nueva orden.

Incluso las empresas ligadas al sector tecnológico están sufriendo el envite del virus. Las plantes de Foxconn y Pegatron, dedicadas en ensamblar piezas del Apple, han dejado la actividad de momento, así como instalaciones de Samsung y la japonesa Murata.

Otro sector afectado ha sido el motor por la suspensión temporal de las fábricas de Toyota y Hyundai. En otras compañías como Honda, Renault, PSA, y Nissan han empezado a evacuar a su personal extranjero. Es probable que el PIB apenas crezca un 5% en este primer trimestre. El impacto psicológico sería significativo.

A su vez, han suspendido los Juegos de Invierno, la Liga de fútbol, y está por ver qué ocurre con las sesiones parlamentarias previstas en marzo.

Queda confiar por un lado en la ciencia y a su vez en los buenos presagios que van asociados al recién iniciado Año de la Rata. En el horóscopo chino el inicio de cada década es en sí un presagio positivo. Empieza una época nueva con energía y se dejan atrás todo lo malo. Incluso el coronavirus.