Salud

Fernando Simón, el hombre del coronavirus que 'salva la cara' a los políticos

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad. EP

El nuevo coronavirus nos ha traído, además de una alerta sanitaria global, una epidemia de pánico que se ha extendido a través de las redes con consecuencias tan palpables como el robo de mascarillas. En esa lucha, tanto en la sanitaria como en la que se libra contra el miedo, un hombre pone la cara en España. Es Fernando Simón, médico epidemiólogo al frente del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad.

Y su papel no es menor, porque la importancia de esa batalla para ganar la confianza de la sociedad en la lucha contra un nuevo patógeno es tal que puede acabar con la carrera política de alguien, como le ocurrió al ministro del ramo, Jesús Sancho Rof. El responsable de Sanidad durante el escándalo del aceite de colza tóxico, que se cobró en España más de 1.000 muertes y 20.000 afectados, afirmó al inicio de la crisis: «El mal lo causa un bichito. Es tan pequeño, que si se cae de la mesa, se mata».

Su desconocimiento tuvo consecuencias, igual que el de el expresidente Mariano Rajoy y los “hilitos de plastilina” para describir el vertido en plena crisis del Prestige, que agitó las protestas en Galicia. O su compañera de partido, Celia Villalobos, que al frente de Sanidad y en plena crisis de las vacas locas aconsejó a las amas de casa – sin fundamento científico – que cambiaran los huesos de ternera por los de cerdo para hacer caldo. Las reacciones no se hicieron esperar y, sin duda, habían alimentado el miedo en un momento en que la evidencia científica es el argumento que debe guiar las decisiones.  

En este sentido, profesionales del sector destacan que Simón es un “excelente comunicador y conocedor del asunto para explicar lo que hace”. Sus ruedas de prensa diarias se están caracterizando por la prudencia y la transparencia informativas, aunque a la vez transmita una profunda implicación. Otro ex dirigente de Salud Pública lo califica de «bálsamo» para el sector y una persona «brillante y de los mejores comunicadores de salud pública».

No es, en cualquier caso, la primera vez que Simón se encarga de gestionar una crisis sanitaria. Ya lo hizo con el ébola en 2014, cuando el Ministerio de Sanidad le puso al frente de la comunicación del Comité especial para la gestión del Ébola tras la búsqueda de un perfil técnico que pudiese aportar rigor en las comunicaciones después de diversos errores de comunicación como el de la ministra de Sanidad entonces, Ana Mato, dijera que la información que tenía era «la que ofrecen los medios de comunicación» o que el entonces director de Salud Pública en la Comunidad dijera que «tan mal no estaría si fue a la peluquería». Simón, entonces con menos canas aunque la misma templanza, gestionó a partir de entonces la crisis.

A Simón le avala su conocimiento, como destacan desde la profesión. Su formación en epidemiología la completó el aragonés en la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres y el Programa Europeo de Formación en Epidemiología de Intervención de Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

Como profesional, ha desempeñado su labor en África y ha trabajado como director de programas del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) así como coordinador de la Unidad de Alerta y Respuesta Sanitaria, justo antes de incorporarse en 2012 al CCAES.

Si hay que poner un pero a su gestión, un profesional de Salud Pública apunta a que “las ruedas de prensa no consiguen cambiar los hábitos de la gente. La mayoría de la gente sigue tapando la tos con la mano en lugar del brazo y aún no hay un buen conocimiento sobre cómo lavarse bien las manos. Para transmitir esto hay que impulsar anuncios sencillos, en radio, televisión y medios de comunicación, que lleguen al gran público”.

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