Salud

Los test no llegan a los asintomáticos: su uso está "en discusión"

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, confirma que el uso de los test "como herramienta de control epidemiológico" aún está en estudio y se esperará a ver "la decisión de otros países al respecto".

Personal del hospital de Ferrol realiza test rápidos en la puerta del centro. EFE

Aunque todos los datos en esta epidemia de coronavirus se basan en estimaciones, la menos aproximada es la del número de contagiados. Hace más de tres semanas que Sanidad estableció mediante un protocolo que no se harían más pruebas a casos leves y un dato es esclarecedor en ese sentido. Según los informes oficiales, casi la mitad de los enfermos de coronavirus están hospitalizados. Un dato que revela la gran cantidad de casos que se están quedando fuera (la gran mayoría de los enfermos leves y los que no tienen síntomas) y que un reciente estudio fijaba que podían sumar unos siete millones de personas en España.

Con esa medida de siete millones de afectados (15% de la población), este estudio del Imperial College fijaba la posible población afectada entre el 3,7 y el 41%, un rango muy amplio que España, de momento, no concretará. Porque la llegada de los test rápidos – y su combinación con las pruebas PCR – no incluirá de momento uno de los objetivos marcados por Sanidad, la detección de asintomáticos, cuyo fin es averiguar qué porcentaje de la población ha pasado ya por la enfermedad y está por tanto inmunizada.

Así lo explicaba este lunes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, que ha indicado que los test rápidos (el domingo se repartieron un millón de unidades a las comunidades autónomas) y las PCR servirán, de momento, «para el cribado rápido y serán usados donde la prevalencia de la enfermedad es alta, fundamentalmente en centros sanitarios y residencias».

Así, ha subrayado que el uso de estos tests en personas asintomáticas usado «como herramienta de control epidemiológico está aún en discusión» y a la espera del consenso «con las autoridades sanitarias internacionales para ver qué grado de decisiones toman otros países al respecto».

El Gobierno sí se centrará, asegura, en la detección precoz de los casos leves. En este sentido, la portavoz del Comité Técnico de Gestión del Coronavirus María José, Sierra, ha reconocido este lunes que mientras «la estrategia hasta ahora se ha sentado por la capacidad diagnóstica en personas graves y personal esencial», para la siguiente etapa «que será larga, se detectarán también los casos leves para aislarlos y evitar la circulación del virus».

Por tanto, los asintomáticos no ocuparán – a corto plazo – los espacios en hoteles u otras infraestructuras que el Gobierno ha pedido recopilar a las comunidades autónomas como una opción para alojar a personas que no puedan estar en casa. Estas «arcas de noé», como se conoce a los edificios que China usó para aislar a enfermos leves y asintómáticos, serán en España una posibilidad que se plantee «con mucha prudencia, en base a la evidencia científica y con respeto a los derechos y libertades individuales», según ha afirmado el lunes Illa. El ministro ha incidido en los problemas que tienen para establecer estas directrices: «Son decisiones muy difíciles porque no hay precedentes».

Illa también ha subrayado (tras los escándalos con los test rápidos fallidos y los porcentajes de error en los resultados) que las pruebas diagnósticas «más fiables» son las PCR y que los test rápidos son «un complemento» que «debe permitir incrementar entre un 40 y 60% el uso de PCR, pues los que dan positivo ya no requieren PCR».

La propuesta de testeo masivo del Instituto de Salud Carlos III

El Instituto de Salud Carlos III, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, ha elaborado una propuesta para la elaboración de esos testeos en diferentes poblaciones con un mínimo de 62.400 personas. La propuesta, adelantada por la Cadena SER, se haría en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística y sería voluntaria. El objetivo, «estimar la prevalencia de la infección» por comunidades autónomas y provincias y «monitorizar la evolución de la epidemia, especialmente la aparición de nuevas infecciones derivadas de trasmisión comunitaria».

El documento recoge que la medición se haría por hogares completos y que para hacer la muestra en una semana harían falta 500 equipos con dedicación exclusiva, que deberían ser dispuestos por las comunidades autónomas y disponer de los equipos de protección necesarios. En caso de ser asintomáticos, se les repetiría la prueba a los 21 días.

El informe estima que «es posible que las medidas de salud pública iniciales, basadas en la información preliminar de la OMS, hayan sido menos eficaces de lo esperado al estar basadas en presupuestos que se están mostrando insuficientes para entender la dinámica de la epidemia». Y establece que los casos leves y asintomáticos pueden contribuir a la difusión de la enfermedad y se pueden estar produciendo infecciones dentro de los hogares. Por ellos considera que los hallazgos del estudio propuesto pueden «ayudar mucho a orientar la toma de decisiones de salud pública». La propuesta indica finalmente que «el estudio debe ser valorado por el comité de ética del ISCIII».

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