El 16 de julio se celebraba en España el funeral de Estado por las muertes por Covid-19. La familia Real, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los ministros y ministras, presidentes y presidentas de comunidades autónomas, alcaldes y ex presidentes del Gobierno. La máxima representación institucional para poner un broche de duelo a la mortalidad causada por la pandemia en España. Aquel 16 de julio no se registró ningún fallecido, pero la mortandad no había terminado y desde ese día las cifras de muertos por la Covid-19 no han hecho más que aumentar.

En dos meses el país ha acumulado 1515 muertos, sumados los fallecidos del día 15 de septiembre. En dos meses hemos dilapidado los esfuerzos del duro confinamiento y hemos puesto de nuevo la pandemia en el centro de nuestras vidas, y colocando el sistema sanitario en tensión. La falta de muerto duró poco, tan solo tres días, no consecutivos, estuvo España con cero muertos.

Menos de dos meses, entre el 12 de junio y el cinco de agosto, los fallecidos por la pandemia se mantuvieron por debajo de una decena diaria. Pero a partir de esa primera semana de agosto, los decesos han ido en aumento hasta las cinco decenas registradas en los últimos días. Primero fueron los rebrotes los que empezaron a protagonizar los telediarios. Los botellones, los bares, las fiestas y la irresponsabilidad se hizo nuestra compañera de verano junto con la escasez de rastreadores y los primeros reconfinamientos.

Ese mismo mes la «transmisión comunitaria» ya habitaba grandes ciudades como Madrid – aunque aún no se supiera – y la incidencia de casos se multiplicaba también en Aragón o Cataluña. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), que compara los muertos de los registros civiles con la media registrada de los últimos años, apunta varias desviaciones de la media. Esto es, hubo varios momentos de exceso de mortalidad en estos dos meses. Eso sí todavía muy lejos del gran pico registrado en los meses de marzo y abril.

Defunciones observadas (negro) y defunciones estimadas (azul), con el intervalo de confianza al 99% (banda azul). España.
Imagen del MoMo. Defunciones observadas (negro) y defunciones estimadas (azul), con el intervalo de confianza al 99% (banda azul).

Los expertos inciden, no obstante, en que esta mortalidad no es la misma que la de la primera ola. Así lo aseguraba a El Independiente el epidemiólogo Fernando García López: Los “hospitales saben manejar ahora muy bien a los pacientes, no salvan la vida. Además ahora todos los casos graves ingresan en hospitales, cosa que no pasaba en marzo y abril y muchos de los que ingresaban lo hacía en hospitales con UCIs ampliadas y no en las mejores circunstancias hospitalarias”, apunta García López. La mejor asistencia y los mejores conocimientos médicos son claves en la bajada de la tasa de mortalidad, que marcará una letalidad del virus que los expertos cifran en una muerte por cada 200 contagios.

La antesala del aumento de muertes, además, se está viendo ya en la saturación en Atención Primaria e incluso en Urgencias. Además, los datos de algunas regiones como Madrid hablan ya del 21% de ocupación hospitalaria de enfermos de covid-19 y un 50% en UCI. En toda España, la ocupación de pacientes covid en los hospitales está en el 8,5%.

Octubre y noviembre, meses duros

La pandemia de covid-19 será «más dura en octubre y noviembre», meses durante los cuales va a aumentar la mortalidad, según advirtió este lunes en declaraciones a AFP el director para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Va a ser más duro. En octubre y noviembre se verá una mortalidad más elevada» afirmó el médico belga Hans Kluge pese a que la mortalidad en Europa se mantiene estable pese al aumento de contagios. El alza de la mortalidad cotidiana será la consecuencia del rebrote de la epidemia en Europa, indicó el representante de la OMS.