«Si tú te sientas a dos metros de alguien en un interior y esa persona está fumando, tú respiras ese humo. Eso es lo que pasa con los aerosoles, es como el humo, sólo que no lo vemos. Si estás junto a alguien en una habitación cerrada o poco ventilada compartís el aire”, explica a El Independiente María Cruz Minguillón, experta en aerosoles del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). «Llevo diciéndolo desde abril», añade con resignación.

Detrás de esta frustración se encuentra el que podría ser el principal error en nuestra estrategia contra el coronavirus sobre la que hemos construido nuestra nueva normalidad: no aceptar que el Covid se transmite por el aire.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado, reiteradamente, su oposición a esa teoría, sólo ha terminado reconociendo que es posible en situaciones muy concretas como entornos médicos y en algunos lugares cerrados en los que «el hacinamiento hace pensar en la posibilidad de que se haya producido transmisión mediante aerosoles», recogía en un documento en julio. Pero para científicos como Minguillón basta con espacios cerrados como restaurantes, bares o trenes.

Según la OMS la transmisión de la Covid-19 se produce por gotículas. Los aerosoles son partículas que quedan suspendidas en el aire cuando hablamos, respiramos o tosemos y son más pequeñas que las gotículas, que también se producen cuando tosemos, estornudamos y hablamos, pero al ser más grandes y pesadas caen al suelo a entre uno y dos metros de distancia. La otra forma de transmisión que la OMS acepta es por fomites, esto es, cuando tocamos superficies o personas contagiadas y después nos tocamos los ojos, la nariz o la boca. Los defensores de esta teoría suman la transmisión aérea y la consideran la principal causa de contagios.

Esta semana una carta publicada en Science parece haber inclinado el debate, de manera definitiva, hacia quienes defienden la veracidad de esta transmisión. En la carta firmada por prestigiosos expertos se remarca que la evidencia sobre la transmisión por aerosoles de SARS-CoV-2 es abrumadora.

Los aerosoles infectan muy fácilmente en proximidad cercana, porque están mucho más concentrados allí. Pero se pueden acumular en espacios interiores mal ventilados.  El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos que marca la estrategia sanitaria en este país contra el coronavirus se ha sumado  esta semana a esta posición y reconoce oficialmente la transmisión por aerosoles.

Su equivalente a este lado del Atlántico, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, se mantiene en la posición de la OMS. Esto facilita el inmovilismo en los países europeos. El Ministerio de Sanidad se parapeta en las directrices de la UE y la OMS, Fernando Simón ha repetido en sus comparecencias el mantra de la Organización Mundial de la Salud de que «no hay evidencias sólidas».

Enjuanes: «Negar la transmisión por aerosoles es un fallo muy grande»

«Con todos mis respetos para la Organización Mundial de la Salud, que hace una labor magnífica, no sé por qué está manteniendo una vieja teoría de que este virus no se transmite por aerosoles, está demostrado con toda claridad. Negar que se transmita por aerosoles es un fallo muy grande». Son declaraciones del prestigioso virólogo Luis Enjuanes, en una entrevista concedida a este diario y publicada ayer

Cambiar nuestras medidas de protección

«Cuando conocemos cuales son las vías de transmisión adaptamos las medidas que tomamos para evitar contagios. Conocer esta vía de transmisión quiere decir que tenemos que adaptar las medidas que tomamos. La mascarilla sirve para evitar las gotículas y reducir la transmisión por aerosoles. Pero reconocer esto pone de manifiesto que en interiores, dos metros de distancia no es suficiente y pone de manifiesto que necesitamos ventilar y esto lo sabemos por los súper eventos de contagio que hemos estudiado. El 95% son en interiores, en espacios poco ventilados donde había mucha gente y muchos no llevaban mascarilla», afirma María Cruz Minguillón.

Desde el comienzo de la pandemia muchos científicos se han ido sumando a la teoría de la transmisión aérea del coronavirus. Algunos, como José Luís Jiménez, de la Universidad de Colorado, se han convertido en auténticos portavoces de la causa. En este vídeo de 5 minutos explica la importancia de la transmisión del Covid por el aire y como la población puede protegerse.

Cómo nos afecta a nuestro día a día la transmisión aérea del coronavirus

Nuestra nueva normalidad está marcada por docenas de protocolos de seguridad que la teoría de la transmisión aérea pone en jaque y obliga a su revisión.