Salud

El desabastecimiento de medicamentos se duplica en España de 2015 a 2019

Valsartán. Dalsy. Depakine Crono. Algunos nombres suenan más y otros menos, pero estos fármacos tienen en común que quienes los han necesitado han tenido problemas para encontrarlos en los últimos años. El desabastecimiento de medicamentos es un fenómeno creciente en España y se duplicó con creces en España entre 2015 y 2019, pasando de 700 a 1.650 notificaciones por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Este problema de falta de medicinas no ha hecho sino agravarse durante la pandemia, como ya han informado en los últimos meses la Agencia Europea del Medicamento y el Parlamento Europeo y que ocurrió con algunos fármacos clave para el tratamiento de enfermos en la primera ola como la hidroxicloroquina. Ahora, un nuevo informe de la Fundación Salud por Derecho y la OCU «El desabastecimiento y la escasez de medicamentos», promovido por la campaña No es Sano, destaca estos problemas.

Los medicamentos que más han faltado (hasta finales de 2019) son los que tratan enfermedades cardiovasculares, infecciones, cánceres y los destinados a dolencias del sistema digestivo o enfermedades metabólicas, según recogen los datos que la AEMPS publica desde 2008. En respuesta al aumento de los problemas de desabastecimiento, Sanidad y la AEMPS pusieron en marcha el «Plan de garantías de abastecimiento de medicamentos 2019-2022» para prevenir y gestionar mejor estos problemas, además de aumentar la coordinación con la Unión Europea.

Desabastecimientos ‘de impacto’

El impacto de estos desabastecimientos es mucho mayor cuando los pacientes no pueden sustituir ese fármaco por otro similar, algo que en 2019 ocurrió en el 7,1% de los casos. Además, en la mitad de esas ocasiones, la falta del medicamento se extendió más de tres meses.

Aunque la AEMPS no ofrece datos completos sobre el motivo de los desabastecimientos, según la información disponible más de la mitad se justifica con «problemas de fabricación o de capacidad de las empresas titulares de comercialización», el 16% de los casos por «situaciones inesperadas en el incremento de la demanda» y un 12% a «dificultades para conseguir el principio activo», tal como recoge el informe de No es sano. En cualquier caso, un estudio europeo con datos de siete países en 2014 concluyó que en dos de cada tres casos de desabastecimiento no se conocían los motivos.

Este nuevo análisis ahonda en la poca transparencia que hay en la información sobre las causas de desabastecimiento y apunta a las «estrategias comerciales de las compañías farmacéuticas» como causas que están «con frecuencia detrás de la escasez». «Algunos estudios muestran que los medicamentos con precios más bajos o que presentan menor rentabilidad para la empresa se ven más afectados por los problemas de suministro», dice el informe, que también asegura que hay empresas que realizan retiradas voluntaria de productos para favorecer la entrada de otros con mayores intereses comerciales.

Las compañías que más problemas notificaron a la AEMPS en 2019 fueron Pfizer, Mylan y Sanofi

Las compañías que más problemas notificaron a la AEMPS en 2019 fueron Pfizer, Mylan y Sanofi, esta última la que más problemas notificó también en 2018.

Esos problemas de abastecimiento también han sido compartidos por los farmacéuticos. Según un sondeo de 2019 en la Asociación Europea de Farmacéuticos de Hospital (EAHP) con datos de 39 países, casi todos los farmacéuticos (95%) reportaban que es un asunto importante del hospital y la mayoría decía haber sufrido carencias de un mismo fármaco incluso tres veces en el mismo año.

Antiepilépticos, tres años de problemas

El Depakine Crono 500mg y otros medicamentos antiepilépticos acumulan tres años de desabastecimiento que ha denunciado la Federación Española de Epilepsia. Medicamentos en algunos casos con dificultades para ser sustituidos y cuya carencia no está clara.

Según los datos recogidos por la OCU, además, muchos pacientes reportan que esa falta del medicamentos les ha provocado consecuencias en algunas ocasiones graves, que requirieron incluso ingresos hospitalarios.

Otro caso controvertido recogido en el informe es el de Aspen, que adquirió en 2009 la licencia para ser el único comercializador de cinco medicamentos contra el cáncer. Cuatro años tras la compra aumentó el precio hasta 1.500 veces en Italia y 4.000 en España.

En Italia, donde la Autoridad de la Competencia realizó una investigación, la compañía fue multada con cinco millones de euros. En España, la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia también inició una investigación, pero la archivó cuando se inició un proceso global por parte de la Comisión Europea. La investigación sigue abierta y estudiando una propuesta de la farmacéutica de bajar el precio un 73% durante 10 años y garantizar el suministro durante un lustro.

Aunque Europa tiene vigente una directiva que exige a las compañías un suministro continuado y un aviso dos meses antes de que se produzcan problemas de suministro, la legislación no obliga a las empresas a mantener medicamentos en el mercado en caso de que decidan retirarse.

El informe de No es sano también pone el foco en la dependencia de la UE de principios activos fabricados en China e India, ya que estos dos países concentran la fabricación de entre un 60 y un 80% del total que se consume en Europa.

Por todo ello, el informe urge aplicar el plan puesto en marcha por Sanidad con medidas específicas para las empresas que reporten problemas y una política de sanciones para quienes incumplen, además de una mayor transparencia en la información sobre motivos de desabastecimiento o la promoción de fabricación propia.

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