Salud DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER DE CUELLO DEL ÚTERO

En 2020 cayeron un 25% las pruebas para detectar el cáncer de cérvix, el primero erradicable

Entre los nuevos servicios incluidos en la cartera sanitaria del SNS está un plan de cribado de cáncer de cérvix.

El cáncer de cérvix o cuello del útero no es el más común, tampoco el más mortal. La importancia de este tipo de tumores es que es el primero que la Organización Mundial de la Salud considera erradicable. Así lo acordó en 2020 en un acuerdo con 194 países con una estrategia basada en la vacunación y la detección precoz.

La importancia de ese acuerdo reside especialmente en los países menos desarrollados, donde no hay tanta penetración de programas de vacunación o detección precoz. De hecho, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), las mayores tasas de este cáncer se dan en América Central y del Sur, África subsahariana y sudeste asiático. En los países subdesarrollados se producen más del 85% de las muertes y la tasa de mortalidad es 18 veces superior en estos territorios que en los países desarrollados.

En España el cáncer de cérvix ocupa el lugar número 11 en mujeres y en 2018 se detectaron 1.656 nuevos casos. Su incidencia en todos los países desarrollados ha ido cayendo desde que en 1940 empezaran a hacerse citologías en un porcentaje que se estima hasta el 70%. La detección precoz unida a la vacunación del virus del papiloma humano (VPH), causa fundamental de estos tumores, ha contribuido a su disminución.

En España se vacuna a las niñas desde 2008 aunque la Asociación Española de Pediatría propone también la vacunación de los niños, portadores del virus y que también pueden sufrir tumores relacionados con él, aunque en menor medida.

El impacto de la pandemia

Sin embargo y como ha ocurrido con tantas otras patologías, la frecuencia de las citologías, que son la prueba más extendida para detectar el cáncer de cérvix, han caído un 25%, según estima el oncólogo Javier Cortés, portavoz de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). «Las biopsias han caído en la misma medida y esto se va a traducir ya en este año y siguientes en dos cosas. En seguir diagnosticando un cáncer que deberíamos estar erradicando y en diagnosticar los casos en un estadío más avanzado y por tanto, con peor pronóstico», afirma.

Aunque es la prueba más extendida, la citología no es la única fórmula útil de detección del cáncer de cuello de útero y en base a ello el Ministerio de Sanidad acordó en 2019 un plan nacional de cribado de cáncer de cérvix que incluía, por ejemplo, la prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH), el responsable de la práctica totalidad de estos tumores. Sin embargo, más de un año después del acuerdo Cortés asegura que las condiciones del plan «apenas se están cumpliendo en dos o tres comunidades autónomas» y que «es urgente redefinir los cribados».

Cortés explica, por ejemplo, que debe comenzar a llamarse a todas las mujeres, al igual que se hace mayoritariamente con el cáncer de mama: «Estos cribados se están haciendo de forma oportunista, es decir, a las mujeres que acuden a consulta. Pero sabemos, según estudios, que el 70 u 80% de los cánceres de cérvix aparecen en mujeres no revisadas y que el 30% de las mujeres, especialmente mayores, de ámbitos rurales y marginales y de nivel socioeconómico y educativo bajos, no van al médico». Cortés añade, además, que en alrededor del 4% de las citologías se encuentran lesiones precancerosas que, al tratarse, evitan la aparición de futuros tumores.

«La recomendación que hacemos en este Día Mundial del Cáncer de Cérvix es que las mujeres se revisen. Especialmente a partir de los 30 años pero a cualquier edad si han iniciado las relaciones sexuales. Solo con estas revisiones podemos detectar las ‘falsas sanas’, que encontrándose perfectamente pueden tener ya lesiones precancerosas tratables», concluye el especialista.

Te puede interesar

Comentar ()