Salud

Las farmacéuticas han recibido ayudas de casi 5.000 millones de euros durante la pandemia

Un nuevo informe de "No es sano" ahonda en la brecha de desigualdad que se ha creado en la vacunación frente al Covid y denuncia que grandes cantidades de inversión pública han quedado exclusivamente en manos privadas.

Una mujer se prepara para recibir la vacuna frente al Covid en la capital de Sudáfrica.

Una mujer se prepara para recibir la vacuna frente al Covid en la capital de Sudáfrica. EFE/EPA/Kim Ludbrook

La histórica rapidez con la que se ha conseguido tener vacunas frente al Covid ha sido fruto de un esfuerzo global, de las farmacéuticas pero también de Gobiernos y entidades filantrópicas. En concreto, un nuevo informe de la campaña No es Sano cifra en casi 5.000 millones de euros las ayudas que han recibido las farmacéuticas durante la pandemia. Casi todo (98%) procedente de gobiernos y un 2% de donaciones filantrópicas.

Una cifra de alrededor de 5.000 millones en I+D destinada a acelerar la llegada de las vacunas y que no incluye, según ha destacado la investigadora de No es Sano Irene Bernal, «ha habido muchísima inversión ya antes de la pandemia en este tipo de fármacos, como las investigaciones de más de 40 años en ARN mensajero o las que hizo la Universidad de Oxford en otro coronavirus entre otras. Inversiones públicas que resultan muy difíciles de rastrear», ha explicado.

Las tres vacunas aprobradas ya en la UE – Pfizer, Moderna y Janssen – junto a otra de las candidatas, CureVac, acaparan más de la mitad de esos 5.000 millones de euros recibidos, según la investigación de No es sano.

Una inversión pública que, sin embargo y no está repercutiendo de forma global. El informe destaca que donaciones y ayudas «han quedado en manos de la industria sin asegurar precios justos ni acceso universal». La cantidad invertida por las farmacéuticas es desconocida: «No se sabe pese a que llevamos reclamando transparencia muchos años».

Ricos y pobres, 70% de inmunizados en verano vs 10% a final de año

El informe revela en qué se ha traducido la distribución de las vacunas en todo el mundo. Cómo los países ricos se han acaparado el 53% de las vacunas comprometidas por las farmacéuticas para este año (un total de 8.870 millones de dosis) mientras que los países de rentas bajas apenas tienen reservadas el 17%.

La gran brecha en la distribución de vacunas supondrá que mientras el objetivo de la Unión Europea es que el 70% de su población esté inmunizada en verano, las cifras de los países pobres indican que sólo una de cada 10 personas podrán estar inmunizadas a final de año.

Mientras que países como Reino Unido y Canadá acaparan vacunas para entre tres y cuatro veces su población, otros como Honduras han inmunizado al 0,56% de su población y en África y Oceanía los porcentajes de inmunización oscilan del 1 al 2,9% de la población.

Capacidad de producción desaprovechada

El informe destaca que mientras el mundo necesita unas 12.000 millones de dosis para inmunizar al 70% de su población, las farmacéuticas no han podido asumir más de 9.000 millones de dosis hasta final de 2021.

Según destaca la investigación, Asia, América Latina y África tienen fábricas con capacidad, especialmente en países como Vietnam o Bangladesh. También Argentina e India podrían producir más y revertir en una mayor capacidad para afrontar la pandemia.

Posibles soluciones

En este contexto, el informe apunta a las posibles soluciones para hacer frente a esta desigualdad en el acceso a las vacunas. «Los líderes mundiales afirmaron en mayo del 2020 que la vacuna sería un bien público global pero la realidad es que hay una enorme desigualdad e inequidad en el acceso a la vacuna», ha subrayado Bernal.

La investigación destaca la iniciativa COVAX que se puso en marcha a nivel internacional para garantizar el acceso a las vacunas. Pero «su capacidad es muy limitada» con un 20% de la población de los países elegidos inmunizada a final de 2021 y «con la incertidumbre de cuáles serán sus objetivos para 2022, porque la pandemia no ha acabado», ha afirmado Bernal.

Además de COVAX, el informe explica los otras iniciativas planteadas desde el inicio de la pandemia como la posibilidad de plantear licencias obligatorias a las farmacéuticas, que son obligadas a ceder la patente temporalmente a cambio del pago de unos royalties o tasas. Un mecanismo que, según el informe, «no podría responder a las necesidades globales de un momento como este dadas las dimensiones de la crisis global».

La investigación propone, por el contrario, la necesidad de acuerdos que cedan las patentes – pero también el diseño industrial o la información – junto a la producción en países en desarrollo. El informe recomienda la suma de los países y farmacéuticas a la iniciativa C-TAP para impulsar las licencias no exclusivas y el apoyo a la suspensión temporal de patentes a la que Estados Unidos se ha sumado y España ha mostrado su apertura, una postura que hasta ahora no ha planteado la Comisión Europea.

En este contexto, a principios de junio vuelve a reunirse la Organización Mundial del Comercio para debatir la propuesta de Sudáfrica e India para suspender temporalmente las patentes de las vacunas. «El modelo de monopolios y patentes no funciona para resolver el problema de la pandemia, la vacuna tiene que ser un bien público global y no un modelo de negocio al mejor postor», ha afirmado el experto en Salud Pública y miembro de No es sano, Fernando Lamata.

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