Multitud de jóvenes aguardan sentados tras recibir la vacuna contra el coronavirus, en el pabellón municipal de Espartinas (Sevilla).

Multitud de jóvenes aguardan sentados tras recibir la vacuna contra el coronavirus, en el pabellón municipal de Espartinas (Sevilla). EFE/ Raúl Caro.

Salud

La tercera dosis entra en el calendario ante nuevas oleadas de Covid

La carrera entre las vacunas y las variantes del SARS-CoV-2 va ganándola el coronavirus. Con la variante Delta extendida por el globo, más contagiosa y virulenta, y la mayoría del planeta sin una sola dosis– el 29% de la población mundial con un sola dosis y sólo el 15% con pauta completa- el panorama sigue siendo favorable a un virus que ha demostrado gran capacidad de mutación y adaptación para su supervivencia.

Si bien los europeos -y los españoles en particular por su poca oposición a la vacuna– estamos en una posición privilegiada respecto al resto del mundo y muy avanzados en la vacunación, el impacto de la quinta ola ha puesto de relieve la necesidad de reforzar las defensas de los vacunados. Alemania ya lo ha puesto en el calendario, en septiembre empieza la vacunación de la tercera dosis en los grupos más vulnerables, esto es, a los mayores y podrán acceder a ellas quienes trabajen con esta población. Por su parte, Francia administrará una tercera vacuna «para las personas más ancianas y las más frágiles», según anunció el presidente francés, Emmanuel Macron.

Según han definido las autoridades alemanas, se administrarán terceras dosis a los vacunados con Pfizer y Moderna. A los vacunados con AstraZeneca y Janssen se les ofrecerá la posibilidad de añadir una vacunas de ARN mensajero, o Pfizer o Moderna. La razón de esta ampliación de la campaña de vacunación que aducen las autoridades alemanas es que se ha observado “respuesta inmune reducida o en rápida disminución tras una vacunación completa contra el covid-19”, según detalló el ministerio de Sanidad del país. La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) no se ha manifestado sobre la necesidad de esas dosis.

Fuera de la UE, Israel -el país más que ha ido por delante en la vacunación de su población- ha iniciado con el arranque del mes la vacunación de la tercera dosis de Pfizer en mayores de 60 años. Aunque aseguran no poseer las evidencias científicas que avalen la decisión, aseguran que actúan por lógica. En Israel se ha administrado una tercera dosis a las personas inmunodeprimidas.

Naftali Bennett. primer ministro israelí, acompaña a su madre, Mirna Bennett a ponerse la tercera dosis de la vacuna.
Naftali Bennett. primer ministro israelí, acompaña a su madre, Mirna Bennett a ponerse la tercera dosis de la vacuna. EFE/EPA/Elad Gershgoren

Si bien el debate de administrar una tercera dosis se produce desde que hay vacuna, la falta de evidencias sobre su necesidad ha frenado su impulso, si bien las farmacéuticas han insistido en la necesidad de administrar dosis de recuerdo desde, prácticamente, su aprobación. Esta semana Moderna ha sido el último fabricante en reclamar su administración ante la presencia de la variante Delta.

Pero pequeños estudios empiezan a aflorar. Se acaban de publicar los resultados de un estudio del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y la Atención Primaria Metropolitana Norte del Institut Català de la Salut (ICS), que indican que los niveles de anticuerpos neutralizantes de las personas mayores de 65 años que viven en residencias y que han sido vacunadas es mucho más alto en aquellas personas que también han pasado la infección por el SARS-CoV-2, respecto las que no la han pasado. Y este punto último es el que invita a la tercera dosis, los que no han pasado la enfermedad muestran niveles más bajos de anticuerpos protectores tres meses después de recibir la pauta completa de la vacuna.

Según apuntan desde este centro de investigación hasta ahora, la mayoría de estudios apuntan que la respuesta protectora de las vacunas se mantiene, como mínimo, un año después de la infección, pero gran parte de estos estudios se han llevado a cabo en personas menores de 65 años. “La respuesta de les personas mayores a las vacunas o las infecciones es diferente ya que sus sistema inmunitario está envejecido y las células que deberían protegerlas son menos eficientes”, explica Marta Massanella, investigadora principal del grupo de Investigación Traslacional en Inmunología y Envejecimiento (TRIA) de IrsiCaixa.

La quinta ola ha puesto de manifiesto que las residencias de ancianos -ni con cerca del 100% de la población de residentes y trabajadores vacunados- están exentas de la entrada del covid. Ante una caída de las defensas de sus residentes y los más que probables rebrotes del futuro el Círculo Empresarial de Atención a las Personas (Ceaps) ha solicitado al Gobierno un estudio de inmunidad para verificar el estado de las residencias y, en función de los resultados, activar la administración de una dosis de refuerzo. “No queremos que se ponga por ponerla, pero sí una protección máxima a las personas vulnerables”, manifestó la portavoz de esta patronal, Cinta Pascual.

Dosis extra para los más vulnerables

Al debate se ha sumado la Comunidad de Madrid en donde su viceconsejero de Asistencia Sanitaria y Salud Pública, Antonio Zapatero, ha defendido se incluya en la Estrategia nacional de vacunación una tercera dosis para personas vulnerables, ya que hay evidencias de baja inmunidad tras las vacunas. Se refiere a personas con patologías, inmunodeprimidas o que han requerido trasplantes. 

Zapatero ha destacado que «no hay ninguna publicación, ni evidencia científica para poner una tercera dosis en población general”. En cuanto a las personas mayores el viceconsejero de la Comunidad de Madrid ha asegurado que según los datos recopilados por Sanidad de Madrid, la inmunidad entre las personas de residencias es alta, pero afirma que seguirán monitorizando la inmunidad creada por las vacunas por si se redujera y fuera necesaria la administración de una nueva dosis.

Un trabajador de la salud muestra una dosis de la vacuna contra la covid-19 durante una jornada de inmunización a residentes del complejo de favelas en Rio de Janeiro (Brasil).
Un trabajador de la salud muestra una dosis de la vacuna contra la covid-19 durante una jornada de inmunización a residentes del complejo de favelas en Rio de Janeiro (Brasil). EFE/ André Coelho

Ampliar la brecha con los países pobres

Según los datos de la Universidad de Oxford, sólo el 1,1% de la población de los países pobres han recibido una dosis. Es una gran brecha sanitaria que preocupa a la OMS que insiste en priorizar la vacunación de los vulnerables en estos países que administrar terceras dosis en el primer mundo. «La brecha mundial en el suministro de la vacuna contra el COVID-19 es enormemente desigual. Algunos países y regiones están pidiendo millones de dosis de refuerzo, antes de que otros países hayan tenido suministros para vacunar a sus trabajadores sanitarios y a los más vulnerables», declaró el director general de la Organización, Tedros Adhanom.

“En este momento, no hay pruebas científicas de que sean necesarios refuerzos ahora. Hemos visto aumento de infecciones, pero no de muertes y hospitalizaciones. Puede que tras dos o tres años sí, pero no hay ninguna indicación de que hagan falta después de seis meses”, manifestó la científica jefa de la Organización, Soumya Swaminathan. “Es una decisión que hay que basar en la ciencia, no porque una compañía declare que hay que dar refuerzo de su vacuna», añadió la especialista.

El llamamiento de la OMS para que se demore lo máximo una tercera dosis en los países de rentas altas, y dar margen a aumentar la inmunidad de los países menos ricos, no parece haber calado en los gobiernos como Alemania y Francia que seguirán adelante con esta tercera inyección.

El mantenimiento de la brecha entre los países ricos y los pobres es terreno abierto para la expansión del coronavirus y sus mutaciones, según los virólogos. Mientras el virus circule mutará, como viene ocurriendo, lo que puede poner en riesgo la inmunidad proporcionada por las vacunas. La carrera entre las vacunas y las variantes del covid apunta a ser una carrera de fondo.

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