Padres, profesores y alumnos, además de todo el que quiera mirarlo, saben cuál es la concentración del CO2 en cada una de las estancias del Instituto de Secundaria Pacífico de Madrid. Los datos se pueden ver en tiempo real a través de la web del centro y de una aplicación gracias a un proyecto que han elaborado los propios alumnos, liderados por el profesor Juan Franco.

Franco es ingeniero industrial y tras la pandemia reconoce que sentía cierto miedo a volver a dar clases presenciales. Esa incertidumbre y sus conocimientos le motivaron a poner en marcha esta pionera iniciativa en la que ha implicado a los propios alumnos. «Conté mi idea en el instituto y hubo una gran acogida, el centro sufragó los gastos con los fondos Covid. Compramos por un lado sensores de CO2 con tecnología NDIR, que es muy precisa, y por otro los dispositivos, minicomputadoras pequeñitas. Ambos los unimos y a través de un software se conectan para gestionar y enviar la información por wifi», explica Franco a El Independiente.

Medidores de CO2 siendo calibrados en el IES Pacífico.

Pudieron comprar los materiales en marzo del año pasado y «costaron unos 80 euros, más baratos que los dispositivos habituales», asegura el profesor. Para montarlos y poner el sistema en marcha, contó con unos 20 alumnos de primero del grado superior de Mantenimiento de equipos electrónicos. «Ha sido una experiencia increíble para ellos. Primero porque les ha concienciado de la importancia de la ventilación y porque han hecho algo que no se pensaban capaces de hacer. Se sintieron muy realizados», afirma Franco.

Y es que el profesor asegura que más allá de los datos, los alumnos han ganado en reconocimiento del problema: «Todos deseamos mantener el aire limpio pero no tenemos conciencia hasta qué punto el aire que respiramos es aire que ha sido respirado por otra persona antes, y que, por lo tanto, nos acompaña de
sus virus y otros seres patógenos», asegura en un dossier sobre su proyecto.

Un medidor de CO2 situado en una de las aulas del IES Pacífico.

En el mes de mayo ya los tenían instalados y comenzaron a realizar la instalación. Sin embargo, incide Franco, encontraron alguna traba burocrática para poder poner en red la información de las mediciones. «He tenido que poner un gateway [una puerta de enlace] en mi casa y estoy a la espera de la respuesta de la Comunidad de Madrid», asegura el profesor.

Además de en la web, la medición se ve en cada dispositivo y desde la recepción del centro, donde actúan en función de los niveles cuando es necesario.

De momento el sistema no guarda la información ni establece estadísticas, aunque Franco subraya que lo ha hecho en tecnología abierta [tipo Open Source]: «Hemos utilizado un sistema MQTT que permite a cualquiera conectarse y complementar o ampliar el sistema de forma sencilla».

La ventilación en las aulas es muy importante y supone un reto de nuevo para este segundo inicio del curso en pandemia. La Comunidad de Madrid sufragó la compra de 5.000 medidores de CO2 el curso pasado y aportó fondos para que los centros compraran más o pusieran otras medidas anticovid. Sin embargo, Franco asegura que su sistema «es más barato y más eficiente» e insta a la Comunidad de Madrid «a tomar nota y replicar en colegios u otros centros con espacios cerrados».

De momento, afirma que varias asociaciones de madres y padres se han puesto en contacto con él para exportar su iniciativa y fomentar el conocimiento en la materia y el control de los niveles de CO2 en el aire. Como asegura uno de los mayores expertos en transmisión aérea del coronavirus, el catedrático de la Universidad de Colorado, José Luis Jiménez, «no hay excusa para que haya colegios sin medidores de CO2».