Salud

Jóse Luis Jiménez: "No hay excusa para que haya colegios sin un medidor de CO2"

El catedrático de la Universidad de Colorado (EEUU) es uno de los mayores expertos en transmisión aérea del coronavirus y explica la importancia de la ventilación en las aulas.

Un medidor de CO2 en el colegio Infanta Leonor de San Agustín de Guadalix

Un medidor de CO2 en el colegio Infanta Leonor de San Agustín de Guadalix I.E.

Costó meses que la Organización Mundial de la Salud asumiera que el coronavirus se transmite por el aire. No a través de las gotículas, esas partículas que exhalamos al hablar o toser y caen a la superficie en segundos, sino a través de partículas mucho más pequeñas llamadas aerosoles y que permanecen en el aire.

Uno de los científicos que puso más empeño en que esto se conociera es un catedrático de química en la Universidad de Colorado (EEUU), José Luis Jiménez. El español acaba de publicar en Science una investigación en la que amplía esa posibilidad de contagio a otros virus respiratorios y celebra que en centros educativos y otros espacios cerrados se adopten por fin medidas para mejorar la ventilación.

«Éste es un virus del que se transmite por el aire, de manera que de algunos infectados que tienen mayor carga viral y a lo mejor hablan más, salen virus que flotan por el aire como si fuera el humo del tabaco y otras personas se infectan al respirarlo. Todos los casos de súper propagación, que son muy importantes para la pandemia, se dan cuando se comparte el aire de una habitación, sobre todo si está mal ventilada», explica el investigador. «Un aula donde pasas mucho tiempo hablando y muchas veces mal ventilada es un sitio en principio de riesgo, que ahora asumen especialmente los niños que no están vacunados».

El investigador español advierte de los riesgos de no tomar medidas adecuadas en las aulas. «Es cierto que los niños enferman menos pero también enferman. En Estados Unidos murieron 500 niños de Covid el año pasado y en Florida ahora mismo los hospitales infantiles están llenos. Hay que hacer todo lo que se pueda para limitar la transmisión y la ventilación es muy importante», señala.

El investigador considera que «no hay excusas para haya colegios sin al menos un medidor de CO2, que cuesta 100 euros y se puede pasar por todas las aulas y detectar qué lugares están mal ventilados». Estos aparatos – como los que tiene instalados el colegio Infanta Leonor en Madrid – previenen la transmisión del Covid pero también de otros patógenos e incluso favorecen la actividad intelectual. «La ventilación tiene efecto frente al Covid, frente a la gripe o catarros pero también contra contaminantes químicos, alérgenos o mohos que causan daño a la salud. Además el CO2 y los contaminantes asociados al él nos atontan. Hay estudios de la universidad de Harvard donde se ve que si el CO2 está a 1.500 partes por millón somos cuatro veces más tontos resolviendo problemas que sí está a niveles bajos. Si es así niños o trabajadores pueden no hacer lo mejor. Y es una cosa que se ha ignorado completamente hasta ahora», afirma el experto.

Para Jiménez, no obstante, la medida más eficaz y que debería mantenerse es hacer en lo posible actividades al aire libre. «Siempre va a ser mejor que cualquier combinación de medidas en interiores, si es a más de dos metros sin nada y si es menos, con mascarillas, eso sí, bien ajustadas». El investigador asegura que si una mascarilla «deja un hueco del 1 o 2%, por ahí pasa la mitad del aire que respiramos».

José Luis Jiménez, catedrático de química en la Universidad de Colorado (EEUU) y uno de los mayores expertos en transmisión aérea del coronavirus.

Respecto al gel hidroalcohólico, el científico opina que aunque cada vez es más evidente que la pandemia no se transmite por superficies, el lavado de manos previene también otras enfermedades y por tanto «es una buena constumbre a mantener». En cuanto a las mamparas, Jiménez cree que las frontales – tipo caja de supermercado – sí tienen sentido porque diluyen la llegada del virus pero se muestra contrario a las mamparas laterales. «Éstas no sólo no ayudan sino que porque dificultan la ventilación duplican los contagios, hay un estudio en Science que lo demuestra. Si hay en algún sitio, hay que quitarlas.

Jiménez también advierte – y en este caso los califica de «barbaridad» la utilización de productos químicos para desinfectar el aire. «Se están vendiendo como churros, limpiadores de aire electrónicos con iones, plasmas, fotocatálisis, hidroxilos… o desinfectantes como el ozono, lejías tipo dióxido de cloro o agua oxigenada. Yo soy catedrático de química y le digo que no trate de hacer química con el virus porque éste está compuesto de proteínas, ácidos nucleicos y lípidos…. Igual que nosotros. Y si todos estamos en el mismo aire, si le hace daño al virus, también nos hace a nosotros».

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