Salud

Cáncer de próstata, una "enfermedad silenciosa" pese a ser el tumor más frecuente

En 2021 se diagnosticarán en España 35.764 casos, más que de mama o cualquier otro tumor, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica. Médicos y pacientes reivindican una mayor visibilidad que permita detectarlos antes y eliminar tabúes.

un hombre recibe un diagnóstico de cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el más común en hombres y a pesar de ello no hay políticas públicas ni se le da visibilidad, según médicos y pacientes. iStockphoto

Es el tumor más frecuente en España, por encima del de mama, colon o pulmón. El cáncer de próstata dejará en 2021 en España 35.764 casos nuevos, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Unos 158 de cada 100.000 hombres son diagnosticados cada año de cáncer de próstata frente a 134 mujeres con tumores de mama.

Sin embargo, el tumor más frecuente en los hombres está fuera de la conversación pública, continúa siendo un tabú a ojos de médicos y pacientes. «Conocemos muchas mujeres famosas valientes que dan la cara y cuentan su caso. Ana Rosa Quintana recientemente y muchas otras, eso ayuda a visibilizar la enfermedad. Sin embargo, apenas ningún hombre conocido ha dado su testimonio pese a que hay muchos casos», afirma César Camuñas, paciente y secretario de la Asociación Nacional de Cáncer de Próstata.

Esa falta de testimonios de personas famosas es fruto, a juicio de médicos y pacientes, de que la enfermedad continúa siendo un tabú para muchos hombres. «Persiste un sentimiento de vergüenza, tenemos un modelo de masculinidad que no ayuda a dar a esta enfermedad la relevancia que tiene», añade el secretario de ANCAP.

El urólogo y presidente de ANCAP, Antonio Prieto, comparte esta carencia: «No hay una campaña institucional pública que hable sobre este tumor que es el más frecuente en los hombres. Desde los años noventa existe la prueba PSA para cribado y aún no se ha implantado».

La ausencia de visibilidad se traduce también en una ausencia de políticas públicas y planes de las comunidades autónomas, una razón por la que ANCAP ha lanzado «Hablemos de Cáncer de Próstata«, que llega al Congreso este lunes 15 de noviembre. Representantes políticos, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Asociación Española de Urología (AEU), la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y la farmacéutica Astellas acompañarán a la asociación. «Queremos llegar a todas partes para poder ayudar. Es el tumor más común y aunque afortunadamente no es de los que tienen mayor mortalidad, cada año se cobra 6.000 vidas. Necesitamos concienciar», incide Camuñas.

En la parte positiva de este cáncer está la supervivencia. Globalmente, la supervivencia general neta a cinco años en el periodo 2008-2013 en España fue de 55,3% en los hombres pero en el caso de los tumores de próstata fue del 90%.

Incontinencia urinaria y disfunción eréctil, bases del tabú

La próstata está ubicada debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra, por donde se drena la orina. Su función principal es producir el líquido que nutre y transporta esperma, el líquido seminal. Es ahí donde se produce habitualmente se produce este cáncer, en las células glandulares encargadas de producir el líquido prostático.

Síntomas del cáncer de próstata

Su ubicación y la zona a la que afecta provocan que en la mayoría de los casos, la intervención o tratamiento que se requiere para frenar o eliminar el tumor provoque al paciente incontinencia urinaria y disfunción eréctil, dos consecuencias que, como incide Camuñas, «hace que muchos hombres escondan su caso».

Tratamiento del cáncer de próstata

Dependiendo del estadio del tumor, el tratamiento puede consistir en la prostactectomía radical (quitar la próstata) o radioterapia, fundamentalmente. En el caso de la cirugía radical, la persistencia de la disfunción eréctil a cinco años está en el 71% y en el 87% a los 12 años. No obstante, el grado de disfunción depende de varios factores y es menor si se tenía una buena erección antes de la cirugía, en los menores de 60 años o si han podido preservarse las bandeletas neurovasculares.

La incontinencia urinaria se asocia de forma común al tratamiento de estos tumores aunque según los datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) llega a ser grave en 3-10% de los pacientes que se someten a la cirugía.

Estos dos efectos secundarios junto a la pérdida de deseo sexual causan un impacto psicológico en los pacientes y contribuyen a la ocultación de la enfermedad. «Por eso es tan importante que normalicemos la situación y hay que saber que hay tratamientos y la ayuda de profesionales hace que se mejore mucho», subraya Camuñas.

Sin cribado y sin síntomas, el reto de mejorar la detección

A pesar de ser el tumor con más casos diagnosticados, aún no existen programas de cribado generalizados como ocurre con los cánceres de mama o colon. Las pruebas para detectarlo más eficaces – aunque con sus complicaciones – son el análisis de PSA y el tacto rectal. Los médicos insisten en la importancia de que los hombres vayan proactivamente a estas revisiones a partir de los 45 años, especialmente porque este cáncer no suele dar síntomas en sus estadíos iniciales.

Ese fue el caso de Camuñas. Sus antecedentes familiares le llevaron a practicarse revisiones a partir de los 50 años. Su urólogo le recomendó, al cumplir 60, que lo hiciera cada seis meses. «Fui muy constante en mis revisiones y a los 63, seis meses de haber hecho una revisión correcta, me detectaron el tumor. En una escala de 0 a 10 estaba ya en un nivel 7 de agresividad, esto es muy importante reseñarlo porque yo no tenía ningún síntoma».

Desde la AECC recuerdan que el tumor no produce síntomas en las fases iniciales de la enfermedad y que, además, no produce después ningún síntoma específico y propio. Después, sus síntomas se pueden confundir con la hiperplasia benigna de próstata y son alteraciones en la micción, dolor en la zona, presencia de sangre en orina o semen o pérdida de apetito y de peso, ya en fases más avanzadas de la enfermedad.

La prueba más común es la determinación de niveles en sangre de PSA, una sustancia producida en la próstata que está elevada en pacientes con cáncer. No obstante, esta prueba no es específica y puede darse elevada por infección o por la inflamación benigna. Por ello hay controversia en su utilización para cribados generales.

Prieto recuerda que esta prueba existe desde la década de 1990 y que a pesar de ello no se ha extendido. «Creo que ni las sociedades científicas ni la ciudadanía lo han reclamado porque los hombres siguen huyendo de estas revisiones. Se hablaba de un sobrediagnóstico o sobretratamiento pero creo que esa no es la causa, sino la cultura. Tenemos mucho que aprender de las mujeres y el cáncer de mama, con todo lo que se ha conseguido».

«Quien no mete el dedo, mete la pata»

El complemento al análisis de PSA es el tacto rectal, una prueba estigmatizada entre los hombres pero cuya utilidad es valorada por los médicos. La prueba consiste en un examen en el que el médico palpa la próstata en la pared rectal en busca de nódulos o áreas anormales. La glándula prostática se encuentra inmediatamente delante del recto, y la mayoría de los cánceres comienzan en la parte posterior de la glándula, lo que se puede palpar durante un examen del recto.

«Los niveles de PSA son útiles pero hay que desestigmatizar el tacto rectal, una vez le pregunté a un médico sobre la utilidad de esta prueba y me respondió gráficamente: ‘quién no mete el dedo, mete la pata», afirma Camuñas.

Eliminar el estigma de la enfermedad y fomentar la revisión de los hombres, especialmente a partir de los 50 años – el principal factor de riesgo para estos tumores es la edad – son los objetivos de ANCAP y las asociaciones que llevan hasta el Senado esta enfermedad.

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