Salud

César Carballo, el médico de la tele: “Mis grandes ‘haters’ lo son porque avalo la vacunación”

El médico de Urgencias y colaborador de programas como 'La Sexta Noche' o 'Cuarto Milenio' publica su primer libro, 'Desde la trinchera', en el que relata 20 años de experiencia en primera línea sanitaria.

César Carballo, médico de urgencias y colaborador de la TV que ha sido una de las caras visibles de la pandemia.

César Carballo, médico de urgencias y colaborador de la TV que ha sido una de las caras visibles de la pandemia. Penguin

Ha estado en casi todas las televisiones. El médico de urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, César Carballo, es colaborador habitual de La Sexta Noche, pero ha salido también en Espejo Público, El Programa de Ana Rosa o incluso Cuarto Milenio. Tiene 137.000 seguidores en twitter y un canal de Youtube con 23.700 suscriptores. Desde el inicio de la pandemia decidió mojarse en todos los asuntos relacionados con el Covid y no tuvo reparos en criticar la acción pública. Llamó al portavoz de Sanidad Fernando Simón el “gran negacionista de la pandemia”.

Posicionarse sobre las restricciones, la vacunación o cualquier otro asunto relativo a la pandemia también le ha valido un gran número de haters (odiadores), que, como él mismo reconoce en entrevista con El Independiente, “últimamente están más organizados”. “Lo veo cuando subo un vídeo y a los cinco minutos tengo ya 80 mensajes negativos”, explica con motivo de la publicación de su primer libro, Desde la trinchera (Aguilar), donde relata sus 20 años como médico de Urgencias.

La propia promoción del libro no evita hacer referencia a su exposición televisiva y en la faja figura «la verdad detrás de la pantalla: el doctor que habló claro cuando todos callaban». Sobre si ha valido la pena exponerse tanto, Carballo es claro: «A veces te planteas si compensa, pero yo no he tenido malas experiencias, la gente que me para es para felicitarme».

Su libro recopila, a modo de relatos o casos clínicos, experiencias que han quedado grabadas, asegura, a lo largo de dos décadas como urgenciólogo. Entre ellas, el 11-M o el Covid, pero también experiencias negativas en su día a día: «Son quizás los que más me han marcado, en ocasiones porque algo ha salido mal, siempre te preguntas si lo podrías haber hecho mejor. Por eso hablo en el libro de mis fantasmas, creo que todos los médicos los tienen».

Al Covid lo califica Carballo «la guerra para la que habíamos nacido, como nuestros padres lo hicieron con la guerra civil. Nos hemos enfrentado a algo nuevo, nos vimos sobrepasados». Los fantasmas no acuden, sin embargo, cuando rememora lo peor de la pandemia: «Hicimos los que pudimos, a la gente no le fallamos, los fantasmas vienen cuando piensas que quizás pudiste haber hecho más».

Sin embargo, una de las primeras reflexiones de su libro siembra una duda. «Ya no me siento buen médico […] Quizá esté llegando la hora de cambiar de trabajo o de optar por algo diferente». Una excusa – luego Carballo asegura que no tiene intención de dejar la profesión – para hablar de la situación de su profesión y particularmente la de la especialidad de urgencias, y es que España es uno de los pocos países que no la ha reconocido. «He llegado al mismo punto que muchos compañeros. Vemos que no tenemos progresión, yo soy interino desde hace 20 años. No se reconoce nuestra especialidad… Al final te cansas. Lo que ha pasado con Atención Primaria va a pasar en Urgencias si no se actúa», añade.

Carballo cree que esta falta de reconocimiento está provocando en España una fuga de talento. «Es como si nos estuvieran robando oro o petróleo. El talento es nuestro recurso natural y estamos viendo cómo muchos residentes se marchan a Alemania, Irlanda o Portugal. En los servicios de urgencias no se puede ni crecer ni envejecer», reclama.

Para terminar, no obstante, Carballo prefiere dejar un mensaje en positivo para los lectores: «Lo que me han enseñado estas experiencias es que la vida no espera. Que puede cambiar en dos segundos, como le ocurrió a gente de la que hablo en el libro. Y por ello merece la pena aprovecharla, ese creo que es el mensaje principal que destila el libro. Aprovechar lo bonita que es la vida».

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