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La liberación de las patentes de las vacunas, víctima de la variante Ómicron

Una profesional sanitaria sostiene una jeringuilla y un vial con la vacuna del Covid-19, en el Estadio Wanda Metropolitano, en Madrid. Marta Fernández / Europa Press

Sudáfrica es el país, junto con India, que más ha presionado a la comunidad internacional para la liberación de las patentes de las vacunas, de los tratamientos y de los diagnósticos contra el Covid. Su principal argumento para acceder a la fabricación de las vacunas y demás tecnologías sanitarias, se apoya en los avisos de los científicos; vacunar al mundo cuanto antes para evitar mutaciones peligrosas del virus. Si el virus circula, el virus muta. Como un mal augurio cumplido, la variante Ómicron se ha presentado en el escenario internacional con nuevas mutaciones genéticas nunca vistas que han hecho cundir el pánico en las bolsas, han causado cierres de fronteras y la aplicación de más restricciones, como la vuelta de la mascarilla en Gran Bretaña. 

La variante Ómicron y la Beta han sido detectadas por primera vez en Sudáfrica. La Delta, más contagiosa que otras variantes es, a día de hoy, la predominante y motor de las últimas oleadas que han azotado al mundo. El cierre de fronteras con Sudáfrica que tiene como objetivo evitar la expansión de la variante ha causado que representantes de este país y de otros africanos no pudieran viajar la semana que viene a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en donde, entre otras cosas, se iba a discutir la liberación de las patentes de las vacunas.

Mientras la decisión se pospone, una vez más, el llamamiento a vacunar a los países pobres de la Organización Mundial de la Salud antes de acometer la vacunación con terceras dosis a la población general sin patologías previas y a menores ha caído en saco roto y son varios los países que administran la tercera dosis a población general y que empezarán a hacerlo con los menores de 11 años, cuya vacuna ya ha sido aprobada por la Agencia Europea del Medicamento.

En octubre de 2020 India y Sudáfrica presentaron en el seno de la OMC la exención a las patentes que eliminaría las barreras de propiedad intelectual y permitiría descentralizar la producción para aumentarla en diferentes regiones del mundo.  Retirar temporalmente la patente, que es la fórmula que contempla la OMC para situaciones excepcionales, permitiría a algunos países que tengan determinadas tecnologías producir vacunas, lo que aceleraría la vacunación y la inmunización en el mundo. Estos países se acogen a los Acuerdos sobre los ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), firmados en 1994 y que regulan las patentes a nivel mundial.

«La OMC no necesita una Conferencia Ministerial para sacar adelante una exención a las patentes»

Irene Bernal, No es sano

“Los países de renta media y baja han estado a la cola en el acceso a las vacunas y hemos visto cómo COVAX [programa de acceso a las vacunas de los países pobres liderado por la OMS] -a día de hoy-  no ha respondido a los objetivos que se fijó”, explica Irene Bernal investigadora de la organización Salud por Derecho. “India y Sudáfrica, conocedores de las consecuencias del retraso en el acceso a las tecnologías de la salud contra la COVID, dieron un paso al frente en octubre de 2020 para revertir esa situación. Más de un año después este debate sigue bloqueado por un grupo de países ricos donde está muy avanzada la vacunación incluso con terceras dosis, mientras que los países menos favorecidos sólo el 5,5% de la población tiene administrada una dosis”, añade. 

Europa contra la liberación

Según muestra este mapa de Médicos Sin Fronteras -en verde a favor de la exención de las patentes y en rojo en contra- son más de 100 países los que apoyan la propuesta, Estados Unidos entre ellos. Pero se han topado con la férrea oposición de la Comisión Europea que ha desoído peticiones mayoritarias del Parlamento Europeo. La última del jueves pasado, en la que pedía a la Comisión el apoyo a liberar la patente. La posición de los estados miembros tampoco es unánime ya que países como España o Italia están a favor de la liberación. España, de hecho, se convirtió la semana pasada en el primer país en ceder a la Organización Mundial de la Salud un test diagnóstico para que pueda ser producido a nivel global sin restricciones de propiedad intelectual.

Además de la gran desigualdad entre la administración de la vacuna, la cifra de vacunas caducadas que se han tenido que desechar sigue aflorando. En España asciende a más de 220.00 (170.000 de ellas en Madrid y Cataluña) y en Reino Unido se han llegado a tirar 600.000 vacunas.

“El contexto actual de las vacunas es de una desigualdad sin precedentes, la OMC no necesita una Conferencia Ministerial para sacar adelante una exención a las patentes, lo ha hecho en otras ocasiones en el consejo ADPIC que se reúnen mensualmente y después ratificarse en un Consejo General de la OMC”, afirma Bernal. 

La industria farmacéutica se opone a la liberación de las patentes, una de las razones esgrimidas es que su desaparición, aunque temporal, eliminaría el incentivo de las empresas para investigar. Organizaciones como No es Sano han reclamado la liberación de las patentes porque, entre otros motivos, las farmacéuticas han recibido casi 5.000 millones de euros en ayudas durante la pandemia para el desarrollo de las vacunas.

A pesar de la caída generalizada de las bolsas el pasado viernes, la aparición de Ómicron favoreció a las farmacéuticas en el Nasdaq. Moderna rebotó más de un 20%, Novavax un 8% y Pfizer lo hizo por encima del 6%. Los laboratorios de estas empresas han confirmado que si tuviesen que reformular las vacunas a causa de Ómicron lo podrían hacer en un periodo aproximado de 100 días.

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