Salud

Los negacionistas sobre la píldora antiCovid: "No la tomaré. No confío en las farmacéuticas"

Pancarta en una manifestación contra el pasaporte Covid el pasado 11 de diciembre en Barcelona. EP

Javier pertenece a ese cada vez más reducido porcentaje de españoles que rechaza inocularse la vacuna contra el Covid. Uno de los potenciales destinatarios del tratamiento antiviral en pastillas de Pfizer cuya compra ha anunciado esta semana Pedro Sánchez. «Los medicamentos tienen un periodo de prueba de años. No confío en medicamentos que pasan por alto el procedimiento científico», replica en conversación con El Independiente.

El negacionista aplica ahora el mismo escepticismo por el que rechazó en su día el pinchazo a Paxlovid, un medicamento desarrollado por la compañía estadounidense que logra reducir un 89 por ciento el riesgo de hospitalización y muerte en pacientes adultos con Covid leve o moderado y riesgo de empeorar. «No confío en las farmacéuticas, tampoco en el Gobierno», arguye Javier, usuario habitual de los canales de la red social Telegram donde los reacios a vacunarse comparten mensajes contra lo que denominan «una plandemia».

Paxlovid es la primera pastilla antiviral que España va a adquirir para incluirla en el arsenal terapéutico contra el Covid. Es un tratamiento conjunto de dos pastillas antivirales durante cinco días que mostró su eficacia en los ensayos precisamente en no vacunados. «Ellos son uno de los grupos que más puede beneficiarse de tomarla», afirma Jesús Sierra, portavoz de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria. Además de ellos, pacientes con factores de riesgo para desarrollar complicaciones con el Covid, tales como inmunosupresión, enfermedades crónicas o edad avanzada.

Rechazo entre antivacunas

El «no» a la inoculación se extiende también a la píldora. «Me parece lo mismo que las vacunas», señala a este diario Carlos Garcés, portavoz de “Movimiento por el Despertar Ciudadano”, una de las organizaciones convocantes de las manifestaciones antivacunas. «Es una mentira, una falsedad y una acción criminal no solo del Gobierno sino de todos los partidos de la oposición y todas las instituciones del Estado sin excepción», denuncia.

A su juicio, los acontecimientos que han tenido lugar desde marzo de 2020 representan «una falsa pandemia que tiene por objeto acabar de implementar la hoja de ruta de los genocidas del nuevo orden mundial en España». «Para ello han seguido unos pasos y ahora estamos en la fase más fácil de esa implementación», opina quien tilda los sueros de «experimentos transgénicos que convierten en cobayas a las personas que se inyectan estas vacunas». «Un experimento asesino que tiene por objeto debilitar el sistema inmunológico, enfermar a la gente y eliminarla», zanja.

Uno de los espacios más activos en la negación de la eficacia de la vacunación y la propagación de teorías conspirativas es «La quinta columna», que dirige Ricardo Delgado, un supuesto graduado en estadística y entrenador sevillano que se presenta como «bioestadístico». Más de 220.000 internautas permanecen suscritos a su canal de Telegram.

«El Gobierno ha comprado el nuevo medicamento. Son dos tomas de tres comprimidos al día. En total, seis pastillas al día. Lo analizaremos pero ya se pueden imaginar que puede ir ahí. Nada bueno. El objetivo es matar», declaró el lunes en la entrega diaria de su programa que ha recibido hasta la fecha más de 30.000 visualizaciones a través de la plataforma Twitch.

Delgado, cuyo canal inicial en Youtube fue cerrado, califica el SARS-CoV-2 de «síndrome de irradiación aguda». «Ahora conocemos ese tóxico radiomodulable que se radiomodula precisamente con la acción de las antenas», sostiene el líder negacionista en referencia al grafeno y la teoría de su supuesta presencia en las vacunas, negada por la comunidad científica. «En marzo de 2020 se produjo la criba de irradiación que se produjo en las residencias de mayores. 8 de cada diez antenas se colocan en las inmediaciones de geriátricos y residencias», agrega.

«Todo es mentira»

Sus seguidores recelan de, en las palabras de Delgado, «una ciencia secuestrada por corporaciones farmamentísticas (sic) o poderes supranacionales» y «un circo mediático» en el que los periodistas «empujan a la gente hacia la muerte». «Todo es mentira. Y tarde o temprano, de la manera que sea, cada cómplice pagará por sus pecados», manifiesta otro contrario a la vacunación en declaraciones a este diario. «Pregúntale a los políticos y ministros si se han pinchado. A ver que te responden. Que jugamos a que ninguno te lo confirma rotundamente», apostilla.

En otros canales la respuesta resulta aún más categórica. «El Gobierno basura compra con el dinero de tus impuestos 344.000 dosis antivirales de Pfizer. ¿Por qué tenemos que pagar semejante basura?», se preguntan desde una cuenta vinculada a las manifestaciones que surgieron en la madrileña calle de Nuñez de Balboa en mayo de 2020, en pleno desconfinamiento de un país que permaneció cien días bajo Estado de alarma. En las semanas previas, a propósito de una información sobre el desarrollo de Paxlovid, el citado canal rechazó su uso calificándolo de «píldoras grafenadas como vacuna».

Científicos como el virólogo Vicente Soriano creen que es importante que se gestione bien la información sobre la nueva píldora tanto entre la comunidad médica como los pacientes. «Es importante que llegue la información adecuada para que no haya miedos. Porque si hay rechazo, como ya se ha visto en Estados Unidos, te puedes encontrar con una herramienta disponible pero que no puedas utilizar», detalla.

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