España QUÉ VOTAN LOS ANTIVACUNA (I)

De la ‘libertad’ de Vox al no rotundo de los partidos extraparlamentarios a su derecha

Carmen Vivas

Noelia rechaza la vacuna contra el Covid con la misma vehemencia con la que se reconoce huérfana de partido político. “He sido siempre votante de derechas, pero en las próximas elecciones posiblemente ni siquiera vote”, desliza. En su decisión pesa, admite, las posturas de las formaciones que se disputan ese espacio acerca de la vacunación y el pasaporte Covid. “Esta falta de libertades de movimiento nos lleva a una deriva totalitaria y creo que Vox tendría que ser más contundente”, precisa.

La escéptica confiesa, no obstante, “sentirse un bicho raro”. En un país en el que el 90,3 de la población mayor de 12 años tiene la pauta completa contra el coronavirus, quienes rechazan la inoculación representan un sector muy marginal que se halla ideológicamente a izquierda y derecha. Según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre efectos y consecuencias del coronavirus, publicado a finales de diciembre, el 12,3 por ciento de los votantes de Vox admite no haberse vacunado aún.

Diversidad de opiniones en Vox

Un sentir que se halla también entre sus propios cargos públicos. Algunos, como hizo Macarena Olona en Nochevieja, se han fotografiado recibiendo el suero. Otros han optado por el silencio. “Lógicamente puede haber opiniones distintas. Hay gente a la que la vacuna le parece mejor y otros que no la pueden ni ver”, replica a El Independiente Ana María Valero, concejal de Vox en Tomelloso (Ciudad Real). “Es maravilloso que, por fin, en un partido se pueda disentir y que cada uno haga lo que buenamente crea con su vida y con su cuerpo. Y no que un señor que no me conoce diga: ‘tú te tienes que vacunar’”, agrega Valero, anestesista de profesión.

Lógicamente puede haber opiniones distintas. Es maravilloso

ANA MARÍA VALERO, VICEPRESIDENTA DE VOX EN CIUDAD REAL

La profesional, vicepresidenta de Vox Ciudad Real, defiende una postura opuesta la que sostiene Juan Luis Steegmann, también médico y diputado de la formación en el Congreso de los Diputados. “Soy conocedora de tu apasionado posicionamiento pro-vacuna Covid y la respeto”, le escribió públicamente en Twitter. “Como médico, ciudadana, y político, en ningún caso voy a ser partidaria de ninguna obligatoriedad de la vacuna Covid, ni a sanitarios, ni a no-sanitarios ni a la población general”, esgrimió en respuesta a su compañero de filas.

Fuentes del partido que dirige Santiago Abascal trasladan a este diario que “defienden la libertad de vacunación y la libertad de quien decide no vacunarse”. “Fuimos los primeros en pedir al Gobierno que pusiera vacunas a disposición de los ciudadanos españoles y residentes legales en España que así lo desearan”, alegan. “Y reclamamos al Gobierno información veraz, basada en criterios científicos y no políticos para que los ciudadanos estén informados y puedan ejercer esa libertad”, agregan.

El propio Abascal ha sido reacio hasta la fecha a desvelar en sede parlamentaria si se ha inoculado el suero contra el Covid. «Es el mayor ejemplo», aduce Valero. «¿Qué es eso de preguntar por el historial clínico, que es secreto? ¿Alguien cree que podemos ir preguntando si se ha pasado el Sida o se ha vacunado uno contra la hepatitis B? ¿Adónde vamos a llegar? La gente ya te pregunta hasta con un tinte inquisitivo, casi policial», denuncia.

El partido insiste en su rechazo a la vacunación obligatoria que ha comenzado a regularse en otros países europeos. “Nadie puede ser sometido a terapias médicas en contra de su voluntad”, arguyen mientras citan la ley de autonomía básica del paciente. “Los artículos 8 y 92, reconocen la necesidad de un consentimiento para la aplicación no sólo de cualquier tratamiento médico sino de pruebas diagnósticas”, subrayan.

La opinión de su electorado, no obstante, resulta menos unívoca. Preguntados por el CIS si, ante la sexta ola y el avance de nuevas variantes como ómicron, los votantes de Vox se hallan partidos en dos. El 49,2 por ciento se muestra favorable a imponer la vacunación obligatoria frente al 42,1 que se opone. Asimismo, el 65,1 por ciento de los que confían electoralmente en el partido verde abogan por exigir la inoculación al personal sanitario. El 54 por ciento se opone, en cambio, a establecer como obligatoria la vacunación de los menores entre 5 y 11 años. No obstante, el 68,8 por ciento de los votantes de Vox con hijos en esa franja de edad los llevarían a vacunar.

El 49,2 por ciento de los votantes de Vox se muestra favorable a imponer la vacunación obligatoria

La dirección de Vox resulta más tajante en contra del pasaporte Covid y de la vacunación a menores de 12 años, iniciada el mes pasado. “Por la experiencia que ya acumulamos en la vacunación, consideramos más importante poner la tercera dosis a personas de riesgo que así lo deseen que vacunar a los niños”, responden. A juicio de Valero, “criminalizar al que no se quiere vacunar con la palabra negacionista o antivacunas, es lo mismo que cuando a uno disiente ideológicamente le llaman directamente fascista o nazi”. “Es una técnica totalitaria para que comulgues con la mayoría”, apostilla.

Manifestación celebrada el 2 de enero en Madrid, con la participación de, entre otros partidos y organizaciones, Democracia Nacional. E.I.

De Nuñez de Balboa al falangismo

La división de opiniones también anida en el movimiento que aglutinó las protestas antigubernamentales en la madrileña calle de Núñez de Balboa en mayo de 2020, tras semanas de confinamiento por la pandemia. “No tenemos un posicionamiento claro. Entre las personas que participamos de ese movimiento las hay de todos los colores”, confirma Joaquín Ariza, uno de los líderes de las protestas. “Yo personalmente me he vacunado y considero que las vacunas son buenas y evitan la propagación de la enfermedad. Quien se vacuna evita la forma más grave de la enfermedad”, añade.

Sin traslación clara entre los partidos parlamentarios, quienes rechazan el suero mantienen su activismo en redes sociales y grupos de Telegram, donde comparten noticias y comentarios contra personalidades públicas y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud que defienden la necesidad de vacunarse o se aplauden posiciones como la que encarnan el tenista serbio Novak Djokovic o el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Hace una semana varios cientos se manifestaron en el centro de Madrid en contra de «las vacunas de la muerte» y «el bozal».

La oposición habita en formaciones muy minoritarias y vinculadas al falangismo como Democracia Nacional, un partido de extrema derecha fundado en 1995 que en los comicios europeos de 2019 se presentó bajo el paraguas de la coalición ADÑ Identidad Española junto a Alternativa Española, Falange Española de las JONS (FE-JONS) y FE-La Falange. No obtuvo representación y los participantes acordaron su apuesta por el escenario municipal, por rascar allí donde existan posibilidades ciertas.

Joaquín Ariza durante las protestas del jueves en el barrio de Salamanca
Joaquín Ariza durante las protestas del jueves en el barrio de Salamanca EFE/ Emilio Naranjo

Es una oposición frontal a la vacuna

Pedro Chaparro, líder de Democracia Nacional

“Es una oposición frontal a la vacuna”, indica a este diario Pedro Chaparro, líder de Democracia Nacional. “Conocemos muchos de los componentes que lleva la vacuna y creemos que pueden ser totalmente perjudiciales y consideramos que es una vacuna experimental que atiende a intereses económicos. Es un negocio para la industria farmacéutica al que nos oponemos”, opina. Desde hace un año, la formación ha sumado a sus tradicionales líneas maestras -un discurso anti-inmigración de corte xenófobo; una defensa de la unidad de España frente al Estado de las autonomías y el euroescepticismo- sus dardos contra la vacuna.

“En este sentido, Vox y nosotros estamos totalmente opuestos. Hemos visto como muchos de sus diputados se hacían fotos retratando su vacunación y han pedido el uso de la mascarilla o la adopción de medidas restrictivas”, detalla Chaparro, pendiente de entrar en prisión por el asalto al centro Blanquerna en Madrid en la Diada de 2013. “En otros asuntos es verdad que han copiado parte de nuestro discurso ideológico y lo han lanzado al estrellato mediático, pero ellos tienen una concepción económica totalmente liberal y la nuestra es mucho más social”.

Los grupos que intercambian en las redes sus mensajes contrarios a una vacunación que alcanza ya a más de 38 millones de habitantes comparten con los partidos extraparlamentarios un no más amplio que alcanza, según Chaparro, a “todo tipo de restricciones sociales que se han aplicado durante estos dos últimos años”. “Es una tiranía que se está gestando a nivel global”, sugiere Noelia, la votante defraudada con las formaciones que copan la derecha institucional. “En mi familia se han vacunado todos. Están absorbidos por el mensaje oficialista pero me respetan como yo lo hago con ellos”, concluye.

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