Salud

¿Haberse resfriado por un coronavirus común puede proteger frente al Covid?

Un estudio publicado en 'Nature Communications' apunta a que las células T procedentes de esos virus disminuyen las posibilidades de infectarse por Covid, pero un portavoz de la Sociedad Española de Inmunología incide en que es un "estudio de asociación, que no implica necesariamente causalidad".

Un nuevo estudio apunta a que los resfriados por coronavirus comunes protegen del Covid.

Un nuevo estudio apunta a que los resfriados por coronavirus comunes protegen del Covid. Unsplash

Si se queda entre nosotros, el SARS-CoV2 no será el primero sino el quinto de los coronavirus que habitualmente circulan en España. Los otros cuatro son los responsables de alrededor del 10% de los resfriados comunes.

Esos coronavirus comunes, como se les ha denominado desde el inicio de la pandemia, pueden establecer una protección cruzada si se han pasado. Esta es la hipótesis que plantea un estudio publicado esta semana en Nature Communications, que quienes tienen linfocitos T (células de memoria encargadas de la protección de anticuerpos) tienen menos posibilidades de infectarse.

Los investigadores del Imperial College de Londres iniciaron el estudio comenzó en septiembre de 2020. Incluyeron a 52 individuos que vivían con alguien con PCR positiva y que habían estado expuestos al virus. Les hicieron PCR cuatro y siete días después para ver si desarrollaban la infección y les extrajeron sangre entre uno y seis días después de la exposición al virus. Con los análisis, los investigadores pudieron ver los niveles preexistentes de células T de infecciones previas por resfriados comunes de coronavirus que, como ya se ha demostrado, pueden reconocer las proteínas del SARS-CoV2.

Así, el resultado fue que 26 se contagiaron y otros 26, no. En los que no se infectaron, las células T crorreactivas de coronavirus eran significativamente más altas, como destaca el estudio. En concreto, esas células T estaban destinadas a inducir la respuesta de las nucleoproteínas, más que la proteína Spike o la superficie.

«Esta crorreactividad de los linfocitos T y linfocitos B con coronavirus comunes es algo de lo que se ha hablado desde el principio de la pandemia. Es algo que existe, se sospecha que pueden ser protectores pero lo que no se ha podido establecer es el papel concreto que tienen», explica Jorge Carrillo, vocal de la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

El inmunólogo cree que este artículo maneja «una hipótesis plausible» pero se muestra cauto porque «es un estudio de asociación y como tal, hay que cogerlo con pinzas porque no implica causalidad».

Carrillo subraya que estas células crorreactivas pueden reconocer építopos o péptidos (los antígenos que reconocen los anticuerpos) que pueden dar cierto grado de protección, pero no total: «Las células T de memoria que se producen tras haber pasado una infección se quedan en el cuerpo generando memoria inmunológica. Cuando el cuerpo se expone al virus, estas células van a responder mucho más rápido que si son naif y montarán una respuesta inmunitaria efectiva muy rápida. Eso protegerá de la enfermedad grave pero no de que nos infectemos».

Nuevo objetivo para las vacunas

Los investigadores subrayan que este tipo de nucleoproteínas a las que se dirigen los linfocitos T «mutan mucho menos que la proteína S» y por tanto plantean que las nuevas vacunas que incluyen estas proteínas internas «deberían proteger contra las variantes actuales y futuras del SARS-CoV2.

Las principales vacunas que se están administrando en el mundo y en particular las cuatro que se están inoculando en España van a la proteína S y su eficacia ya se ha mostrado algo mermada con las nuevas variantes. Sin embargo Carrillo cree que esta es otra teoría a discutir, «puesto que algunas de las primeras vacunas desarrolladas por China de virus atenuados incluían todas las proteínas y mostraron una eficacia del 50%».

No obstante, la inclusión del virus completo es una de las bases de la vacuna española del CSIC que dirige Luis Enjuanes y que plantea un «replicón». Es «el propio virus al que, mediante ingeniería genética, se ha editado para quitar todos los elementos que permiten que sea virulento y se disemine», explicó a El Independiente una de las investigadoras del equipo, Sonia Zúñiga. La teoría es que al incluir otras proteínas del virus, podría conservar mayor efectividad frente a nuevas variantes, pero esta vacuna aún está pendiente de arrancar los ensayos clínicos.

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