Salud

¿'Gripalizar' el Covid o 'covidizar' la gripe?

Una mujer pasea por Dublín (Irlanda), frente a un mural dedicado a los sanitarios en la pandemia.

Una mujer pasea por Dublín (Irlanda), frente a un mural dedicado a los sanitarios en la pandemia. Brian Lawless / PA Wire /

Han pasado 680 días desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia. Cerca de dos años de lucha constante por ver la luz al final del túnel. Primero, bajar la incidencia para salir del confinamiento; después, las vacunas. Superar la tercera ola, alcanzar la inmunidad de rebaño.

Ahora, con ocho de cada 10 españoles vacunados y casi el 70% de los mayores de 60 con dosis de refuerzo, la meta parece situarse ya en el fin de la emergencia sanitaria y en incorporar el Covid al conjunto de enfermedades habituales. Con este mensaje arrancaba el año el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien decía que era el momento de «empezar a evaluar la evolución de esta enfermedad con parámetros diferentes». Desde el Centro Europeo de Control de Control de Enfermedades (ECDC) también «anima a los países a hacer la transición desde un sistema de vigilancia de emergencia a otros más sostenibles y orientados a objetivos», como publicó El País.

En la estrategia a la que aludía Sánchez lleva meses trabajando la Comisión de Salud Pública y se ha popularizado como gripalizar la pandemia. «Se lleva tiempo trabajando en preparar un sistema que se parecería al más paradigmático que tenemos en el ámbito de la epidemiología de las enfermedades respiratorias, que es la gripe», explica Jonay Ojeda, especialista en Medicina Preventiva y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).

De forma opuesta también se está planteando el término covidizar la gripe, en el que se engloban ideas tales como aprovechar los sistemas de vigilancia instaurados. «Siendo el modelo de vigilancia de gripe un modelo ‘muestral, de mínimos y con los recursos habituales’ y habiéndose desarrollado un modelo ‘universal, de máximos y con recursos extraordinarios’, ¿no se debería intentar ‘covidizar’ la vigilancia de la gripe y VRS?», planteaba en Twitter el director del Observatorio de la Salud Pública de Cantabria, Adrián Aguinagalde.

¿En qué consiste ‘gripalizar’ la pandemia?

La gestión de casos en la pandemia se ha caracterizado por una vigilancia individual de los casos, que se notifican y registran en su totalidad. «Si se pasa a un sistema como el de la gripe no se registran todos los casos, los leves se registran a través de un muestreo por cupos, más la vigilancia de casi todos los casos graves que llegan a hospitales», explica Ojeda.

Apunta en el mismo sentido el médico y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Joan Carles March. «Incluiría dejar de hacer un recuento diario del número de contagios y no realizar pruebas ante la aparición del menor síntoma, para así pasar a estudiar el Covid como una infección respiratoria más». March explica que «la vigilancia pasaría a estar a cargo de cada comunidad autónoma con grupos compuestos por médicos de Atención Primaria, pediatras, facultativos hospitalarios y profesionales de laboratorio, escogidos con el objetivo de crear una muestra estadísticamente significativa. Se calcularía la expansión de la enfermedad mediante extrapolaciones».

Dejar el registro individual supondría cambiar uno de los pilares en los que se ha basado la gestión de los casos. «Las medidas asociadas al Covid son individuales y solo posibles si se identifican y registran todos los casos. Porque cada caso que obtiene un diagnóstico lleva asociado un aislamiento, unas cuarentenas y un seguimiento de contactos, explica Ojeda, que cree por ello que la adopción de este sistema en España ahora mismo sería precipitada. «Aún es muy prematuro plantearlo, por el esquema de control de casos que tenemos y porque todavía es pronto para analizar el impacto real de esta sexta ola. No solamente en contagios sino también en hospitalizaciones y muertes, algo que aún tardaremos semanas o meses en poder analizar con claridad».

Contra la gripalización: «banaliza la enfermedad»

Esta estrategia tampoco es bien vista por el ex director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Daniel López-Acuña: «Este concepto responde a una percepción equivocada porque está banalizando la severidad de esta sexta ola y la variante ómicron. Supongo que la expresión quiere señalar que tenemos un conjunto de contagios benignos pero no podemos pensar que el Covid se comporta como una gripe porque hay muchos casos, bajas laborales, saturación de la atención primaria, una importante presión asistencial y algo que parece que se olvida, un porcentaje de casos que desarrollan Covid persistente con repercusiones crónicas».

March incide, además, en que esta nueva estrategia anunciada por Sánchez «no está basada en ninguna evidencia científica sino en una hipótesis sin ningún peso de tipo epidemiológico y en la evolución de epidemias anteriores como la gripe o el MERS, que no pueden equipararse al virus actual».

El experto en Salud Pública cree que decidir que el Covid es una endemia «dificultará conocer la dimensión real de la pandemia» y advierte de que eliminar las restricciones individuales, como aislamientos o incluso mascarillas, implica «responsabilizar a la ciudadanía y al paciente de lo que tiene que hacer. Lo que necesitamos en una infección de este calibre es que las medidas sean homogéneas y similares y que se pueda actuar para reducir la progresión de la enfermedad. Además, esta situación de liberalizar el virus que se está planteando podría propiciar el aumento de casos de Covid persistente y de mutaciones».

El médico experto en Seguridad del Paciente Jesús Palacio ve inoportuno comparar el Covid con la gripe pues el primero es «el mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad en la historia reciente». Además, incide en que «ómicron aunque podría ser menos letal que delta, es mucho más contagiosa» y «tiene un mayor impacto en las actividades, la cantidad de casos desborda la capacidad de atención primaria, que compromete el acceso efectivo de la población a la atención sanitaria, lo que puede acabar produciendo más muertes que el propio virus, como ya se detectó en el primer año del Covid».

Por ello, para Palacio, «son muy tentadoras las propuestas de manejar el Covid como la gripe, dejar de usar mascarillas y otras medidas de contención porque son gravosas personal y socialmente. Pero los anuncios recurrentes del fin de la pandemia al bajar la incidencia entre olas, como el que ahora se aduce y se habla de endemia, han producido una y otra vez frustración cuando volvía a subir y eso empeora el impacto psicológico de la pandemia».

A favor: «Hay muchas enfermedades con las que convivimos»

La asociación de médicos de familia SEMFYC emitía un comunicado en el que afirmaba que «ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a asintomáticos o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas». «Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten», resumían.

Desde Sespas, Ojeda cree que el debate es oportuno ya que «cuando pase la sexta ola un sistema como ese, que no consume tantos recursos, podría ser una alternativa con fiabilidad para evaluar el impacto de la enfermedad».

Contra el rechazo a la gripalización también se muestra Ana Fernández-Sesma, viróloga e investigadora del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, quién afirma en una entrevista publicada este sábado en El Independiente que no cree que se esté trivializando el Covid con esta nueva estrategia. «Creo que el covid es parecida a una gripe mala, como algunas que ha habido. La gripe en EEUU mata a 45.000 personas cada año, hay muchas enfermedades con las que convivimos, quizás hay que pensar que son esas las que se están trivializando».

Para Fernández-Sesma, el paso de pandemia a endemia se va a dar «no porque deje de haber muertos por SARS-CoV2 sino porque llegará un momento en que se acepte un número de muertes u hospitalizaciones como asumibles», señala.

Cuándo hablar de endemia

Para quien fuera director de Emergencias Sanitarias de la OMS, son varios los requisitos para poder hablar de endemia en el contexto del Covid. «La incidencia ha de ser baja o moderada, de 25 a 50 casos por 100.000 habitantes a 14 días. Que no haya transmisión comunitaria que impacte en la asistencia sanitaria o las bajas laborales y que lo que haya sean brotes aislados. Así es como los epidemiólogos entendemos las endemias y reducir la magnitud a voluntad no ayuda en nada», afirma.

El portavoz de SESPAS cree que, aunque prematuro, sí conviene empezar a desarrollar el nuevo modelo de vigilancia «más sostenible». «Si el análisis de la sexta ola, cuando esté, es favorable se podría virar hacia ese sistema y que sea el que guíe las actuaciones. Por ejemplo, el uso de mascarilla en interiores que se ligara al sistema de vigilancia y se plantee cuando se detecte un aumento de la epidemia».

Además de eso, subraya Fernández-Sesma, si acaban las restricciones y se deja de manejar el Covid como una pandemia quedarán «quizás restricciones que se puedan poner en un momento determinado y medidas individuales. Poco a poco se ha apreciado el valor de tener una barrera física frente a lo que puedes pasarle a otra persona e igual que nos tomamos un ibuprofeno si tenemos fiebre, nos pondremos una mascarilla si estamos malos. Porque ha sido muy traumático y largo el proceso».

Lecciones para «covidizar la gripe»

Ojeda cree que este término es afortunado porque hace reflexionar sobre lo que se ha visto desde el inicio de la pandemia. «La necesidad de poner el foco y los recursos en salud pública y atención primaria en lo que se refiere a vigilancia. Porque si se ponen en marcha buenos sistemas habrá más posibilidades de aceptar con lo que se haga, tanto para esta u otras pandemias».

Aunque estima que Covid y gripe son dos entidades muy diferentes, López-Acuña cree que «hay que tomar medidas adecuadas para reducir el impacto de cada agente infeccioso y se ha visto que la mascarilla logró el año pasado reducir la gripe, de ahí la importancia de las medidas de protección individual para ambos».

«Podemos hablar de mascarillas, de pasaporte Covid o toques de queda, pero lo que más impacto tendrá en el futuro son unos buenos sistemas de salud pública», concluye el portavoz de SESPAS.

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