Salud | Vida Sana

Una dieta muy baja en sal no evita muertes a pacientes con insuficiencia cardíaca, pero mejora su calidad de vida

Persona que cocina con sal echando una pizca con una cucharilla

Una dieta muy baja en sal no evita muertes a pacientes de insuficiencia cardíaca, pero mejora su calidad de vida Pxhere

Consumo de sal y riesgo cardiovascular son dos conceptos cuya relación es bien conocida, especialmente entre quienes tienen algún factor de riesgo, como la hipertensión, o quienes padecen alguna enfermedad asociada, como la insuficiencia cardíaca.

La insuficiencia cardíaca es un síndrome que impide al corazón bombear sangre con oxígeno al cuerpo de forma eficiente y produce síntomas como falta de aire, cansancio o dificultad para respirar tumbado. Puede ser producto de otras enfermedades como arritmias y su pronóstico, sin tratamiento, puede ser muy grave y tiene un impacto elevado en mortalidad.

Reducir el consumo de sal es una de las indicaciones que reciben los pacientes con insuficiencia cardíaca y un estudio que se publica en The Lancet acaba de analizar los beneficios de restringir aún más la ingesta. Actualmente, las recomendaciones son no exceder de los 2,3 gramos de sodio al día (100 mmol o 5 gramos de sal) y en este análisis se evaluó la restricción a 1,7 gramos, aproximadamente medio gramo menos de sodio (la sal se compone en un 40% de sodio y un 60% de cloruro).

El resultado ha sido beneficioso en términos de calidad de vida: los pacientes que siguieron la dieta altamente restrictiva en sal tuvieron una mejora en síntomas asociados a su enfermedad como la hinchazón, el cansancio y la tos, así como una mejora general de su calidad de vida. Sin embargo, no se produjeron beneficios en cuanto a mortalidad, hospitalización y visitas a urgencias.

«Este es el estudio más amplio con 806 pacientes en seis países y el más largo del impacto de la sal en la dieta de las personas con insuficiencia cardíaca. Es el primero que ha comparado una dieta ya reducida en sal con una dieta muy baja en sal, por ello sus resultados son novedosos y acaban de presentarse en el congreso americano de cardiología causando gran debate entre la comunidad científica«, explica a El Independiente Raquel Campuzano, presidenta de la Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), quien añade que «reducir la sal de la dieta puede mejorar los síntomas, pero una reducción extrema no estaría clara tras este estudio».

Como explica Campuzano, el estudio siguió a 806 pacientes de los que la mitad fueron asignados para reducir la ingesta de sal por debajo de las recomendaciones actuales, que controlaron a través de cuestionarios. Se les monitorizó durante un año y tras ese período se compararon los ratios en ambos grupos de muertes por cualquier causa, hospitalizaciones y visitas a urgencias por motivos cardiovasculares. Si bien no hubo diferencias estadísticas entre ambos grupos, sí se detectaron mejoras en cuanto a la calidad de vida.

«Ya no podemos hacer una recomendación general a todos los pacientes y decirles que limitar el consumo de sodio va a reducir sus posibilidades de morir o ingresar en el hospital, pero sí podemos decir cómodamente que mejorará su calidad de vida», dijo el director del estudio Justin Ezekowitz, profesor de la Facultad de Medicina de Alberta.

El consumo de sal que sirvió como base en el estudio (5 gramos y lo correspondiente en sodio, 2,3 gramos) es la cantidad límite recomendada tanto a pacientes con insuficiencia cardíaca como a otras afecciones cardíacas y la población general.

En el mismo sentido, otro estudio de 2020 tampoco encontró evidencia científica suficiente para recomendar cantidades por debajo de los cinco gramos de sal diarios.

Sin embargo, el consumo habitual oscila, según la Organización Mundial de la Salud, entre nueve y 12 gramos. Esta entidad asegura que la reducción de la ingesta de sal se considera una de las medidas más costoeficaces que los países pueden tomar para mejorar la situación sanitaria de la población y cifra en 2,5 millones las defunciones anuales si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado.

Además, Campuzano incide en que este estudio «no compara la ingesta libre de sal sino una dieta ya reducida con una dieta altamente restrictiva» y recuerda que «no se recomienda la ingesta libre de sal ni la presencia de salero en la mesa».

Te puede interesar

Comentar ()